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Manolo Algarra Viguer, en el taller de Ciudad del Artista Fallero. Damián Torres

El resurgir del taller de Manolo Algarra

El hijo del artista fallecido, tercera generación artesana de la familia Viguer, comienza a preparar la nave para firmar fallas en 2025

Lola Soriano

Valencia

Martes, 13 de junio 2023, 00:43

El 5 abril de 2022 marcará un antes y un después en la vida del artista fallero Manolo Algarra Viguer, ya que el fallecimiento por ... una complicación de salud de su padre, Manolo Algarra Salinas, supuso no sólo la pérdida de su progenitor, sino también de su maestro y del artesano que ostenta el récord de haber logrado más ninots indultats, un total de ocho, y también el de más años de plantà consecutivos en una misma falla de Especial, ni más ni menos que 17 en Almirante Cadarso-Conde Altea.

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El taller artesano cerró ese mismo mes de abril, ya que se tuvo que hacer un cese por defunción, y el joven, que ahora tiene 35 años, fue acogido por otro compañero que también viene de saga fallera: Manolo García Lleonart. De hecho, se centró estas pasadas Fallas de 2023 en la labor de escultor y en la parte más de ninots de falla para la falla municipal de García Lleonart y Marina Puche.

Ahora, después de haber haber cogido perspectiva y de haber pasado el duelo, Manolo Algarra Viguer ya empieza a pensar en el futuro con un objetivo claro: reabrir el taller, volver a darle vida.

El joven explica que, después de terminar su aportación para García Lleonart, «en la actualidad estoy en el paro, por primera vez en los 17 años que llevo en la profesión. García Lleonart había presentado para este año un proyecto muy bueno para la falla municipal de 2024, pero como no ha salido, pues esta nave se ha quedado libre y ahora ha venido rodado así, por eso la voy a empezar a acondicionar».

Haciendo memoria de lo vivido, explica: «Nunca imaginé que pudiera perder a mi padre en un mes, ni a los compañeros del taller, que eran como una familia, ya que por ejemplo, Valentín González, trabajó desde los 13 años con mi abuelo (Enrique Viguer) y ahora se ha jubilado y otro compañero, Luis Pascual, ha encontrado continuidad en el taller de David Sánchez Llongo».

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Ahora se ha marcado la meta «de volver a abrir el taller nada más pasen las Fallas de 2024». De hecho, estos días está vaciando la nave de la calle Marquesa Paterna del Campo de la Ciudad del Artista Fallero, para empezar a proyectar su sueño: «Quiero combinar la creación de fallas grandes, con trabajos de decorados, de escaparates de comercios, de escenografía o encargos para museos», indica.

Como ahora mismo ya están las contrataciones cerradas, su agenda se abrirá para las Fallas de 2025, que es cuando el taller volverá a estar en activo. «La idea es seguir la línea creativa de realismo de este taller, pero con toques modernos. Me centraré en fallas grandes porque me gusta mucho el tema de la construcción y la estructura. Y el sello personal es la versatilidad, la combinación de materiales, el proceso de ejecución siempre está muy marcado para ir con tiempo y, desde luego, apostaré por la crítica, que nunca puede faltar».

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La enseñanza que se lleva de su padre y también de su madre, la artista Tere Viguer, es el control de todo el proceso creativo, desde las ideas, hasta la carpintería como la pintura y las escenas y «mi padre también me enseñó que es muy importante la relación que construyes con la comisión, un vínculo donde la comisión también crece conforme la falla que planta. Es un camino que hay que recorrer juntos».

Algarra Viguer, de niño, junto a su padre, Manolo Algarra y el artista Valentín González. LP

Algarra Viguer recuerda que con dos años ya le llevaban de vez en cuando al taller familiar y confiesa que le encantaba verlos trabajar, «luego hice bachiller artístico en el centro Benlliure, y al acabar, coincidió que mi padre dio el salto a especial, en la plaza de Almirante Cadarso, y ya entré en el taller».

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Desde entonces, ha sido un todoterreno en el taller e incluso firmó seis o siete años consecutivos en solitario en la falla Joaquín Costa-Burriana, puerta que le abrió Julio Tormo como presidente con el proyecto 'Juguetes rotos'.

Consciente de la crisis que vive el sector de artistas falleros, Algarra Viguer reconoce que con las fallas «sé que no te haces rico, pero tampoco busco esto, sino que me gusta trabajar con el arte y, por eso, combinaré varias facetas. La idea es seguir creando y hacer cosas que me ilusionen. Y en el caso de las fallas, hay que tener muy controlado el equilibrio entre volúmenes y presupuesto».

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