OCTAVIO HERNÁNDEZ BOLÍN
Jueves, 28 de marzo 2019, 00:42
valencia. Muchas veces padres o conocidos se preguntan sobre las posibilidades laborales de sus hijos si optan por dedicarse a la música de una manera profesional. Esa sensación de preocupación por el futuro de sus hijos es algo natural y más con los tiempos que corren. Los estudiantes han de tomar cada vez más jóvenes decisiones fundamentales para su futuro y el mercado de trabajo es, como poco, incierto.
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El reconocido compositor y director Ferrer Ferran es rotundo en el tema: «Vivir de aquello que te apasiona no tiene precio y, además, desde muy joven puedes empezar a recibir una contraprestación por tu trabajo». Eso ha intentado inculcar a sus alumnos en sus más de 30 años como profesor de conservatorio. Pero al mismo tiempo también es muy claro en su mensaje. «Es necesario ser muy disciplinado y amar lo que hace. Llegar a vivir de la música exige un enorme esfuerzo y sacrificio. El consejo que intento inculcar a mis alumnos es que profundicen en cada trabajo para sacar lo máximo y que sean capaces de pasarlo bien con esa completa exigencia».
El joven director Vicente Reche es un buen ejemplo de la constancia que reclama Ferran. Él se decantó por la música, aunque reconoce que durante mucho tiempo pensó en ser arquitecto. En estos momentos está preparando su primer certamen como director al frente de la Banda Joven de la Unión Musical de Godelleta de la que es también músico y director de sus bandas infantil y juvenil. «Comencé a dar clases con apenas 19 años y desde entonces tengo claro que quiero trabajar por las sociedades musicales: sus escuelas, sus agrupaciones...», explica».
En la actualidad, dirige también la banda y la escuela de música de la Unió Musical de Tres Forques y continúa como profesor de clarinete en Canet y Godelleta. Reche también se reconoce feliz por su elección y anima a los jóvenes talentos a apostar por la música: «Pese a las dificultades y la competitividad lo van a disfrutar en todas sus vertientes: la parte interpretativa, la docencia y la parte social que aportan las sociedades musicales, sus bandas, sus orquestas o incluso simplemente haciendo un pasacalle o en las fiestas de Santa Cecilia». Pese a estar actualmente más centrado en la dirección añora «la cercanía, los vínculos que se establecen con los alumnos y la alegría de verlos progresar».
En cambio, el joven percusionista Pere Alapont tenía claro desde muy temprana edad que quería ser periodista, lo que no le impidió acabar el grado profesional en el conservatorio «pese al esfuerzo que me supuso tener que compaginar los estudios». También reconoce que desde muy joven «quería salir a tocar por ahí y conocer más experiencias».
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En la actualidad compagina su trabajo de periodista con bolos los fines de semana. «Actuar con charangas, o con otras bandas en entradas y actos es algo que me reporta un sobresueldo pero no para vivir. Aunque siempre he tenido muy claro que la prioridad es mi sociedad musical: L'Artesana de Catarroja».
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