R. González
Lunes, 14 de noviembre 2022, 21:48
La Cova Tallada de Xàbia es un bello paraje del parque natural del Montgó que sufre una importante presión humana en su interior en momentos como el verano o Semana. Para esas determinadas fechas se puso en marcha en 2019 un sistema de reservas para restringir el acceso y se establecieron unos cupos para frenar la masificación. Ahora se va a dar un paso más en la protección de esta gruta. Los kayaks no podrán entrar en su interior.
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Esta medida, según explica el presidente de la junta rectora del parque natural, Joan Sala, persigue frenar el deterioro de la cueva y, al mismo tiempo, proteger las especies que allí habitan. En la actualidad, los visitantes que llegan por mar con sus kayaks, dejan las embarcaciones dentro y eso deja huella en la gruta. Quedan restos fuera de un antiguo embarcadero y estudian recuperarlo para que amarren allí y no entren dentro con ellas.
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Esta es una de las cuestiones abordadas en la última reunión de la junta rectora del parque natural del Montgó, celebrada en Xàbia. Otra de las iniciativas va dirigida a la reducción del cupo de visitantes por cada turno.
Para los periodos de mayor aglomeración, la Cova Tallada tiene establecido un sistema de reserva. Esta restricción se aplica durante tres épocas. La primera va desde la víspera del Domingo de Ramos hasta el lunes de San Vicente, la segunda comprende del 28 de abril al 5 de mayor y la tercera abarca del 15 de junio al 15 de octubre. En esos momentos estaba establecido un cupo de un máximo de 71 personas al mismo tiempo por turno, sumando las que acceden por tierra y las que llegan mar. Esa cantidad se rebajará hasta las 65.
En la reunión también salieron a relucir los conectores del Montgó y los trabajos de franja cortafuegos que está llevando a cabo el Ayuntamiento de Dénia en la zona de Les Rotes. Joan Sala considera una “barbaridad” lo que se está haciendo y apunta que hay que revisar la actuación. En concreto, denuncia que en esa franja se ha “arrasado” la vegetación autóctona. La han dejado en la mínima expresión, “sólo queda el palmito por estar protegido”.
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En cambio, lamenta el presidente de la junta rectora, sí que hay algunos cactus y plantas tropicales, cultivadas en jardines y que se han extendido y la parte silvestre del paraje natural. También cree que el ancho de este cortafuegos es demasiado en algunos puntos.
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