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Con un viaje a un futuro que asusta 'El Ministerio del Tiempo' se ha despedido de la audiencia de TVE con la incógnita de si este adiós será definitivo o se convertirá en un hasta pronto como ha sucedido en otras ocasiones. El cierre, desde luego, ha satisfecho a los espectadores de la serie, porque fue capaz de clausurar todas las tramas abiertas en episodios anteriores, incluyó guiños a obras míticas, se desarrolló en territorios hasta ahora no explorados y supo conceder su minuto de gloria a cada uno de los personajes que han hecho posible que esta ficción sea una de las más celebradas de cuantas han pasado últimamente por la pantalla.
Este título, creado por los hermanos Olivares, se puede sentir de nuevo orgulloso por su capacidad para trasladar a una concurrencia mayoritaria la historia de España y a algunos de sus personajes fundamentales. Historiadores, profesores y literatos coinciden en señalar la importancia de que un producto como este se empeñe en poner en valor ciertos acontecimientos claves en nuestro país y no siempre de un modo complaciente.
La cuarta temporada ha abierto la puerta valenciana varias veces y ha encontrado la inspiración para plantear algunas misiones en profesionales y elementos vinculados a la Comunitat Valenciana. Los expertos alaban la buena voluntad de los guionistas y descubren algunas licencias históricas que se han tomado en estos episodios para favorecer los argumentos.
Luis García Berlanga se cuela en la primera misión de los agentes en esta temporada, en la que tratan de averiguar por qué Julián Martínez se hace pasar por Eulogio Romero, un soldado de la División Azul reconvertido en actor del régimen franquista. Pues bien, a lo largo del capítulo descubriremos que ese galán coincidió con el director valenciano en la unidad de voluntarios españoles que lucharon por Hitler contra la URSS y que incluso le salvó la vida. Efectivamente Berlanga se alistó a los 20 años y fue destinado en Kritivischi, junto al río Wolchov. «Su cine no sería tal si él no hubiera pasado por el frente ruso. Aquello supuso un punto de inflexión en su pensamiento», confirma Rafa Maluenda, amigo y pupilo del cineasta e impulsor del museo virtual dedicado a ensalzar su figura.
Los personajes de Julián/Eulogio e Irene Larra coinciden con él en un bar -es el año 1943- y le animan, en un tono distendido, a que piense en dedicarse al cine -su primer cortometraje, 'Paseo por una guerra antigua', llegaría en 1949-, a lo que él responde que no en tono escéptico, ya que por aquel entonces aún no había enfocado su carrera en esa dirección -ingresó en 1947 en el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas (IIEC), en una promoción, la primera de la escuela, en la que coincide con Juan Antonio Bardem, Florentino Soria, Agustín Navarro y José Gutiérrez Maesso-.
«Creo que si por aquel entonces alguien le hubiese hecho esa sugerencia habría respondido que ya se lo planteaba. Su voluntad de hacer cine estaba incluso antes de la guerra. Se puede comprobar en los escritos en los cuadernos que llevaba, donde anotaba ideas y críticas de películas. Él siempre aseguraba que fue una revelación el momento en que vio el 'Quijote' de Pabst (1933), que le decidió a ser cineasta. Contaba también que en un momento en la División Azul se iba a proyectar 'Raza' y llegó un alto mando preguntando a quién le gustaba el cine. Él se presentó voluntario, lo llevaron a una sala llena de ventanas para que la acondicionase. Berlanga lo hizo entusiasmado para ver la película de la que había oído hablar -en aquel momento no se sabía que Franco era Jaime de Andrade-, aunque para su sorpresa, cuando terminó de arreglar la habitación lo mandaron de vuelta a los barracones», explica Maluenda, que destaca las dotes como escritor del autor de 'Plácido', como se apreciaban en el artículo por el que ganó el premio Luis Fuster, 'Fragmentos de una primavera', que también se cita en el episodio.
