Es la era de la información y vivimos rodeados y hasta cercados por la propaganda, mensajes interesados que buscan nuestra adhesión. A veces con engaño. ... En la plaza del Ayuntamiento, el último monolito del alcalde nos vende las bondades de Compromís, pero el bono al comercio no lo sufraga el partido, sino el Ayuntamiento, como denuncian los comerciantes. Ante el pretendiente al trono del Sáhara, Sánchez y compañía escuchan sumisos con las manos en el regazo, rendida la delegación española al misterioso encanto de Mohamed VI. Más tarde, durante la cena, siempre tan detallista, el rey de Marruecos pone boca abajo la bandera española, señal de claudicación. La versión oficial, que solo apoya Sánchez-con el Congreso en pie de guerra-, es que España no ha cambiado de postura. Todos sabemos que miente. El rey de Marruecos también. Y suelta migas de pan que saben a cemento.
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Para certificar la correspondencia entre las afirmaciones y los hechos hay que analizar los mensajes y descartar razonamientos erróneos, testimonios interesados o anónimos, generalizaciones, mentiras y exageraciones, opiniones que se presentan como hechos, rumores y cortinas de humo. Oltra habla de cacería, una macrooperación motivada por intereses espurios para desprestigiarla. Pero el papel del juez, que ha encontrado indicios de interferencia por parte de la Conselleria de Igualdad en la gestión de los abusos por parte de su exmarido, y pide su imputación, resulta ambiguo en esta versión: para que sea cierto necesariamente ha de estar involucrado en la trama. Puig, cuestionado por la contratación de su hijo por la empresa de su hermano, investigada por fraude, alega en su defensa que se trata de una «denuncia del Partido Popular», hecho cierto que no explica la premura en la contratación detectada por la Guardia Civil. En la Comunitat, como en el estrecho, reina la neblina.
Los cadáveres se amontonan en Bucha y en la estación de Kramatorsk. Crecen los testimonios de violaciones, torturas y ataques indiscriminados del ejército ruso. La postura del Kremlin es negar, negarlo todo, negar sistemáticamente la verdad. Y repetir la mentira una y otra vez: son los ucranianos. También se ha inventado un enemigo de cara al interior. Y funciona. Le basta con sembrar la duda. Cuando dudamos, cuando atribuimos correspondencia entre la afirmación y un hecho que no existe, la verdad, frágil, cae derrotada. La propaganda usa la mentira para abrirse paso, incluso cuando la evidencia es poderosa. Y, en esa batalla, que es la de todos, con la supresión de la Filosofía, del estudio de la lógica, pierde la verdad.
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