J. C. VILLENA
Jueves, 25 de diciembre 2014, 23:38
Las consecuencias del duro mensaje de Neven Spahija en San Sebastián no tardaron en llegar, con un vestuario que captó a la primera los deseos de su entrenador. Un día después de la rajada el Valencia Basket voló a la pequeña localidad de Quakenbruck para cerrar la primera fase de la Eurocup.
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Antes de viajar a Alemania el técnico se encerró una hora con la plantilla en la Fonteta, y suspendió el entrenamiento previo al partido en tierras germanas para no tener que comparecer en público antes de disputarse el encuentro frente al Artland Dragons (que acabó con victoria 79-89 con uno de los señalados, Douglas, como estrella del duelo con 27 puntos incluyendo siete triples y 7 rebotes).
Tras aquel partido, Albert Miralles dio un paso al frente antes de regresar a España. El catalán no quiso poner paños calientes a la hora de analizar lo ocurrido en la horquilla temporal que llevó al entonces Pamesa desde San Sebastián a Alemania: «Nos sentimos todos reflejados en las palabras del técnico. Es una advertencia y lo mejor es que nos lo ha dicho a nosotros, de cara, para no esconderse. Spahija ha hablado explícitamente y ha dicho que si el rendimiento no está, van a rodar cabezas. Hay que entender al técnico y es lógico el cabreo que tuvo porque no dimos la cara en ningún momento».
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