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Hacía tiempo que no me sentaba más de cuatro horas ante Telecinco. Lo hice la noche del miércoles intrigado por el título: 'Ahora, Olga'. «Olga, ¿ ... qué Olga?», me preguntaba ingenuamente olvidando que en Telecinco siempre se vive en una realidad paralela a la del resto de los mortales. Sin embargo, para la cadena de Mediaset, esta parecía la gran noticia de los últimos meses, la que cualquier espectador mínimamente enterado debía conocer. En su distópico universo solo existe una Olga, la que acababa de ganar el concurso de 'Supervivientes' tras tres meses aislada del mundo, y a la que su rival en las naderías de la cadena había puesto a parir en su ausencia. Si todavía no se han caído del guindo, me estoy refiriendo a Olga Moreno, la actual mujer de Antonio David Flores, este, otrora estrella de la cadena, le ha puesto un pleito a Mediaset. La rival de ella es la anterior esposa de Antonio David y madre de sus hijos, Rocío Carrasco.

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Como el espectáculo debe continuar, Telecinco dio más de cuatro horas a Olga para que desmintiera o puntualizara las acusaciones de Rocío. Y lo peor es que aquí hay 'niños' de por medio. Permítanme una puntualización: los 'niños', hijos de Rocío Carrasco y Antonio David, que se reparten el tiempo entre su madre y su padre, ya son mayores de edad, aunque en 'Ahora, Olga' permanentemente se hablaba de ellos como los niños. De refilón surgió otro tema: 'los niños' quieren bautizarse. Espinoso tema, pues aquí algo tendrán que decir los obispos, siempre tan preocupados por criticar las leyes del Gobierno, pero que cierran los ojos ante el organizar un circo para administrar un sacramento. Y esto no ha terminado. Aún quedan muchos cubos de basura por destapar.

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