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La oposición 'light' para convertirse en profesor con plaza definitiva ha arrancado este lunes en 107 institutos repartidos por toda la geografía valenciana. A ... los nervios habituales se ha sumado el calor -en las colas para entrar ya se veían abanicos pese a que no eran ni las nueve de la mañana- y también algunas críticas hacia las características del proceso selectivo, que es excepcional al dar ventaja a los profesionales interinos con más experiencia a sus espaldas.
Esta peculiaridad, que se concreta en que los exámenes no son eliminatorios y se da más peso a los servicios prestados en la baremación de los méritos, la parte final del procedimiento, viene impuesta por la Ley de medidas urgentes para la reducción de la temporalidad en el empleo público, aprobada por el Gobierno en 2021 tras la cascada de sentencias judiciales (de tribunales españoles y europeos) por el abuso de la contratación temporal, un problema que afecta a cualquier sector de la administración. En el ámbito educativo es el segundo proceso de este tipo que se convoca tras el concurso de méritos sin exámenes de por medio que ha permitido repartir 7.555 puestos fijos en centros educativos de la Comunitat.
La oposición actual suma 1.602 plazas -el número de matriculados ascendía a 19.247- y sí obliga a realizar dos pruebas en la mayoría de especialidades -teórica y práctica-, pero no se exige alcanzar al menos un cinco en cada una para llegar a la valoración de los méritos, donde se suman puntos por experiencia previa (que tiene más peso que en procedimientos ordinarios), formación académica y otros aspectos. Así, un mal examen no te apea del camino como pasaba en convocatorias anteriores, pues la primera nota se puede compensar en la segunda prueba si se consigue una buena calificación, y luego hacer valer los servicios prestados. Eso sí, se exige que la media de los dos ejercicios sea de al menos un cinco sobre diez.
Uno de los 359 tribunales examinadores, de Geografía e Historia, se ha ubicado en el IES Districte Marítim de Valencia. La prueba de este martes ha consistido en desarrollar uno de los 72 temas que componen la parte teórica de esta especialidad. Una mano inocente ha extraído cinco bolas al azar y los aspirantes debían quedarse con uno. Y más allá de la preparación, el factor suerte también influye. Lo explica Patricia de Oliveira, que actualmente ejerce en un colegio concertado y va por sus terceras oposiciones.
«Con el tiempo que tienes es imposible preparar 72 temas, por una cuestión de lógica y eficacia. Así que apuestas por un mínimo de veinte y confías en que haya suerte», explica. En su caso le sonreído. Tres de los temas «los podía defender y uno de ellos mejor que el resto».
La aspirante no llegó a presentarse al concurso excepcional, la citada vía de estabilización sin exámenes basada sólo en los méritos alegados. «Tenía pocos puntos», explica, antes de reflexionar sobre la necesidad de revisar el baremo. Y más teniendo en cuenta que es el mismo que se le aplicará cuando, en el actual proceso, llegue a la fase final.
«Mi año trabajado en un concertado te da 0,15 puntos frente al 0,7 que puede conseguir un docente de la pública. Deberían empezar a pensar en darle una vuelta a esto, no creo que sea para nada justo», señala.
Por contra, no ve mal la filosofía de la oposición excepcional, aquello de facilitar la estabilización a los interinos con la mochilla llena de servicios prestados. «Sí que veo justo que después de un tiempo ejerciendo puedan consolidarse. Siendo honestos, tampoco creo que una oposición defina tu calidad como docente. Los contenidos son importantes, pero tras un tiempo de rodaje, la experiencia es lo que te hace profesor o profesora», explica, en referencia a cuestiones que se aprenden a pie de aula como manejar un grupo de alumnos, aplicar metodologías o demostrar capacidad didáctica . «Ahí es donde demuestras si quieres dedicarte a esto. Puedes acabar la carrera y ser excelente, saberte los 72 temas y triunfar en el examen, pero al final el día a día poco tiene que ver con esto. La experiencia es lo que te da la vocación», concluye.
