La investigación en Estados Unidos sobre uno de los flecos del caso Azud, el desvío de dinero procedente de supuestas comisiones a cuentas de ... la hija del exdirigente del PP, ha sufrido un retraso. El juzgado de Instrucción 13 de Valencia, que comanda las diligencias del macrosumario de corrupción, ha recibido la contestación de las autoridades americanas donde se detallan algunos defectos formales que impiden proseguir con las pesquisas en suelo americano.
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En concreto, subrayan que la firma digital incluida en la solicitud carece de efectos internacionales. Es decir, no se puede acceder a los documentos a través de esa pasarela de seguridad. Esto impide acreditar la titularidad del órgano judicial español, según el escrito remitido por las autoridades americanas. En el mismo escrito dan un plazo de 90 días para que se corrija el error o en caso contrario entenderán que se desiste de la colaboración.
Las diligencias interesadas pivotaban alrededor de las cuentas de María Ángeles Grau y Kent Lawrence. La hija de Alfonso Grau reside desde hace años en Wisconsin donde se casó con un ciudadano americano. Desde que estalló la investigación judicial no han vuelto a visitar España, apunta siempre Anticorrupción como uno de los indicios contra la pareja.
La Fiscalía considera que el papel de la pareja es clave. En primer lugar, por una cuenta de su titularidad en JPMorgan, cuyos datos aparecen en los papeles decomisados al empresario Jaime Febrer, supuesto cabecilla de la trama en España. «Es la misma que hace dos años. No ha cambiado nada», se indica en unas anotaciones dentro de una carpeta con las iniciales AG. (Alfonso Grau).
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La UCO señala que ese depósito fue el utilizado por Alfonso Grau para cobrar un millón de euros, en este momento, en paradero desconocido. De hecho, no llega a aparecer esa cantidad en la cuenta. ¿Qué motivo puede tener que un empresario valenciano tenga la cuenta en EE UU de la hija de un político con quien no mantiene ninguna relación comercial? Parece difícilmente explicable más allá de camuflar el destino del dinero.
Existen más indicios. La misma cuenta registra una transferencia de una empresa panameña (Edindoro Investment) desde cuentas de Reino Unido y Suiza. Una comisión rogatoria, conocida recientemente en el seno de Azud, ha demostrado que tras esta sociedad se encuentran los Montoro, una conocida familia valenciana de empresarios, salpicada en la trama.
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Además, desde una cuenta en Valencia donde se efectúan numerosos ingresos en efectivo de origen desconocido se han transferido otros 70.000 euros a los Estados Unidos. Y ya por último, los investigadores concentraron sus sospechas en dos trasteros alquilados por el matrimonio americano y que se pagaban con una tarjeta que únicamente se utilizaba para estos abonos.
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