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Mar Guadalajara
Domingo, 7 de junio 2020, 00:48
La playa de El Campello abrió al baño sin tener en marcha el servicio de socorrismo y salvamento. El primer día falleció una mujer, la primera víctima de la temporada y que confirma la advertencia de cada año: hay más ahogados cuando las playas están sin vigilancia.
Este año, la temporada de baño es diferente, pero la reivindicación del colectivo sigue siendo la misma y los ahogados nunca desaparecen. En la fase dos se ha permitido abrir las playas de la Comunitat. El servicio de socorrismo depende de cada Ayuntamiento y esto complica las cosas porque algunos municipios han abierto sin tener operativo el auxilio ni la vigilancia, como ocurrió en El Campello. En otros, como en Benidorm, aún permanecen cerradas hasta saber cómo se podrá desarrollar. En otros, como Alboraya, les encomiendan funciones de control de aforos y comprobar que se cumple la distancia social en la arena. Por ello, desde la Federación de Salvamento y Socorrismo de la Comunitat, piden que no abran las playas sin vigilancia y que su labor sea para la que están formados.
El descontrol viene por cómo garantizar la seguridad de los socorristas y evitar el contagio. ¿Cómo deben sacar a alguien del agua? ¿Cón qué protección deben trabajar? ¿Qué alternativas tienen? ¿Con qué material deben contar? Son las incógnitas que surgen al abordar el tema. Y en ello trabajan distintas sociedades científicas dedicadas a las emergencias sanitarias para hacer nuevos protocolos de trabajo para el socorrista.
El vicepresidente de la Federación de Salvamento y Socorrismo en la Comunitat, Salvador Perelló, participa en un grupo de trabajo de la Sociedad Española de Emergencias con este propósito. «Se tendrá que implementar en prevención e información sobre el estado del mar. Además la mascarilla la usarán mientras estén en la arena pero para el agua no existe ningún filtro de partículas, así que deberá articularse el rescate sin entrar al mar, con embarcaciones y lanchas; está claro que cuando se empieza a complicar y la víctima está inconsciente desde luego será todo más complejo«, adelanta el vicepresidente sobre cómo se desarrollará el nuevo protocolo.
Urge que las nuevas directrices se hagan públicas para que tanto los servicios municipales como los propios socorristas sepan cómo actuar. «Todo ha cambiado de un día a otro, todas las técnicas se basaban en un contacto muy directo con la persona en peligro, incluso tranquilizarla dentro del agua, sacarla a la orilla o los primeros auxilios… pues todo eso tiene que cambiar pero además con poca evidencia científica porque todo es nuevo«, explica Salvador Perelló.
Pero a la incógnita e incertidumbre sobre cómo desempeñar esta función en pleno inicio de la temporada de baño y cómo desarrollar su trabajo estando ya en activo en las muchas playas de la Comunitat, se suma el caos administrativo en aquellos municipios y ayuntamientos en los que aún no se han resuelto los trámites de la contratación. «Queremos que la normativa y las recomendaciones lleguen lo antes posible y pedimos que no abran sin servicio de socorrismo y salvamento. Pero es que además hay que tener en cuenta que con el tema de la paralización de muchos trámites en la administración hay procesos de contratación de empresas que se quedaron en pausa debido a la epidemia, y ahora los retoman cuando ya van con mucho retraso y puede que ese proceso legal no se complete hasta julio«, comenta el vicepresidente, que advierte que hasta entonces algunas playas quedarán sin socorrista con le riesgo que ya se ha comprobado que ello conlleva.
Desde la Federación de Salvamento insisten en que con este escenario no se pueden permitir asumir nuevas cargas del servicio de playas. «Creemos que el servicio de socorrismo ya bastante infradimensionado como para que tengamos que hacer de acomodadores o controlar si se cumple o no la distancia social entre toallas, nosotros si miramos en la arena no estamos mirando el agua», dice tajante. Por ello, su demanda pasa porque para estas labores se contrate a personal adicional porque «seguro que existen opciones como en Andalucía donde han ofrecido este puesto para desempleados».
Ni la formación, ni el salario o los recursos mínimos con los que deben contar para desempeñar su trabajo, ni horarios o los meses en los que una playa debe estar vigilada, nada. La inexistente regulación nacional y común de esta profesión hace que su precariedad sea notable. Como cada año, al llegar la temporada de verano, los socorristas vuelven a alzar la voz. «Sólo dos autonomías la regulan, en muchos municipios parece que al llegar el verano se dan cuenta de que tienen playa por eso necesitamos que se evalúe la peligrosidad y establezcan unos mínimos», reivindican desde la Federación de Salvamento.
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