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Sondeos a pie de urna: qué son las encuestas 'israelitas' y por qué se llaman así

Sondeos a pie de urna: qué son las encuestas 'israelitas' y por qué se llaman así

Los sondeos a pie de urna permiten inducir el resultado de las votaciones, aunque ha habido fracasos históricos en los resultados que se dieron antes del escrutinio oficial

LAS PROVINCIAS

Valencia

Domingo, 26 de mayo 2019, 18:10

Lo vas a oír continuamente el día de las elecciones hasta que se empiecen a conocer los resultados oficiales: las israelitas dan como ganador a este, las israelitas pronostican el batacazo de aquel... Pero ¿qué son las famosas 'israelitas'? No son ni más ni menos que las encuestas o sondeos que se realizan a pie de urna a los votantes inmediatamente después de haber salido de las urnas, lo que permite a los medios de comunicación que los publican tener información de tendencia de voto y una horquilla de escaños antes de que se empiece el escrutinio oficial.

Directo: Resultados de las elecciones municipales 2019

Directo: Resultados de las elecciones autonómicas 2019 (donde haya)

Directo: Resultados de las elecciones europeas

En las elecciones del 26-M de 2019 los resultados de las encuestas a pie de urna se empezarán a conocer a partir de las 20 horas en el caso de las elecciones municipales, autonómicas y europeas que se celebran en España. Algunas empresas demoscópicas ya han anunciado que darán los resultados (por ejemplo GAD3) de las elecciones locales una vez cierren los colegios electorales.

En las europeas las primeras estimaciones de Austria, Chipre, Alemania, Grecia, Irlanda, Malta y Holanda llegarán a las 18:00 horas, a las que una hora más tarde se sumarán las de Bulgaria y Croacia; y a las 20:00 horas se harán públicas las de Francia, Dinamarca y España.

Por qué se llaman israelitas

El por qué se llaman así no está muy claro ni demasiado documentado. La creencia general es que se llaman así porque el primer lugar donde se realizaron fue en Israel. Sin embargo se atribuye la invención del sondeo a pie de urna, en 1967, al neerlandés Marcel van Dam (probablemente fue el primero) y el estadounidense Warren Mitofsky.

A diferencia del sondeo de opinión que pregunta por quién votaría el elector o alguna formulación similar, un sondeo a pie de urna pregunta por quién en realidad votó el elector. Los encuestadores, usualmente compañías especializadas contratadas por periódicos o diversos medios de comunicación, llevan a cabo encuestas a boca de urna para obtener una indicación temprana de cómo resultó una elección, dado que en muchas elecciones el resultado real puede tomar horas (o incluso días, no es el caso de España) para que se termine el recuento de votos.

Estas encuestas también sirven a las empresas demoscópicas para recolectar información sociodemográfica sobre los votantes y averiguar por qué votaron como lo hicieron. Debido a que los votos se realizan de forma anónima, las encuestas son la única forma de recolectar esta información.

Estas encuestas se han utilizado históricamente y en todo el mundo como una verificación de los resultados, pues pueden ser un indicador aproximado de la existencia de fraude electoral en algunas elecciones.

En España un ejemplo reciente fue el sondeo a pie de urna de las elecciones generales del 26 de junio de 2016 que pronosticó el sorpasso de Podemos al Partido Socialista. Según se fueron conociendo los avances del escrutinio, no se produjo tal adelantamiento y además se constató un incremento del voto al PP que había pasado desapercibido.

Un problema estadístico fundamental con los sondeos a boca de urna es el sesgo de selección. Las encuestas, aunque normalmente mucho más amplias que los sondeos de opinión regulares, utilizan una pequeña fracción de votantes. En una población heterogénea, una selección descuidada de la muestra puede inclinar los resultar hacia una dirección. Este peligro puede ser evitado si la organización del sondeo es suficientemente competente; sin embargo, hay problemas más inherentes a la naturaleza de los sondeos a boca de urna. Dado que los clientes (los medios de comunicación) quieren publicar los resultados tan pronto como hayan cerrado las urnas de votación, los sondeos deben cerrar una pocas horas antes. Por tanto, los electores que votaron más tarde no serán tomados en cuenta para nada en la muestra.

Además, los votantes pueden estar o no dispuestos a participar en los sondeos a boca de urna, o más dispuestos o no a sabotear la encuesta proveyendo una información falsa, dependiendo de su tendencia política. Este error es conocido como no respuesta y sesgo de respuesta, respectivamente. Por otra parte, los electores pueden avergonzarse del voto emitido, por lo que mentirán al respecto en las encuestas, según explica wikipedia.

Los avances tecnológicos en los sistemas de recuento y la previsible generalización con el paso del tiempo de los sistema de voto electrónico terminarán haciendo que los escrutinios sean casi inmediatos y que a las televisiones no les compense contratar este tipo de encuestas cuya utilidad se diluye en pocas horas tras el cierre de los colegios electorales.​

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