¿Cómo acabó Berlanga sirviendo en un ejército de apoyo a Hitler? La serie lo explica: «Unos lo hacían como voluntarios para luchar contra el comunismo y otros redimían sus penas y limpiaban su apellido luchando en Rusia», comenta el personaje de Lola Mendieta. «Luis García Berlanga se alistó voluntario para evitar represalias, su padre había sido gobernador civil de Valencia durante la República», apunta Salvador Martí. «En realidad -corrige Maluenda- el padre fue diputado de Unión Republicana, que formaba parte del Frente Popular pero es verdad que al acabar la guerra lo condenaron a muerte. Berlanga cuenta que en su casa se plantearon varias veces si alguno de los hijos debía ir a la División Azul para salvarlo y que por edad le tocó a él. Hubo otro motivo además. Por entonces estaba enamorado de una chica que no le hacía mucho caso y pensó que si se alistaba ella iba a prestarle atención, cosa que, como en una película de Berlanga, no ocurrió. Cuando regresó se había casado con otro amigo».
«La labor extracinematográfica de 'El Ministerio del Tiempo' es impagable porque ayuda a conocer a figuras muy relevantes. En muchas facultades de cine hay alumnos que no saben quién es Berlanga. Si su aparición en la serie ha servido para que mucha más gente lo conozca bienvenido sea», afirma Maluenda.
Una de las sorpresas de la temporada ha llegado de la mano del anacronópete, un artilugio que surge de la imaginación del escritor español Enrique Gaspar y Rimbau, que la incluyó en una novela publicada en Barcelona en 1887, por lo que es anterior a 'La Máquina del Tiempo' del británico Wells y, por tanto, puede considerarse pionera de esta temática. Andrés Massa, afincado en Valencia, es estudioso de la figura de Gaspar y fundador de la editorial a la que da nombre este autor. «Desde la productora de 'El Ministerio del Tiempo' me llamaron hace unos meses para pedirme un ejemplar porque tenían intención de incluirlo en las nuevas entregas. Les envié varios ejemplares y ni pregunté qué ideaban, por lo que, ahora que he podido ver los capítulos, me he sorprendido del protagonismo de la máquina», explica.
Cabe recordar que una de las tramas principales de la temporada llega de la mano de Díaz Bueno, ladrón de arte a quien en épocas pasadas conocimos trabajando con la Lola Mendieta adulta. Ahora lo reencontraremos a bordo de una gigantesca máquina capaz de viajar en el tiempo inspirada en una obra literaria. «Gaspar y Rimbau fue un diplomático que quiso emular la literatura de Verne e imaginó un artilugio capaz de volar a velocidades supersónicas y de retroceder en un día 400 años en el tiempo. Este elemento fue vertebrador de la novela del mismo nombre, 'El Anacronópete'. A diferencia de la de Wells es una comedia. De hecho la idea era que se estrenase como una zarzuela pero nadie se atrevió», narra Massa. «Cuando, a través de un artículo de prensa, supe que no fue el británico Wells el primer autor que imaginó una máquina para viajar en el tiempo sino un español, rápidamente quise hacerme con un ejemplar pero no lo encontré. Solo conseguí una fotocopia cutre, en la que no se apreciaban los dibujos. Quería leerlo bien, así que me propuse recuperarlo y al ver el resultado quise compartirlo». Eso dio pie a la puesta en marcha de la editorial valenciana Gaspar & Rimbau y de un sitio web, con amplia información sobre al autor, que permite acceder al texto original de manera gratuita, así como adquirir la obra en diferentes formatos; desde la edición de bolsillo más asequible hasta un facsímil digno de coleccionistas.
