P. MORENO
VALENCIA.
Jueves, 7 de marzo 2019, 00:42
Por segunda vez desde 2015, los pirotécnicos de la empresa Pibierzo (León) dispararon ayer en la plaza del Ayuntamiento con una mascletà que logró el aplauso general del público. «Todo queda en paz y tranquilidad interior ahora», dijo satisfecho el propietario, Pedro Alonso Fernández, tras saludar desde el balcón y responder con los brazos en algo al entusiasmo de los aficionados.
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No faltó detalle, ni siquiera las cinco Senyeras desplegadas durante el inicio del disparo. Los 104 kilos de material reglamentario dieron mucho de sí, con un «espectáculo muy meticuloso, en el mejor sitio posible y con gente muy exigente, pero también agradecida», aseguró el leonés.
«Saben dar las gracias y admirar y eso no pasa en todas las localidades», subrayó el pirotécnico, presente en la plaza después de que otra firma se cayera del cartel. «Muchas veces no es la cantidad de pólvora», explicó en su análisis de la mascletà recién terminada.
Casi no se le podía escuchar durante un sonoro cumpleaños feliz que le cantaron las dos cortes de honor y la falleras mayores de Valencia a Paula Santarrufina, quien tuvo incluso tarta en el balcón de la sede consistorial. El riesgo de lluvia pasó sin una gota caída y el tiempo no llegó a ser desapacible. Perfecto, lo que se tradujo en que las asistencias de Cruz Roja fueron sólo a siete personas.
Ariadna González y Xavier Gurrea, Cap de suro, acudieron al balcón para disfrutar de la mascetà. Los artistas estaban relajados dado que la falla infantil municipal la tienen acabada por completo a falta de «algunos detalles» después de estar «24 horas en el taller». La reacción que esperan del público, opinó la primera, es que «guste porque las paradas de flores tienen siempre ese componente nostálgico de todos los valencianos que hemos venido a pasear a la plaza del Ayuntamiento; espero que llegue al corazón».
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Gurrea indicó que «estamos contentos con la composición y el color. Esperamos que luzca el Sol para poderla disfrutar como toca». La falla infantil tiene incluso una canción, un estribillo pegadizo más bien, que esperan que se aprenda todo el público a partir de la plantà. «Paradeta 14, una vida tota olor...» entonaron junto a la autora.
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