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'Lo que nunca perece'. Ese ha sido el evocador título del discurso que la pintora valenciana Soledad Sevilla, premio Velázquez 2020, enunció en ... la tarde de este martes en el acto que la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia ha organizado por el ingreso en la centenaria entidad como académica correspondiente de la pintora valenciana.
La creadora, visiblemente emocionada, alabó en sus palabras «los eternos valores del arte y la cultura como cura y sanación de la sociedad». Sevilla afirmó que espera que pueda aportar su experiencia como «artista pero también como ciudadana» a la Academia. La valenciana rememoró su infancia en la capital del Turia, donde vivió en tres casas. También sus paseos con sus hermanas para estudiar en el colegio de las Hermanas Marianistas y el tranvía amarillo que la llevaba a la playa de niña. Recordó los diseños de azulejos que más tarde inspiraron la obra 'El Patriarca' que colgó en la fachada del IVAM hace unos años o cómo conoció a los artistas Jordi Teixidor y José María Yturralde. Finalmente, reivindicó a su madre, que la llevó a clase de pintura con Emilio Portolés, donde sintió por primera vez el «noble olor del óleo».
«La pintura es parte de mí como una compañera de viaje», relató antes de contar cómo, pese a su pasión artística, se casó y fue madre. «Pintaba con un niño en cada pierna, seguí el guion que se esperaba de mí en la España del tardofranquismo», dijo. Pero en esa Escuela de Cálculo donde se reencontró con Yturralde, se rodeó de los creadores más significativos del momento. Aún así, como relató la artista, no fue ajena a su condición de género. «Mientras mis compañeros eran famosos y exponían yo era considerada un ama de casa que pintaba. Hice verdaderas filigranas para poder pintar, como dar clases en horario nocturno en el Instituto Calderón de la Barca de Carabanchel (Madrid)», aseguró. Contó su marcha a Boston, donde produjo sus nueve bocetos inspirados en las meninas de Velázquez que convirtió en grandes obras cuando regresó a Madrid.
Con gran atención por parte de los asistentes, describió ante ellos su trabajo con las retículas, su amor por la Alhambra de Granada y por esta ciudad, y sus instalaciones artísticas –porque le fascina «lo inmaterial y lo pasajero»–. «Se dijo en su momento que mi trabajo no tenía venta porque respiraba muy buen gusto», narró con cierta amargura. No obstante, defendió que «el arte es un continuo fluir, más que la meta, es el camino».
El acto sirvió para reunir a numerosos artistas y personalidades del ámbito cultural de la ciudad. Académicos como el escultor Miquel Navarro o el propio José María Yturralde, con quien colaboró en sus inicios, fueron algunos de los asistentes que no quisieron perderse el tributo a la artista, que ha donado a la entidad una obra muy especial: 'Sempere en blanco número 1'. Se trata de una pieza que también sirve de homenaje al pintor valenciano Eusebio Sempere.
Soledad Sevilla entró al salón de actos escoltada por las artistas Aurora Valero y Carmen Calvo. Recibió la medalla y el diploma que acreditan su nombramiento. Para el presidente de la San Carlos, Manuel Muñoz, Sevilla es una pintora «motivada, comprometida y próxima». Tras la lectura del discurso tuvo lugar una emotiva actuación del Cuarteto Nel Cuore, residente de la Academia, que interpretó el Cuarteto nº 1 en Re menor de Juan Crisóstomo de Arriaga.
La Real Academia va poco a poco dando espacio a las mujeres. No llegan a ser el mismo porcentaje que los hombres pero entre las académicas de número y las correspondientes, entre las que ya está Sevilla, suman 19 artistas, investigadoras, creadoras e historiadoras. Así, la pintora valenciana se suma a una lista en la que están féminas como Antonia Mir, Asunción Alejos, Adela Espinós, Cristina Aldana, María Dolores Mateu, Teresa Sauret, Concepción Martínez y Emilia Hernández Salvador. Pero como no vive en la provincia, Sevilla no puede acceder a ser académica de número de la institución. Sí lo son la catedrática y escultora Amparo Carbonell; las artistas Natividad Navalón, Aurora Valero y Carmen Calvo; la catedrática y restauradora Pilar Roig y la soprano Ofelia Sala.
Soledad Sevilla (Valencia, 1944) es una de las creadoras más veteranas del país. Reservada en sus formas, desde los años 70 hasta la actualidad, la artista no ha dejado de crear, pintar y pensar. Sevilla, que en sus inicios artísticos se relacionó con los valencianos José María Yturralde y Jordi Teixidor, ha desarrollado su trayectoria fuera de Valencia. Becada por fundaciones españolas y americanas, entre 1980 y 1982 residió en Boston. En Harvard comenzó a trabajar en la serie 'Las meninas', aplicando una estructura reticular para reinterpretar los espacios y las atmósferas del universal cuadro de Velázquez. De vuelta a España, reinterpretó 'La Alhambra' con colores y retículas. En 1998 hizo su primera exposición en la galería Soledad Lorenzo, a la que se mantuvo fiel hasta su cierre en 2012. Premio Nacional de Artes Plásticas en 1993 y Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 2007, ahora suma el reconocimiento de la Real Academia de San Carlos. Lo hace en su tierra, en su casa.
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