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Raúl Albiol, en un entrenamientodel Villarreal. villarreal cf
Albiol: «Ya no habrá capitanes como los de antes»

Albiol: «Ya no habrá capitanes como los de antes»

TRABAJO, SILENCIO Y SUERTE ·

El central valenciano del Villarreal describe a sus entrenadores: «He tenido que aprender de ellos, si no sería para matarme»

cayetano ros

Viernes, 9 de octubre 2020, 00:12

- ¿Cómo es jugar con la nariz fracturada?

- Tenías dos opciones: un mes en casa o jugar con máscara. La máscara me quita visión y es incómoda, pero no me impide jugar. En los entrenamientos no tienes la exigencia de los partidos. Me queda todavía un tiempecito.

- Dos acciones ante el Atlético lo definen: un 'tackle' que neutraliza el remate cercano de Diego Costa y un centro lateral en el que pide fuera de juego por un palmo de Costa y, efectivamente, lo estaba.

- Para un defensa, evitar un gol es como meterlo, una gran satisfacción. Los años te dan mucha información sobre el juego. Italia me enriqueció muchísimo como defensa. Respecto al fuera de juego, te puedes equivocar, pero también puedes sacar mucho beneficio, sobre todo en los minutos finales. Hay que darle espacio al portero por si necesita salir: cuanto más alejado del área defiendas los centros, mejor.

- ¿Ejerce de maestro de Pau Torres?

- Estoy orgulloso de cómo le está yendo. Me recuerda a cuando yo empezaba. Lo tiene todo: salida de balón, calma, gran pie izquierdo para filtrar balones, altura... nadie regala nada.

- Usted empezó hace ya 16 años en la élite, ¿cómo se mantiene?

- Cuanto más mayor, más disfrutas porque el tiempo pasa rápido. Y más te cuidas. El secreto es la alimentación, el trabajo, el descanso y la mentalidad de querer alcanzar retos y seguir en lo más alto. Disfruté muchísimo en Italia y acerté al venir al Villarreal, que insistió dos veranos para ficharme.

- ¿Estuvo cerca del Valencia?

- Estuve cerca en la época de Pako Ayestarán y García Pitarch, pero decidí seguir en el Nápoles porque me trataban muy bien mis compañeros.

- ¿Se ha sentido muy querido en Italia?

- Mucho, los dos primeros años en el Real Madrid fueron buenos, pero en los otros dos tuve pocos minutos. Me vino bien cambiar de aires. La afición del Nápoles me quiso mucho. Benítez me acogió muy bien. Y vine al Villarreal para sentir lo mismo.

- ¿Cómo es la afición del Nápoles?

- Un día, en Liga, ganamos a la Juve en su campo y vinieron 5.000 personas al aeropuerto a recibirnos. Estuvimos tres horas para salir de allí. Y nos acompañaron con sus motos y coches hasta la ciudad deportiva. Son fanáticos por el fútbol. Cuando sales de casa, no puedes dar un paso. Y pudimos hacerlos felices al ganar la Copa de Italia a la Fiore y la Supercopa por penaltis a la Juventus.

- ¿Cuál fue su relación con Benítez?

- Yo tenía 17 años cuando Benítez me hizo debutar con el Valencia en la UEFA el año del doblete (2004) y, años después, me dio la oportunidad de jugar en el Nápoles después de dos años malos en el Madrid. Estoy muy agradecido.

- ¿Cómo es Sarri?

- Es muy divertido. Pasé tres años espectaculares con él: me hizo ver el juego que yo no veía. Llegó muy tarde a la élite pero por su personalidad podría compararlo a Luis Aragonés. Un día, en un partido de octavos de Champions, en el Bernabéu, el club nos hizo viajar con traje por primera vez en toda la temporada. Entonces apareció Sarri en chándal y nos dijo que nos habían 'cagao'. Se metió con nosotros. Que si íbamos a la Universidad... Disfruté mucho con él.

- De los tres títulos con la selección, ¿con cuál se queda?

- El Mundial de 2010 es el más grande, pero la Eurocopa de 2008 es muy especial porque veníamos de épocas muy malas, con muchas críticas, y la unión era muy difícil de encontrar. Lo que hicimos nadie lo ha hecho en la historia del fútbol y, a medida que pase el tiempo, se valorará más.

- Si tuviera que definir a Luis Aragonés.

- Lo de 'Sabio' era por algo, se le echa de menos.

- ¿Del Bosque?

- Calma en todos los momentos, en los buenos y en los malos. Y seguridad.

- ¿Y Luis Enrique (con quien volvió a la selección el año pasado)?

- Ambición para competir y querer ganar. Carácter. Es muy deportista. Está para jugar.

- ¿Lleva la cuenta de todos sus títulos?

- Esto se trata de ganar títulos, pero solo miro el presente y el futuro a corto plazo.

- El primero fue la UEFA de 2004 con el Valencia.

- Jugué 1 minuto contra el AIK Solna y 20 contra el Girondins. El mérito era debutar con esa plantilla, un sueño entrenar con ellos, convivir con ese vestuario de Cañizares, Albelda, Ayala, Vicente, Marchena... Si tienes un buen profesor, aprendes mucho más. Pero se van perdiendo esos jugadores de tanta personalidad. La juventud crece y vive de otra manera. Les marca la tecnología. Va a ser difícil ver en el futuro capitanes como Matthäus, Albelda, Puyol, Sergio Ramos o Hierro.

