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R. C.
Jueves, 29 de junio 2023, 16:27
El Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias González Martí, museo de titularidad estatal del Ministerio de Cultura y Deporte, ha presentado este jueves la exposición 'Pedro Mercedes, el alfarero que transformó la artesanía en arte', comisariada por José Manuel López García. La muestra realiza un recorrido cronológico por la obra de Pedro Mercedes (Cuenca, 1921-2008) desde sus primeros años como alfarero de recipientes domésticos, hasta su paso, consolidación y reconocimiento nacional e internacional como artista e innovador del oficio del barro.
Alabado por artistas contemporáneos como Pablo Picasso y propulsor de un estilo que transmite a otros ceramistas de su ciudad natal, su obra es custodiada en colecciones públicas y privadas. Los temas más recurrentes en sus obras son los mitológicos, religiosos, oficios, escenas populares o de tauromaquia; y el horror al vacío, una de sus características.
En esta ocasión, la muestra organizada reúne piezas pertenecientes en su mayoría a colecciones privadas por lo que supone una ocasión única para descubrir con profundidad la obra del ceramista.
Pedro Mercedes empezó su carrera artística con los medios más humildes, un alfar de origen árabe con horno de leña y un torno de pie, y de forma autodidacta. Comienza produciendo objetos de barro utilitarios como botijos y orzas que decora con trazos incisos sobre la superficie del barro tierno. Con el paso del tiempo y de la experiencia, esta técnica de esgrafiado o 'raspado', se convertirá en una de las características de la cerámica de Cuenca.
A finales de los años 50, las piezas que fabrica en su alfar dejan de ser tan utilitarias y pasarán a ser más artísticas y decorativas. Por un lado, porque este tipo de recipientes tradicionales son cada vez menos demandados y, por otro, por el crecimiento de las inquietudes artísticas del propio artesano. Pedro Mercedes comienza a trabajar con formas de barro menos populares, desde ánforas y albarelos, hasta tablas cerámicas proyectadas como si fueran cuadros narrativos.
En los años 60 comienza su despegue y reconocimiento como artista gracias a las exposiciones que realiza en su ciudad natal, Cuenca, y en otras ciudades españolas como la exposición de 1961 en Barcelona o el encargo de varios trabajos para la boda de los futuros reyes de España en Atenas en 1962. En 1966 recibe el Premio Nacional de Artesanía.
En diciembre de 1988 cierra su horno, pero continúa su actividad artística realizando dibujos y grabados a buril con su estilo característico que utilizó en sus piezas en barro.
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