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La farmacia Doctor Díaz se abre camino en el más absoluto desastre. Los dos metros de agua del pasado martes terminaron con todo lo que definiría un establecimiento comercial. Parece un pequeño milagro que este jueves reabriera de nuevo sus puertas. O lo que queda de ellas. Allí, a medio camino entre la dispensa y la limpieza, atiende Carmen Díaz.
Coinciden en ella, y también en su familia, dos sensaciones contrapuestas en estos días convulsos. Por un lado, la pena. Como no puede ser de otra forma. «Esta era la farmacia de mi padre. Su niña bonita». Una farmacia que comenzó en 2007, de la mano de José Vicente Díaz, quien falleció hace apenas dos meses. «Menos mal que tu padre no ha visto esto», le decía una de las clientas que acudió este viernes al improvisado mostrador. Ese recuerdo, por otra parte, actúa como una dosis extra de motivación para sacar el negocio adelante.
El establecimiento se sitúa en Alfafar, a pocos metros del famoso -por las inundaciones- túnel de Benetússer. «Los cajones no se podían abrir de todo el barro que se había secado». Una legión de voluntarios -«se acercaban y nos ayudaban sin más»- y una nutrida representación de su familia han conseguido adecentar el local. «Nos ayudaron a desmontar todo lo que no servía». Ahora, les han dejado un mueble «y hemos comprado un ordenador». Ese conjunto es lo más parecido a un mostrador. Por suerte, «conseguimos recuperar la información de un disco duro».
«Todos los medicamentos se han perdido», lamenta Díaz. Tampoco el abastecimiento resulta ágil en estos días. El principal almacén de Valencia también se ha visto afectado por la riada. «Nos lo traen desde Castellón y Cataluña. Cuesta mucho que llegue un pedido». Los vecinos acuden a por su medicación habitual en ese latido de la rutina, todavía muy débil en Alfafar y otros municipios de la desolada comarca. Hay ciertos artículos que tienen ahora una gran demanda. «Cristalmina, tiritas, antibióticos... Es por las heridas que se hace la gente en los pies con las botas o en las manos con los guantes durante la limpieza».
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