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César Rus
Domingo, 18 de septiembre 2022, 11:40
La soprano Ana María Sánchez falleció el pasado sábado en Elda, su localidad natal, a los 63 años. Fue una de las voces valencianas y españolas más internacionales de las últimas décadas. En particular, durante la primera década de este siglo fue protagonistade una impresionante carrera nacional e internacional.
Nacida en 1959, comenzó sus estudios en Alicante y los completó en la Escuela Superior de Canto de Madrid obteniendo el premio extraordinario fin de carrera «Lola Rodríguez de Aragón». Debutó en 1994 en Mallorca y partir de ahí su carrera parecía no tener límites. Gracias a una extraordinaria voz y a su consustancial musicalidad, fue invitada por los más prestigiosos teatros nacionales e internacionales. En los nacionales se convirtió en una de las estrellas indiscutibles tras la reapertura del Real en 1997 y la del Liceu en 1999. En ambos teatros encarnó algunos de los grandes títulos del repertorio destacando especialmente sus interpretaciones de los roles verdianos y del belcanto serio italiano, además de participar en importantes recuperaciones de títulos olvidados del repertorio español como «Ildegonda» de Arrieta. Un buen ejemplo del éxito que alcanzó es que el Liceu la eligió a ella para volver a programar «Norma» tomando el relevo en el legendario teatro barcelonés de intérpretes míticas como Caballé o Sutherland.
Pero su carrera internacional no se quedó atrás. Destaca especialmente su participaciónen el papel protagonista femenino de «Le Roi de Lahore» bajo la dirección de Marcello Viotti en 2004 en La Fenice, que había abierto sus puertas unos meses antes. Existe un célebre DVD de las representaciones. Asimismo, actuó en el Maggio Musicale Fiorentino bajo la dirección de Zubin Mehta, también en el Metropolitan de Nueva York, el Teatro Colón de Buenos Aires, Bayerische Staatsoper, Dresde, Berlín, Salzburgo… en definitiva, muchos de los más importantes escenarios del mundo.
En Valencia desarrolló una importante carrera especialmente en el Palau de la Música donde actuó en reiteradas ocasiones. Y en 1995 interpretó Crióstemis en la versión de concierto de «Elektra» donde compartió protagonismo con dos auténticos titanes como son Eva Marton y Leonie Rysanek. Fue la encargada de interpretar el papel protagonista femenino de «Maror» de Manuel Palau en su estreno en 2002. También interpretó en aquellos años «Don Carlo» y sus apariciones en conciertos y recitales fueron constantes.
El Palau de les Arts no tardó en contar con ella y en 2007, dentro de su temporada inaugural, le encargó interpretar «La Bruja» en la que fue la primera zarzuela que se interpretó en el teatro valenciano. Más tarde volvió en recitales y conciertos.
Era una mujer de convicciones claras que creía en el canto como uno de los pilares principales de la ópera. Su legado discográfico es testimonio de ello. Poseía un instrumento privilegiado que se movió entre la lírica y la «spinto» con una belleza natural que ella sabía administrar con inteligencia y musicalidad; su canto fue siempre honesto, como lo fue su carrera y su manera de trabajar.
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