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Ada Dasí
Alfafar
Viernes, 23 de diciembre 2022, 18:29
La guerra contra los pitidos de los trenes en Alfafar ha dado un nuevo paso y el consistorio ha procedido esta semana a realizar las mediciones de la contaminación acústica que provocan las bocinas de los cerca de 200 convoyes que transitan a todas las horas del día por las vías que parten en dos esta localidad de l'Horta Sud. Tal y como acordaron en una reunión el Ayuntamiento y los vecinos, el resultado del sonómetro se adjuntará como prueba a la denuncia conjunta que plantearán frente al Administrador de Infraestructuras Ferroviarias, Adif.
Otras de las pruebas contundentes será un parte médico de un vecino cercano a las vías aquejado por un cuadro de estrés y ansiedad provocado por el ruido que tiene que soportar a diario desde su vivienda, y que se agudizó hace unos meses, coincidiendo con el aumento de los pitidos de los convoyes tras el accidente mortal registrado el pasado mes de junio.
Las señales acústicas de advertencia por el paso a nivel y la estación se han convertido en un calvario para los vecinos desde entonces y ya no sirve ni siquiera el doble acristalamiento de las ventanas para amortiguar el ruido. Uno de los afectados comenta que «tenemos que dormir con tapones en los oídos porque sino es insoportable» y otros añaden que prefieren salir los fines de semana para «poder descansar de este infierno».
Por ello, piden soluciones desde sus balcones con pancartas lanzando un grito de auxilio contra lo que ya se ha convertido en un problema de salud pública. Esta fue la razón para que el ayuntamiento de la localidad se implicara de lleno en el problema como ya lo hizo en 2017, cuando amenazó a Adif con acudir a los juzgados si los trenes no reducían los pitidos por la «vulneración del derecho fundamental al descanso de la persona en el ámbito de su domicilio».
La solución provisional propuesta por el consistorio, «en espera del soterramiento», fue la de la señalización lumínica de la máquina «tan propia del periodo nocturno y más efectiva que la ilegal y dañina acústica que, no solo incumple la ley estatal sobre el ruido, sino también la normativa autonómica de contaminación acústica».
No obstante, el consistorio sigue luchando por el soterramiento de las vías para acabar definitivamente con un problema que lleva arrastrándose décadas, aunque no descarta la opción de la construcción de un paso subterráneo peatonal que evitaría el uso de las señales acústicas y el punto negro del paso a nivel, uno de los más peligrosos de España.
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