Los transportistas de mercancías por carretera se han plantado ante la inacción del Gobierno, en concreto del Ministerio de Transportes al que se han dirigido y reunido en varias ocasiones –la última, el día 4– para reclamar ayudas con las que afrontar la situación que atraviesa el sector debido a la crisis provocada por el Covid-19.
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Así, han convocado dos días de paro en julio (27 y 28), y no descartan otro indefinido en septiembre, en caso de que el Ejecutivo no dé respuesta al decálogo de medidas que consideran imprescindibles para el sector. El paro ha sido impulsado por el Comité Nacional del Transporte por Carretera (CNTC) –el órgano de interlocución entre el sector y las administraciones– y cuenta con el respaldo de las principales patronales y asociaciones del ramo.
Entre ellas, la Federación Valenciana de Empresarios del Transporte y la Logística (FVET), cuyo presidente, Carlos Prades, explica que "nadie quiere esta situación, y mucho menos paralizar la actividad en los momentos en que nos encontramos, es lo último que necesitamos. Pero no podemos tolerar el ninguneo constante al sector".
Empresas y trabajadores que, como recuerda Prades, fueron esenciales durante el estado de alarma para garantizar el suministro y el abastecimiento de productos y, sin embargo, "ahora no se nos ha tenido en cuenta". Eso a pesar de las reuniones del CNTC con el departamento que dirige José Luis Ábalos "y de las buenas palabras", explica Prades, pero "no pasamos de ahí, no hay medidas concretas".
Porque los transportistas ya presentaron a Ábalos, a finales de 2018, una docena de peticiones relacionadas con medidas estructurales y económicas del sector, que luego reiteraron en los escritos reivindicativos remitidos los pasados febrero y marzo. Hasta ahora sólo han logrado que el ministerio coordine una mesa de negociación con transportistas, logística y cargadores.
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Eso fue el día 4 y, durante ese tiempo, no han recibido noticias del ministerio sobre los compromisos adquiridos por Ábalos, como la mediación para obtener moratorias fiscales. Tampoco se les comunicó la decisión de ampliar la capacidad máxima de los camiones hasta las 44 toneladas y la altura a 4,5 metros (actualmente son 40 y 4, respectivamente), como exigían los cargadores y la automoción. De hecho, el CNTC lo califica de "anuncio sorpresivo" en la carta que dirigió al titular de Transportes donde comunica los paros de julio.
Para el sector el aumento supone un "duro golpe", apunta el presidente de los transportistas valencianos, pues implica un aumento del coste de explotación por el mismo ingreso. Además, la CNTC recuerda que las 44 toneladas son incompatibles para realizar rutas internacionales. A esto se suma un conflicto con la ITV al tener que circular con vehículos con el certificado vencido pero que no tienen preferencia en la cita previa.
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