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Bruno Squarcia posa en la tienda de productos italianos Brunetti, de su propiedad. J. BERMEJO
Bruno Squarcia | El chef del baloncesto

El chef del baloncesto

HISTORIAS DEL BASKET ·

Bruno Squarcia formó parte de la plantilla del primer Pamesa Valencia de la historia y reside en Madrid, donde regenta un restaurante de comida italiana, una tienda gourmet y continúa su carrera como actor | El exjugador sufrió con la temprana eliminación de los taronja en la Copa: «Da rabia llegar con una racha de doce victorias seguidas y no poder competir en un partido decisivo»

Juan Carlos Villena

Enviado Especial Madrid

Domingo, 14 de febrero 2021, 14:50

La Copa del Rey de baloncesto a puerta cerrada que se está celebrando en Madrid ha impedido a uno de los pioneros del Pamesa Valencia, y fanático del baloncesto, presenciar los partidos. La familia taronja tiene un enviado especial en la capital de España en Bruno Squarcia (Albacete, 1963) que formó parte de la primera plantilla de la historia de la entidad de la Fonteta.

El manchego de nacimiento recibe a LAS PROVINCIAS tras terminar un servicio de comidas en su restaurante de comida italiana Ouh Babbo. Actor y hostelero, regenta también una tienda especializada en productos italianos Brunetti que está situada enfrente del restaurante, sufrió el jueves con la eliminación del Valencia Basket ante el Real Madrid en los cuartos de final de la Copa del Rey: «Da rabia llegar con una racha de doce victorias seguidas y no poder competir en un partido decisivo contra un Real Madrid que tenía bajas y que no está en su mejor momento. Da rabia por dos razones, por quedar fuera de la Copa y por no poder eliminar al Real Madrid, que siempre es un gusto extra».

Durante el confinamiento, Squarcia amenizó a sus vecinos de la zona de Arturo Soria y López de Hoyos en Madrid cantando desde el balcón una pieza musical de un repertorio que sus clientes del restaurante, del que es dueño, ya conocen de sus famosas serenatas que organiza los jueves. Hoy, apagadas hasta que se levante el toque de queda. «Fue una forma de ayudar a alegrar al vecindario en estos momentos tan complicados», relata a este periódico recordando que un día sorprendió a sus vecinos con un chándal retro del Pamesa de 1986: «Tengo la cintura más avispada, en aquel momento era mucho más grande y ancho porque para mi profesión como actor, ya que mido 1.92 y eso es un traba en España, cuando era el doble de grande los papeles que me daban eran de guardaespaldas o portero de discoteca. Me afiné en una época donde trabajaba en el musical Mamma Mía y alguna película que rodaba de noche».

Bruno Squarcia comenzó a jugar a baloncesto en el colegio El Pilar, donde comenzó a destacar entre sus compañeros, pero su gran salto llegó en su primer año de senior. «Me fichó el Llíria que en aquella época era el mejor equipo valenciano y allí me curtí en aspectos como la garra porque era un club muy especial. En el pabellón antiguo de Llíria no ganaba nadie», recuerda. Tras su paso por el Camp de Túria llegó la llamada de la entonces sección de baloncesto del Valencia C.F. donde llegó de la mano de un histórico como Bayarri. «Posiblemente fueron los mejores años de mi vida, una época gloriosa tanto con el Valencia como luego con el Pamesa. La parte negativa es que cobrábamos muy poco porque estábamos considerados como semiprofesionales. Ahora ha cambiado todo pero esa profesionalidad llevó a que abundaran los mercenarios y menos equipos arraigados como una base que se mantenga muchos años. Esos inicios eran de de compromiso total y los lazos de amistad fueron muy estrechos», sentencia cuando rememora aquellos primeros partidos del Pamesa en La Canaleta: «Aquel era un baloncesto de compromiso total. Hace poco contacté con Ron Crevier que era aquel jugador canadiense que medía 2.10 y en esa época era un espectáculo. De aquel equipo he tenido contacto Paco Guillén, Pallardó o Lluch».

Bruno también tiene un recuerdo para el gran capitán de aquel primer Pamesa de la historia, Leo Belloch, que falleció el 20 de Julio de 1999 a la temprana edad de 40 años: «Leo estudió es Escolapios de Micer Mascó, jugó en los Escolapios de carniceros y de ahí llegó a la sección de baloncesto del Valencia y a la primera temporada del Valencia Basket cuando la asociación de prensa se hizo cargo. Cuando pasó a senior hizo una prueba en Valladolid, donde tuvo la ocasión de entrenar con Nate Davis, un mítico americano de nuestra liga. Siempre tengo presente su figura, fue nuestro capitán y tuvo desgraciadamente un fallecimiento demasiado prematuro por una leucemia. Era una persona carismática y maravillosa en todos los aspectos. Fue una institución en los últimos años de la sección de baloncesto del Valencia C. F. y uno de los grandes culpables de que ahora exista el Valencia Basket. Como jugador supo transmitir esa pasión y ayudó al paso al frente de los hermanos Roig».

El exjugador también quiso tener un recuerdo para otra leyenda del Valencia Basket, Martín Labarta, fallecido en abril de 2020: «Era un caballero, un señor. Lo conocí poco personalmente en aquella época de jugador pero ya estando en Madrid el trato con él era como si me conociera de toda la vida. Siempre que venía a Madrid venía al restaurante y sus mensajes de felicitación eran clásicos. Era un auténtico señor. Creo que ese tipo de personas sí que existen aún pero cuando el mundo se ha profesionalizado más la parte más romántica está pasando demasiado a segundo plano. Esas personas parece que están ocultas en el mundo de hoy, que no les dan los focos, pero siguen afortunadamente siguen existiendo. No hay que perder la esperanza en la sociedad, nunca».

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