Cada vez que salgo de casa rumbo a Valencia desde Mislata me gusta hacerlo bien pertrechado con un sabio aforismo dando vueltas en mí ... cerebro. El pasado martes tuve en el Metro el persistente estímulo de una frase del canadiense Saul Bellow, premio Nobel de Literatura en 1976: «Tesoros de inteligencia pueden ser puestos al servicio de la ignorancia cuando la necesidad de ilusión es profunda». Palabras clave de este pensamiento: «La necesidad de ilusión».
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Me apeé en Ángel Guimerá y tras una caminata de veinte minutos llegué al Centro del Carmen. Tenía gran interés por ver 'Deconstruyendo la abstracción. Pintura Valenciana (1970-2024)', comisariada en la Sala Goerlich-Ferreres por Felisa Martínez Andrés y producida por el Consorci de Museus. La colectiva (podrá verse hasta el próximo 23 de marzo) es deslumbrante, aunque con un título inexacto, ya que reúne no solo obras pictóricas, también esculturas e instalaciones.
'Deconstruyendo la abstracción' es la más multitudinaria exposición realizada jamás en el Carmen, con obras de 42 creadores. Cito sus nombres por orden alfabético: Alberto Adsuara, Elena Aguilera, Uiso Alemany, Rosana Antolí, Toño Barreiro, Sergio Barrera, Paco Caparrós, Vicent Carda, José Luis Cremades, Toni Cucala, Inma Femenía, Robert Ferrer i Martorell, Cristina Ghetti, Ricardo Gil Romaguera, Ferrán Gisbert, Marusela Granell, Guerrero & Ferrer, Oliver Johnson, Silvia Lerín, Solimán López, Moisés Mañas, Álex Marco, Mª José Marco, Luis Moscardó, María Dolores Mulá, Nico Munuera, Juan Carlos Nadal, Martín Noguerol, Mario Omega, Carmen Ortiz, Felipe Pantone, Ximo Real, Manolo Rey Fueyo, Sanleón, Soledad Sevilla, Teixidor, Amparo Tormo, Rubén Tortosa, Aurora Valero, Keke Vilabelda, Nelo Vinuesa y José María Yturralde.
Felisa Martínez explica el planteamiento de la muestra: «En el siglo XXI la relación entre el arte y la tecnología ha alcanzado una sinergia sin precedentes. La abstracción tecnológica emerge como una manifestación vital de esta unión donde el ingenio humano y la máquina convergen para explorar nuevas dimensiones de la creatividad. (La exposición) nos acerca a los procesos de transformación de la pintura abstracta de los últimos 40 años en la Comunitat Valenciana (...), revelando cómo las tecnologías avanzadas no solo facilitan la creación artística, sino que también reconfiguran nuestra percepción del arte en un mundo cada vez más dominado por lo tecnológico».
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Anoté algunas impresiones en mi nueva 'agenda Negueroles': emociona la obra de Marusela Granell, acompañada por la bella música de Wagner ('Tristán e Isolda', 1865, obra maestra del romanticismo); sorprendente y radical el políptico de seis piezas de Paco Caparrós; poderosa la conceptual escultura de Amparo Tormo; la instalación de Keke Vilabelda nos hace pisar sal marina en 'Command Ground'; delicado lirismo en los 'Sueños del alba' de Aurora Valero...
Prosigo con mis apuntes: muy personal el acrílico de Gil Romaguera, con un enigmático título ('Otro país': ¿es un lamento o un deseo?); el oportuno recordatorio de que los primeros dibujos que se realizaron en España con ordenador fueron los de Yturralde; tensos, violentos emocionalmente, el blanco y el negro de Sanleón; la oscuridad y la luz de Manolo Rey Fueyo, tan expresivas...
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Mucha gente viendo las exposiciones programadas en el Centro del Carmen. El museo está vivo.
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