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El Maccabi, calentando en el partido del 25 de marzo de 2004 al que el Pamesa no se presentó al entender que no estaba garantizada la seguridad por la guerra entre Israel y Palestina. afp
Mumbrú: «Jugar en Tel Aviv sería una locura y una temeridad»

Mumbrú: «Jugar en Tel Aviv sería una locura y una temeridad»

El técnico del Valencia Basket se muestra contundente con respecto al partido que está ha programado para el 18 de octubre contra el Maccabi en Israel. La entidad taronja ya está en conversaciones con la Euroliga y una de las opciones encima de la mesa es que se dispute en la Fonteta

Sábado, 7 de octubre 2023

Álex Mumbrú ha sido la primera persona del Valencia Basket en pronunciarse, en público, con respecto al partido de Euroliga que aún sigue programado en Tel Aviv, el miércoles 18 de octubre, entre su equipo y el Maccabi. La competición, de momento, ha suspendido el encuentro que el conjunto de Israel debía disputar en Milán este jueves 12. El técnico taronja, preguntado por LAS PROVINCIAS tras la victoria de los valencianos contra el Obradoiro por 85-79, se ha mostrado contundente con respecto a la posibilidad de viajar a Tel Aviv tras la escalada de violencia desatada este sábado, confirmando que hay jugadores que juegan en equipos israelís que ya están pidiendo a sus clubes que les dejen salir del país: «Es una situación muy complicada. Hay jugadores que no están entrenando y que están intentando salir del país por lo que está ocurriendo. Hay preocupación dentro del vestuario y sería una locura ir. Hay que ser honestos, sería una locura ir allí tal y como están las cosas llevar a los jugadores a jugar allí sería una temeridad y la gente de la Euroliga con un poco de criterio lo sabe. Lo que el club está haciendo es velar por los jugadores y el club y estar en comunicación con la Euroliga viendo los escenarios para proteger a su equipo. Estamos tranquilos porque el club está trabajando para tomar la mejor decisión y estar todos tranquilos»-

La sentencia de Benjamin Netanyahu, el presidente del país, que ha declarado «el estado de guerra» para responder a los ataques ha encendido la alarma en la Fonteta. De momento, se han suspendido todos los partidos del fin de semana en Israel, incluidos los de la liga de baloncesto. Con respecto al partido entre el Valencia Basket y el Maccabi, una de las opciones que hay encima de la mesa es que se cambie el orden en el calendario para que se dispute en la Fonteta. Una opción que también tiene sus aristas puesto que con la suspensión del partido en Milán podría todo el foco en Valencia ese día.

La situación de incertidumbre recuerda a lo sucedido en marzo de 2004 y es por ello que la preocupación en la Fonteta es máxima. El club va a seguir de cerca la evolución del conflicto, en contacto abierto desde este sábado con las autoridades tanto en España como en la embajada española en Israel y también con la Euroliga, esperando una decisión final sobre el partido. Hay un dato que es evidente y es que lo ocurrido en los dos primeros días de este estallido de violencia ya es más grave que el que motivó la decisión del Pamesa Valencia de no viajar a Israel hace 19 años, tras un ataque israelí que mató al entonces líder de Hamás y el anunció de la organización palestina que como represalia se iba a producir un «baño de sangre en toda Israel». Esa amenaza fue la que esgrimieron los valencianos para estimar que no estaba garantizada la seguridad de la expedición. La cruda realidad es que todas las instituciones (locales, autonómicas y nacionales) dejaron de lado y sin escudo a la entidad de Juan Roig, que fue duramente sancionada por la Euroliga.

El último precedente en el baloncesto con un estallido violento también afectó a un equipo español, aunque en aquel momento la Euroliga sí que activó la lógica del miedo de una expedición a viajar a una zona en guerra. En febrero de 2022 el Barça debía volar a San Petersburgo, cuando comenzó la invasión rusa en Ucrania, y como medida de presión no se subió al avión con jugadores como Abrines declarando de forma pública su rechazo a jugar tras la escalada militar de Putin. Tras el estallido bélico en Ucrania, la Euroliga demostró otra vara de medir un conflicto que afecta a la seguridad de sus partidos. La misma que pidió el Pamesa hace casi 18 años, la que los jugadores del Barça expresaron para no viajar a Rusia, y que nadie escuchó entonces.

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