Las altas temperaturas en las aulas han marcado la primera jornada de las oposiciones, una queja de la que se han hecho eco sindicatos como ANPE o CSIF, que han alertado de que el problema se mantendrá a partir del miércoles, cuando empezará el segundo examen, porque la gran mayoría de los institutos carecen de sistemas de climatización. También se ha detectado una baja participación, con algunos tribunales con sólo la mitad de los aspirantes presentes según la estimación de ANPE, que vincula esta situación con el solapamiento de los dos procedimientos extraordinarios de consolidación, en el sentido de que aquellos que han conseguido plaza fija con el concurso de méritos, ya resuelto, no tienen necesidad de presentarse ahora. La organización también ha lamentado que algunos aspirantes no hayan llegado a tiempo a su sede porque se modificó la relación inicial, y se ha referido al caso de una opositora a la que no se le ha hecho una adaptación pese a acreditar una situación de discapacidad.
Guillermo defiende el punto de vista contrario. Ha terminado el máster habilitante de Secundaria recientemente y el pasado noviembre empezó a trabajar como profesor de Historia en un centro concertado. Iba a probar suerte y también la ha tenido a favor. «Expectativas no tenía pero ha salido un tema que me gustaba y que había tratado en clase con los alumnos», argumenta.
El joven considera que el sistema extraordinario no es justo. «En mi caso voy a tener pocos puntos. Pero tengo compañeros que por un golpe de suerte que digamos, que les llamaran por estar en bolsa, han podido trabajar desde hace años sin haber aprobado una oposición. Vale que muchas veces la experiencia vale más que los conocimientos, pero en este sector los contenidos teóricos y los conocimientos tienen que pesar, la experiencia no lo es todo», reflexiona. «Hay gente que dedicándole poco tiempo podrá sacar al menos el cinco y llegar a los méritos, y se beneficiará de ese trato de favor por tener experiencia que en parte también se consigue con suerte. Aspirantes con un cinco y experiencia valen más que otros que saquen un diez y no tengan. Creo que es más injusto que justo», concluye.
Nacho Gimeno ha salido del examen un poco antes. La explicación: «No ha salido bola». Es decir, ninguno de los cinco temas ha coincidido con los 25 que llevaba preparados. Es la segunda oposición a la que se presenta tras la de 2021, en plena pandemia, cuando se quedó a las puertas de la programación didáctica, que llegaba tras la fase teórica y práctica. Eso sí, le sirvió para entrar en la bolsa de trabajo y este curso ha podido ejercer durante tres meses, compaginando el día a día con la preparación del proceso selectivo. Optó por no presentarse al concurso de méritos extraordinario, que además se cerró justo cuando él empezó a trabajar. «En cualquier caso sólo tenía puntos por formación académica, no iba a llegar», razona.
Tras el primer examen, aunque no haya sido bueno, está «meditando» si se presenta al segundo para intentar llegar a la fase méritos. «Al fin y al cabo estas oposiciones están hechas para favorecer a los interinos, y aunque me parece normal que puedan normalizar su situación me parece que las administraciones han hecho un parche», reflexiona.
Se refiere a que durante años no se convocaron procesos selectivos cuando correspondía, «creando una bolsa de gente en situación de temporalidad que no era normal». Y tras el toque de atención de los tribunales «ha habido que hacer un proceso justo en la medida de lo posible -se puede presentar cualquiera, incluso sin servicios, aunque sus posibilidades sean mínimas- que no deja de tener una parte injusta al favorecer a la gente que ha trabajado muchos años».
Reconoce que esta discriminación positiva es una cuestión «complicada y polémica», por lo que opta por centrar el tiro en los errores de la administración por permitir el exceso de temporalidad. De ahí que confíe en que no se vuelva a tropezar en la misma piedra «y se convoquen oposiciones cada dos años». Sí ve mal, por otro lado, que el acceso al funcionariado de carrera no sea, siempre, por un concurso oposición. «No puede ser que haya interinos con 10 o 15 años de experiencia que no hayan tenido posibilidades de consolidar su plaza, pero con lo que no estoy muy de acuerdo es con que no se pase por una oposición», añade, en clara referencia a la vía extraordinaria anterior, en la que no han mediado exámenes.
«La esperanza es lo último que se pierde», señala Ana. Es primeriza en esto de las oposiciones y se ha podido defender con los temas seleccionados, por lo que confía en poder completar todo el proceso. «Para mi es injusto, pero es lo que toca si quieres trabajar», responde cuando se le pregunta su opinión sobre lo excepcional de esta convocatoria. «Los más jóvenes o los que acaban de terminar sus estudios lo tienen más complicado», completa en referencia a su posicionamiento.
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