Andrea forma parte de una generación de enfermeras jóvenes que salieron hace unos años de la facultad dispuestas a intercalar trabajos en el sector privado con contratos intermitentes como interinas. Hoy se integra en un sector imprescindible y que sin duda debe ser más valorado: los sanitarios. En su caso, estaba trabajando en quirófano del hospital Arnau de Vilanova de Valencia. La tercera ola, la que nos prometieron más débil pero que amenaza con arrasarlo todo, convirtió su departamento en UCI de emergencia y a ella en equipo Covid-19. «La cosa está fatal, hacemos un trabajo diario durísimo», afirma.
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Hasta el miércoles pasado, tenía una válvula de escape. Una nave industrial de un polígono de La Pobla de Vallbona mutada en box de crossfit era el oasis para ella y otros sanitarios, como Margarita, que trabaja en un centro de salud y a veces debe hacer más de 50 llamadas diarias de seguimiento a enfermos de Covid que pueden pasar la enfermedad en casa. «Estamos sometidos a mucho estrés con la pandemia. Yo hago deporte desde siempre. Supone para nosotros una válvula de escape a esta labor diaria que es muy dura. Nos ayuda a mejorar nuestra salud física, pero también la mental», afirma Andrea.
Estas dos jóvenes acudían a Crossfit UKE tres veces por semana. Ahora no podrán hacerlo, al menos, hasta febrero después de las restricciones impuestas al deporte hace una semana por la Generalitat. Vanessa, gestora de esta instalación, mostró la inversión realizada para que esa instalación sea segura: «Al acceder hay que desinfectarse las zapatillas y las manos, e invertimos en un líquido homologado con el que se rocía el material tras cada uso. Hemos acotado un espacio para cada usuario con más distancia de la que marca la norma y después de los entrenamientos se pulveriza. Además, mantenemos siempre abierta la puerta (una enorme, metálica, construida para la entrada de camiones), que ahora en invierno pasamos bastante frío». La joven entiende la grave situación sanitaria y lanza una propuesta a las autoridades: «Deberían chequear cada establecimiento, pero no sólo deportivo, y el que no cumpla, cerrarlo. Lo contrario es destruir sin ningún sentido».
Para Crossfit UKE, la pandemia ha supuesto un aumento de la inversión, con buenos resultados. «A las medidas implantadas hay que añadirle que debemos tratar el material para recuperarlo y aún así durará menos... pero no hemos tenido ni un caso. La gente está siendo responsable y si ha tenido un contacto con alguien positivo, no viene», afirma Vanessa. «El deporte es básico, mejora la salud y los números lo dicen. Cuanto más fuerte estás es más difícil que te pongas malo, o te recuperas antes, no sólo de esta, sino de cualquier enfermedad. Y si eres una persona sedentaria, al contrario», subraya.
El 0,5% de los casos
Los testimonios recogidos en esa nave de Camp de Túria abundan en las reivindicaciones de los gestores de instalaciones deportivas. Juan Carlos Gómez-Pantoja, presidente de la asociación que representa a este sector (la AEVCD) recuerda que sólo el 0,5% de los contagios se produce en el deporte: «Si hablamos de clases burbuja en la educación, nuestros centros también lo son: a las clases grupales siempre viene la misma gente, incluso a las salas de musculación. Además, suelen ser personas que entrenan en nuestros clubes por cercanía, bien laboral o de residencia».
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Gómez-Pantoja, cuyo sector había venido reivindicando el uso de las duchas, lamenta que el cierre total supone un nuevo lastre para negocios que habían perdido ya el 60% de la facturación. «Además, casi un tercio de los que están viniendo a entrenar ahora lo hacen por prescripción médica. Son personas a las que ahora hemos dejado tiradas», lamenta el dirigente, cuya indignación es mayor al aludir a los campos de golf: «¡Es que no tiene ningún sentido! Estamos hablando de deporte al aire libre».
«Lo peor es que el PSPV presentó el 14 de enero una proposición no de ley para instar a que el deporte sea actividad esencial... ¡y una semana después nos cierran!», lamenta. En la propuesta presentada a la mesa de Les Corts y firmada por los socialistas José Chulvi y Sabina Escrig, a la que ha tenido acceso este periódico, se insta al Consell y al Gobierno central a fomentar la actividad física como mecanismos para la prevención de la salud y el bienestar. Insta a coordinar a los sanitarios y a los profesionales del deporte, y a implantar ayudas económicas a entidades públicas y privadas.
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Esta semana, como representante del sector, Gómez-Pantoja se ha reunido con el síndic de Ciudadanos en Les Corts, Toni Cantó. Tiempo atrás lo hizo con la consellera de Sanidad, Ana Barceló: «Hablamos a quien quiera escucharnos. Les damos la información y luego deben decidir los políticos». En ese sentido, lamenta no haber tenido hasta ahora respuesta a su solicitud para entrevistarse con la vicepresidenta del Consell, Mónica Oltra.
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