Un jugador gana 169.885,40 euros con el Gordo de la Primitiva del domingo en un municipio de 13.500 habitantes

Si le debes 100 dólares al banco, es tu problema; si le debes 100 millones, el problema es del banco». Así lo advirtió el acaudalado Jean Paul Getty, explicando rápida y eficazmente el doble rasero de las entidades financieras con sus clientes. Ese dualidad no afecta sólo a las empresas. También a la Administración.

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Si usted, débil ciudadana, imprudente y contaminadora, conduce por el túnel de Pio XII de Valencia y le pesa el pie derecho, y se pasa de 50 kilómetros a la hora, será multada. Es lo que toca. Si no lo sabe, se lo harán saber, y si no paga a tiempo, el importe de la multa se triplicará. Dará igual si va a la calle Albacete a rogar pagar. No. El rodillo administrativo se reiniciará inflexible y pagará el triple. Sí o sí. Es usted. Singular. La cosa cambia, aunque no tenga razón, si se comete una tropelía o se ve afectado por una, pero no camina solo. Cuando el asunto a dirimir afecta a miles (no digamos a decenas de miles), la caterva de treintañeros apesebrados que juegan a politólogos desde las canteras de los partidos se callarán. No habrá campañas en las redes sociales y el alcalde pondrá cara de bueno mientras, por ejemplo, el Valencia Club de Fútbol se mofa de él, de la ciudad y de sus ciudadanos. Joan Ribó sonríe comprensivo y presume de paciente con una entidad que okupa solares donde deja un mamotreto de hormigón sin acabar durante lustros y mantiene okupado otro estadio con una grada vulnerando leyes y sentencias firmes. Excusa Oltra a Ribó pretextando que es una ruina en diferido del PP, una herencia envenenada. Y sí. Es una trágala heredada, pero gestionada por el Botánico igual que lo hicieron los populares: siendo débiles con el fuerte. El Botánico no sólo heredó el marrón. También heredó y abandera el doble rasero del que hacen gala los encargados de administrar lo público cuando tienen enfrente a cualquiera con más capacidad de maniobra que un sencillo peluquero o la dueña de un bar. Diga futboleros, diga falleros, diga cualquiera con poder real. Con razón o sin ella. La Administración se solaza en su talante impío cuando maltrata a ciudadanos mondos y lirondos. Esa actitud altiva y distante muta en servil comprensión si el interlocutor dispone de poder. Por eso Ximo Puig también demuestra indulgencia con el nuevo cambalache que el Valencia CF quiere endosar a todos. Por eso Compromís se muestra comprensivo y paciente con un Gobierno que chulea a los valencianos cuando les hurta la financiación. Es el doble rasero del Consell al encarase con un Gobierno de su mismo signo y no ante los populares de Rajoy. Otra herencia del PP que el Botánico gestiona con el doble rasero de Getty tatuada en la frente.

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