Manuel García
Valencia
Miércoles, 26 de febrero 2025, 00:48
«El trato hacia el candidato disléxico es negligente». Enfrentarse al reto de unas oposiciones ya es complicado y estresante de por sí. Hacerlo con ... dislexia es enfrentarse al más difícil todavía. Tres candidatos a diferentes plazas relatan sus anhelos, deseos y dificultades y exigen las adaptaciones necesarias para que sus derechos prevalezcan: «No se trata de favores, sino de justicia», explican.
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Alfonso Inchaurrandieta Ramallo tiene 39 años y vive en Elche. Su dislexia fue diagnosticada tarde, cuando tenía 25 años, estando ya en la universidad. Su vida académica siempre estuvo marcada «por el fracaso escolar y por un esfuerzo constante para superar cada etapa del currículo».
Ahora, y desde hace un par de años, oposita al cuerpo de profesores de Secundaria, uno de esos casos en los que considera que el trato hacia el candidato disléxico es negligente.
Siempre que ha salido la convocatoria de oposiciones, asegura que ha buscado un hueco donde adjuntar su diagnóstico de dislexia con la esperanza de que se contemplara algún tipo de adaptación. Sin embargo, en el formulario de inscripción nunca ha habido una opción que se ajustara a su situación. Por eso, decidió contactar directamente con la Conselleria de Educación para buscar una solución: «Desafortunadamente, me informaron de que solo se contemplaban adaptaciones para personas con una discapacidad del 33% o superior. Mi diagnóstico de dislexia no encajaba en ese criterio, por lo que no se me ofreció ninguna alternativa».
A principios de 2023 todos los miembros de la asociación Trenca-Dis, la asociación de Dislexia de la Comunitat Valenciana, de forma coordinada, escribieron una instancia a la Dirección General de Personal Docente de la Conselleria de Educación solicitando adaptaciones en oposiciones para personas con dificultades de aprendizaje: «De todos los que hicimos este trámite ninguno recibió respuesta, dando a entender una total desidia por parte de la administración en lo que a inclusión se refiere».
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En el caso de Alfonso, su desmotivación era tal que en las oposiciones de 2023 decidió no presentarse, «pues sabía que nada había cambiado. La falta de medidas para garantizar la igualdad de condiciones me hizo sentir que no tenía ninguna oportunidad justa en este proceso».
Este año, una vez más sin adaptaciones, se presenta nuevamente, fortalecido gracias al apoyo emocional de Trenca-Dis: «Aunque soy plenamente consciente de mis oportunidades, no puedo dejar de pensar que este sistema de concurso-oposición es tremendamente injusto y contradictorio. A lo largo del proceso, a nosotros se nos evalúa la capacidad para atender la diversidad del alumnado, pero, paradójicamente, la diversidad del propio candidato y futuro docente parece no tener ninguna importancia».
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Asegura que es difícil entender lo que supone la dislexia si no se vive con ella: «Y contar con un cuerpo docente diverso no solo es justo, sino que es la mejor forma de garantizar una educación verdaderamente inclusiva».
Espera que esta situación cambie pronto: «Las oposiciones deberían garantizar que todos los aspirantes puedan competir en igualdad de condiciones, independientemente de sus dificultades de aprendizaje. Creo que la administración pública está dejando fuera a grandes profesionales, precisamente aquellos que pueden entender y apoyar a los alumnos con dificultades de aprendizaje, como la dislexia. Nosotros, que hemos pasado por las mismas dificultades, podríamos ser un referente y un apoyo crucial para que estos estudiantes no caigan en el fracaso escolar. Con las adaptaciones adecuadas, podríamos demostrar que, con esfuerzo y dedicación, es posible superar las barreras y alcanzar nuestras metas».
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Jéssica Blasco es de Valencia. Su trayectoria combina pasión por la educación, la comunicación y el aprendizaje constante: desde su formación como Técnico Superior de Educación Infantil, pasando por el Doble Grado en Magisterio Infantil y Pedagogía, hasta alcanzar dos másteres, uno en Profesorado de Secundaria con especialidad en orientación educativa y otro en Marketing Político y Comunicación Institucional con especialidad en oratoria y comunicación pública. Pero su historia no solo está escrita en títulos, sino también en logros: en 2022, junto a su equipo, ganó un premio en la segunda edición del Hackathon del puerto de Valencia, resolviendo un problema de la Autoridad Portuaria.
A pesar de los desafíos que la dislexia ha planteado a lo largo de toda su vida, ha demostrado que nada es imposible con muchísimo esfuerzo, sacrificios y perseverancia. Cuando era joven, «muchos no creían que llegaría a la universidad, pero lo conseguí».
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Por lo que respecta al tema de las adaptaciones para oposiciones, su lucha comenzó después de la pandemia. Desde 2021 ha estado opositando para el área de Orientación Educativa, buscando por sus propios medios distintas formas de conseguir dichas adaptaciones, aunque muchas veces le fueron denegadas. El hecho de hacer así estas pruebas le crearon mucha angustia a causa de la falta de tiempo para poder demostrar todo su potencial: «A pesar de ello, sigo perseverando».
También dedicó un año a preparar oposiciones de Magisterio. Este camino le ha permitido trabajar como interina en la orientadora educativa, aunque lleva pocos años en ello. Quiere ser un ejemplo de que los límites son solo mentales: «Si algo he aprendido es que las dificultades no definen quién eres, sino cómo decides enfrentarlas. Porque si yo pude transformar dudas en logros, tú también puedes construir tu propio camino hacia el éxito».
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Estrella Gil Aracil es de Alcoy. Estudió Magisterio de Educación Infantil y Primaria. Actualmente, trabaja como maestra interina en Pedagogía Terapéutica y estudió la especialidad de Audición y Lenguaje en Valencia.
Su transcurso académico se ha visto marcado por algunas dificultades del aprendizaje como son la dislexia y la discalculia, para las cuales ha tenido diversas adaptaciones en las etapas de educación Primaria, Secundaria, Formación Profesional, grado, máster y menciones.
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Posteriormente decidió seguir el camino de la oposición para maestra de infantil, «a la cual llevo dos años presentándome sin ningún tipo de adaptaciones. Durante estos años, he hablado con diversos sindicatos y con la asociación Trenca-Dis (asociación de Dislexia de la Comunitat Valenciana) y he empezado a conocer a gente en mi misma situación».
Por ello, también decidió reunirse y enviar una instancia a la Dirección General de Personal Docente de la Conselleria de Educación, pidiendo adaptaciones en los exámenes de oposición como, por ejemplo, la ampliación del tiempo en los exámenes para favorecer la redacción y revisión ortográfica. Finalmente, no les dieron ningún tipo de respuesta a lo que considera son sus derechos: «A pesar de ello, no vamos a dejar de luchar, ya que se necesita una pizca de paciencia, constancia y amor para llegar a lo que uno desea teniendo claro nuestros derechos».
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