«La repercusión de la serie ha sido una locura, ya desde el avance del episodio que se hizo la semana anterior. Pedimos a la imprenta 50 ejemplares de tapa dura, que se acabaron simplemente la noche en que se mencionó, ni siquiera se había emitido el capítulo. Como tenemos una página dedicada al libro recibimos muchas visitas y las consultas llegan no solo de España, sino también de Latinoamerica, Reino Unido o Estados Unidos. Las ventas han aumentado muchísimo, y hay que tener en cuenta que no hablamos de un bestseller, sino de una obra de 1887», relata Massa. «Han logrado ellos más en dos semanas que nosotros en varios años».
Por cierto, que, según desvela Massa, la edición original de esta obra se publicó junto a otras dos historias, La Metempsícosis y Viaje a China. «Estas últimas son cartas que el propio Rimbau le envió a Teodoro Llorente, fundador de LAS PROVINCIAS, del que era muy amigo. Enrique Gaspar nació en Madrid pero se trasladó a Valencia de joven, de hecho escribió sus primeros poemas en valenciano. Viajar a China en aquella época costaba alrededor de 45 días y era lo más exótico que se conocía. El escritor se comprometió a relatar su experiencia con cartas para que Llorente lo publicase en el periódico».
Jorge de Soto, director de arte de la serie, publicó un interesante hilo en twitter sobre cómo se construyó el panel de mandos del anacronópete.
De cómo construir el panel de mandos del #Anacronópete y no morir en el intento. Un proceso muy gratificante. @MdT_TVE #MdTAnacronópete El hilo Anacrónopete. pic.twitter.com/aKq5C2uojA
Jorge de Soto (@jrgdesoto) June 2, 2020
El 5 de noviembre de 1936, la dirección del Museo del Prado recibe una orden ministerial de la Dirección General de Bellas Artes para que proceda al traslado de sus obras maestras a Valencia, lugar en el que se había instalado el Gobierno tras estallar la Guerra Civil. De este modo 391 pinturas, 181 dibujos y el Tesoro del delfín encontraron acomodo en dos depósitos especialmente acondicionados para la conservación de las obras en esta ciudad: las Torres de Serranos y el Colegio del Patriarca.
Esta circunstancia fue aprovechada por la serie para introducir una trama de robo de cuadros en la que toman especial relevancia 'Las Meninas' de Velázquez, que desaparece en el viaje, y el 'Guernica' de Picasso, que aparece en un lugar que no le corresponde.
«Me llamó la atención que en la serie el traslado de las obras pareciese tan precario, con los cuadros envueltos en mantas, el camión solitario, y milicianos analfabetos custodiando las obras. El trabajo del Prado y de Patrimonio Nacional ha sido uno de los mejores traslados de obras de la historia, no en vano, se tiene como referente de conservación preventiva del patrimonio. La empresa Macarrón diseñó un dispositivo con cajas y protección extraordinaria, y la Junta del Tesoro Artístico desarrolló todo un modelo de inventariado y catalogación que fue alabado por los organismos internacionales», explica Mireia Ferrer, profesora del Departamento de Historia del Arte de la Universitat de València, estudiosa además de la figura de Renau, que también se deja ver en el episodio, ya que en aquella época era director general de Bellas Artes (y agente del Ministerio del Tiempo, según hemos descubierto esta temporada).
A propósito de cómo se plasmó el traslado en la serie el equipo artístico aseguró que se basó en documentación de la biblioteca del Museo del Prado.
Para la documentación de #MdTMeninas fue clave la biblioteca del @museodelprado.
Miguel Prieto (@miguelprietoTV) May 27, 2020
Requeríamos saber cómo se hizo el inventario y el traslado de obras durante la guerra y cómo eran los elementos que se usaron para catalogar y su transporte. #MdT4 #ElMinisterioDelTiempo pic.twitter.com/j989oILalJ
En la propia página web del museo se informa del riesgo que supuso trasladar por carretera las obras de arte desde Madrid hasta Valencia y que hubo que considerar los itinerarios debían trazarse con extremo cuidado, así como que la velocidad de marcha empleada tenía que ser muy baja para disminuir los efectos de las vibraciones en las obras.