- Usted viene del fútbol de la calle...

- Sí, me pasaba los días jugando en la calle, en la avenida de Vila-marxant, enfrente de la tienda de mis padres, una administración de lotería que todavía tienen. De lunes a viernes, todas las tardes, salía del colegio y organizábamos partidos. A veces también hacía los deberes, eh. Mi padre fue profesional: debutó en el Mestalla y después jugó en el Sabadell en Segunda. Mi hermano Miguel también ha sido profesional. Viví rodeado de fútbol.

- ¿Y ha sido futbolero?

- Sí, siempre lo he seguido mucho, mis referentes fueron Matthäus, Albelda, Hierro y Patrick Vieira.

- ¿Le quedaron secuelas del accidente de tráfico que sufrió (camino de Madrid cuando iba a firmar por el Getafe, en 2004)?

- Gracias a Dios pude salir de allí, que no todos pueden, y he tenido 15 años de regalo para hacer lo que más me gusta. Pero sí, fue duro, estuve un mes en el hospital, siete meses de baja, me extirparon el bazo y estuve en coma inducido.

- ¿Cómo es que pasó de mediocentro a central?

- En los últimos tres meses de esa temporada, cuando vuelvo del accidente, empiezo de mediocentro en el Getafe, pero mi condición física no era la mejor y el 'mister', Quique Sánchez Flores, me prueba de central. Y allí me quedé.

- ¿Y no extraña el medio del campo?

- Sí me hubiera gustado jugar en el centro del campo, aunque después del accidente todo cambió. No se sabe qué hubiese pasado de no haber tenido el accidente, quién sabe... todo pasa por algo. He estado a gusto de central.

- Por cierto, Koeman fue su entrenador en la Copa que ganan al Getafe en 2008.

- Han pasado muchos años, llegó a un club inestable, no sé qué Koeman es ahora, los entrenadores van creciendo. Él y el club se equivocaron al apartar a tres jugadores como Cañizares, Albelda y Angulo. Fue duro. Se ganó la Copa, pero en la Liga estuvimos a punto de descender. Si miro atrás, podríamos haber ganado más títulos porque teníamos un equipazo: Joaquín, Silva, Villa, Ayala, Cañizares, Albelda, Mata... Después algunos se fueron yendo y a otros nos fueron vendiendo.

- Usted fue el primero en salir. ¿Rechazó primero una primera oferta del Madrid?

- Jugué una temporada muy buena con Quique Flores con ficha del filial y el número 33. En verano el Madrid se interesó, Juan Soler me mejoró el contrato por tres temporadas y decidí quedarme. Ya con Unai Emery, el club decidió venderme porque dijeron que era mejor un defensa que no un atacante (Villa o Silva).

- ¿Le impresionó el Real Madrid?

- No, porque venía de competir con compañeros que habían ganado dos Ligas y la Copa de la UEFA. Llegaron ese año Cristiano Ronaldo, Sergio Ramos, Benzema y Kaká. Me aceptaron muy bien. Estuve muy a gusto con Pellegrini: logramos 96 puntos en la Liga, pero el Barça de Guardiola hizo 99, una barbaridad. Fracasamos en la Copa y en la Champions. Después fue difícil jugar con Pepe, Varane, Sergio Ramos y Carvalho. Aun así, tengo gran respeto y admiración por Mourinho, igual que él los tiene por mí.

- Javi Calleja dice que usted es el jugador más profesional al que ha dirigido.

- Es un orgullo. Vine con la duda de cómo me iba a encontrar, pero acabamos una gran temporada con ese quinto puesto. Aprendí mucho.

- Su punto débil fue los goles recibidos.

- Eso lo corregimos después del confinamiento, cuando dimos el salto. El 'mister' quería ir siempre a por el partido y marcamos muchísimos goles. También recibimos demasiados. Hay que buscar siempre el equilibrio.

- ¿Qué espera de Unai Emery? ¿lo ha visto cambiado?

- Por supuesto, después de las experiencias en el Sevilla, el PSG y el Arsenal, seguro que ha cambiado, igual que yo. Lo veo motivadísimo y con muchas ganas de que el equipo crezca. El proyecto es ilusionante.

- ¿Si tuviera que quedarse con un técnico?

- He tenido los mejores. He tenido que aprender algo de ellos, si no sería para matarme. Es como elegir entre un hijo o un hermano, pero por la forma de ver el fútbol me quedaría con Sarri.

- ¿Será entrenador?

- Sí me gustaría, no tengo excusa, he tenido a los mejores de Europa. Ganas e ilusión no me van a faltar y mi paso por Italia me enseñó mucho de táctica.

- ¿Le queda energía para el ocio?

- Es difícil porque tengo cuatro hijos (tres niñas y un niño de 5, 7, 10 y 11 años), aunque nos gusta viajar y tengo pendiente volver a Italia para poder despedirme como se merece de toda la gente. Es normal el amor que tengo por Nápoles.

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