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El presidente Puig habla con varios asistentes tras el acto en Madrid. b. f.

Puig se desmarca en Madrid de los casos judiciales que rondan al tripartito

La plana mayor del PSPV en la Generalitat se desplaza a la capital para abrigar al jefe del Consell en una conferencia donde saca pecho sobre su gestión y exhibe un talante conciliador

BURGUERA

Lunes, 6 de junio 2022, 11:32

El presidente de la Generalitat, Ximo Puig, ha protagonizado un desayuno informativo en Madrid en el que ha sacado pecho de su gestión al ... frente del Consell. Igualmente, el dirigente socialista valenciano ha intentado subrayar un perfil pactista en todos los ámbitos políticos posibles: territorial, económico y medioambiental. Una imagen amable, un talante suave, de tono conciliador y mirada positiva, sin sombras ni mensajes afilados. Un cambio respecto a anteriores visitas a la capital. Si bien ha criticado el centralismo, se ha ahorrado descalificativos creativos hacia el Gobierno de la Comunidad de Madrid, al estilo «aspiradora de recursos» (mal acogidas por los dirigentes populares madrileños), y tampoco ha insistido en sus propuestas de diseminar instituciones estatales (sin eco en el Gobierno central). En el acto, no obstante, han aparecido algunas aristas: las investigaciones judiciales en torno al caso Azud, su hermano Francis o la vicepresidenta Oltra.

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Ximo Puig es un presidente de la Generalitat que mantiene las tradiciones cuando viaja a Madrid, como otros (todos) jefes del Consell que acudieron cíclicamente a la capital, en esta ocasión al Ritz para ofrecer un desayuno informativo del Foro Europa. En el Ritz. En un salón con una capacidad para 140 personas, de las cuales la mitad habían venido en AVE esta mañana (o ayer). Del resto, otra mitad son valencianos en Madrid con carné del PSPV, y entre los demás hay que incluir ilustres invitados a los actos de los socialistas valencianos cuando exporta sus mensajes o lanza invitaciones para actos en la Comunitat, especialmente campañas electorales, como es el caso del expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. El presidente habló, literalmente, a los suyos y para los suyos.

Los tres contenedores

Puig compendió los mensajes que lleva siete años ofreciendo en la periferia y en el centro del país, reciclados a través de tres contenedores, el amarillo (cohesión territorial a través de un nuevo pacto con acento federal), el verde (un consenso energético para el desarrollo de energías renovables) y el marrón (una alianza por el empleo).

Todos los consellers con sello socialista, tengan carnet o no, hicieron corro en una de las 15 mesas redondas que alfombraban el salón del hotel. Lujos pero más pequeño que en otras ocasiones. Tres ministros, tres: Morant, Planas y Escrivá. Directores generales y secretarios autonómicos, entre la docena y la veintena. Asesores, lo mismo. Hasta la portavoz del PSPV en Les Corts, Ana Barceló; el presidente de la Diputación de Valencia, Toni Gaspar; la vicealcaldesa de Valencia, Sandra Gómez… una gran cita del PSPV en Madrid, donde la Generalitat ha decretado este mes como el de la Comunitat, con una serie de actos que se inician ahora.

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¿Y de Compromís o Podemos, los primeros socios en el Consell y los segundos aliados tanto en la Comunitat como en Madrid? Ni el Tato. El presidente de la Audiencia Nacional, sí. El secretario general de la UGT, también. Directivos de Iberdrola, presentes. El presidente de la patronal valenciana, Salvador Navarro, allí estaba.

«Del descrédito (de la Comunitat) a la reputación», así resumió Puig el trayecto de sus dos legislaturas en un discurso un punto espeso (una decena de citas, desde Shakespeare hasta Joaquín Sabina) con el que sacó pecho de su gestión al frente de la Generalitat.

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Sedes estatales

No hubo rastro de la propuesta del reparto de las sedes estatales a lo largo y ancho de la Península hasta el turno de preguntas. Oltra ya dijo que mejor nos envíen dinero que sedes, y que luego, si acaso, algún cuadro del Museo Reina Sofía, ironizó el viernes la vicepresidenta. Pero ni sedes, ni cuadros. Puig se vino como se fue.

Reapareció la reivindicación de la financiación, que últimamente se había quedado en un segundo plano, y la deuda histórica, otro tema guadianesco que emerge y se sumerge. Puig evitó el clásico choque con Ayuso, pues este mes pretende que la Comunitat tenga buena acogida por parte de la presidenta de Madrid, a la cual incluso invitó a los actos valencianos en la capital. El jefe del Consell aseguró que le habían remitido una carta de invitación a la líder del PP madrileño. Defendió la importancia del Puerto de Valencia y en el tramo final fue loado y encumbrado por Zapatero, que lo puso de ejemplo de moderación y pacto, así como a la Comunitat, por su capacidad de equilibrar su papel turístico y su atractivo para inversiones extranjeras, entre las que la gigafactoría de Sagunto ocupó un lugar estrella en el discurso de presentación (por parte de Enric Juliana, director adjunto de La Vanguardia), en la intervención del propio presidente de la Generalitat y en el epílogo del expresidente Zapatero. En el asunto turístico, Puig tuvo tiempo de colar una reivindicación del sector, por las bajas aportaciones que asigna el estado a cada viajero del Imserso, lo cual, considera el presidente, impide que se mejore la situación salarial de las plantillas. Un guiño a la patronal de la hostelería y un recado a la ministra Ione Belarra, de Podemos y competente en esa materia.

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Puig no respondió a las preguntas sobre el futuro de Mónica Oltra tras conocerse el viernes que la Fiscalía entiende que podría ser imputada por la gestión de la conselleria en el caso de los abusos de su exmarido. O respondió indicando que todo sigue igual, más allá de que la vicepresidenta acabe investigada, o no. Respecto a su hermano, Francis Puig, él no sabe nada. Y en relación al caso Azud, es cosa del PP. No se dio por aludido en ninguno de los asuntos judiciales que rondan al tripartito.

«En todo momento hemos respetado el planteamiento de la Justicia. Hay un proceso abierto y vamos a ver qué decide el TSJ. La vicepresidenta ha dado las explicaciones políticas oportunas y vamos a ser respetuosos con el trayecto de la Justicia», ha indicado el presidente de la Generalitat, que respecto a lo relacionado con el proceso en el que su hermano Francis Puig tuvo que declarar el pasado 23 de mayo, ha señalado también su «respeto máximo a la Justicia. Si él o cualquiera hizo algo mal y tiene que devolver una subvención, pues lo tendrá que hacer. No tengo nada que ver con esa historia, tal y como los juzgados han señalado. Si hay algo no bien justificado en esa empresa, lo determinará la Justicia, pero hacer de eso un caso es una voluntad del PP que todos somos iguales, pero no, en esto no lo somos». Y sobre Azud, ha afirmado que «la corrupción en la Comunitat forma parte del pasado. El caso al que se refiere, Azud, tiene que ver con un momento en el que solo gobernaba el PP en la mayor parte de órganos importantes de la Comunitat. Es en esa atmósfera, hace más de una década, cuando había una atmósfera de corrupción que ya no existe. Si en ese caso hay dos personas socialistas investigadas, de algo que ocurrió hace 15 años, el PSPV toma decisiones, mientras que el PP no. Los dirigentes del PP están adosados a su pasado».

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