Al profesor Javier Navarro, de Historia Contemporánea de la Universitat de València, le chirrió al ver el capítulo el baile de fechas del traslado de 'Las Meninas' en concreto. «A cargo del traslado de esta obra estuvieron María Teresa León y Rafael Alberti cuando el operativo se puso en marcha en diciembre de 1936. En la serie se indica que 'Las Meninas' se desplazaron más tarde. Sin duda lo hacen para que pueda coincidir con el 'Guernica', que Picasso pintó entre mayo y junio de 1937», comenta. Son licencias, por supuesto, que los historiadores comprenden y justifican en favor de las tramas. Para ambos es importante que una serie de esta relevancia toque estos temas y despierte su interés.
En el funeral dedicado a Julián Martínez y Alonso de Entrerríos que se produce en el quinto episodio después de que Pacino cambiase la historia para evitar la desaparición de Lola, el máximo responsable del Ministerio Salvador Martí, dedica unas palabras a sus agentes en un emocionante discurso que termina con el párrafo final de la 'Elegía a Ramón Sijé', de Miguel Hernández. «A las aladas almas de las rosas de almendro de nata yo os requiero, que tenemos que hablar de muchas cosas, compañeros del alma, compañeros», dice utilizando el plural aunque el texto original sea en singular. «En la literatura española hay tres elegías fundamentales, la de Jorge Manrique, la de Lorca y esta, con una fuerza increíble», describe José Luis Ferris, autor de la biografía del poeta de Orihuela y codirector de la cátedra Miguel Hernández.
El escritor ya había sido mencionado en la temporada pasada cuando los agentes lo salvan de morir en la batalla de Teruel. «Para entonces ya era popular porque había publicado con gran reconocimiento 'El rayo que no cesa'. Era un autor muy querido por el pueblo que quiso combatir en primera línea como un miliciano más». Alonso, en la serie, lamenta el sacrificio que han tenido que hacer en favor del poeta y es Amalia la que le hace entender la importancia de este creador.
«El pueblo lo adoraba porque sentían que no los tomaba por tontos, como sí ocurría con otros coetáneos del alicantino. Su poesía fue universal, tanto que incluso recurrían a ella en ambos bandos», afirma Ferris.
En el primer capítulo de la temporada reaparece Julián que ahora actúa como un actor del regimen franquista que va a protagonizar la película 'Amor y Patria' y lo hace de la mano de Cifesa, empresa española dedicada a la producción y distribución de filmes, que tuvo su sede en Valencia y vivió su época de esplendor entre 1942 y 1945.
Durante casi dos décadas produjo más de 70 largometrajes y un sin fin de cortos, tomando como modelo la organización las grandes productoras estadounidenses y tratando de generar un 'star system' patrio. Entre otros estuvo detrás de melodramas históricos como 'Locura de amor', 'Agustina de Aragón' y 'La leona de Castilla'.
Tras su fundación estuvo la familia Trenor, de origen valenciano. Imperio Argentina, Rafael Durán, Amparo Rivelles, Aurora Bautista o Alfredo Mayo fueron algunas de las estrellas de la compañía, entre las que perfectamente podría haber estado un galán como Eulogio Romero.
En la caravana de Eulogio Romero en Cifesa encontramos muchos elementos para ambientar al personaje y la época. Un cartel al estilo Hollywood clásico, el guión de Amor y Patria, la revista Primer Plano (para la que "colabora" Irene) #MdT4Estreno #MdT4 #ElMinisterioDelTiempo #MDT pic.twitter.com/BPdxD8OFu0
Miguel Prieto (@miguelprietoTV) May 6, 2020
A modo de curiosidad: la nueva sede del Ministerio del Tiempo se encuentra en la carretera de Valencia.
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Patricia Cabezuelo | Valencia y A. Rallo | Valencia
Álvaro Soto | Madrid y Lidia Carvajal
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