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Sandra Paniagua
Lunes, 31 de marzo 2025, 00:54
Cada año, en España, casi 45.000 personas son diagnosticadas con cáncer de colon. Una cifra que lo convierte en uno de los tumores más comunes entre hombres y mujeres. Sin embargo, pese a su magnitud, este enemigo actúa con un sigilo tal que la mayoría de la población sigue sin percibirlo como una amenaza cercana. Y este hecho se convierte en toda una incógnita para los oncólogos y especialistas, ya que se preguntan el por qué, si es prevenible, se sigue llegando tarde a un diagnóstico precoz siendo este fundamental a la hora de salvar vidas.
Con motivo del Día Internacional del Cáncer de Colón, que se celebra el 31 de marzo, se reunieron en La Rotativa de LASPROVINCIAS el doctor Andrés Cervantes, director Científico del Instituto de Investigación Sanitaria Incliva; el doctor Blas Flor, responsable de la Unidad de Coloproctología del Hospital La Fe; y el doctor Marcos Melián, médico oncólogo del Instituto Valenciano de Oncología (IVO) con el objetivo de dar respuesta a esta y otras preguntas, así como desgranar el pasado, presente y futuro de esta enfermedad. Además, los tres doctores lo hicieron con un mensaje claro: el cáncer de colon se puede prevenir, «pero estamos desaprovechando las herramientas que tenemos a nuestra disposición y al alcance de todos».
Esta herramienta a la que los doctores hicieron referencia al inicio de la mesa de expertos es el screening o cribado que es una prueba que se hace para comprobar si existe sangre oculta en heces (uno de los indicativos de la enfermedad) y, si es positiva, posteriormente realizar una colonoscopia con el objetivo de verificar su existencia o no. El doctor Andrés Cervantes fue tajante en su intervención al señalar que «tenemos recursos implantados, pero la población no los utiliza». En la Comunitat Valenciana, el programa de cribado de cáncer de colon se implementó en el año 2000 y cubre todo el territorio desde 2002. «La prueba, una sencilla detección de sangre oculta en heces, está disponible para toda persona mayor de 55 años. A pesar de ello, solo participa el 30% de la población», señaló el doctor Cervantes, quien realizó una alusión al cribado de cáncer de mama más extendido entre las mujeres.
La comparación con el cribado de mama, donde más del 90% de las mujeres acuden puntualmente a sus mamografías, evidencia un problema estructural de percepción y concienciación. «El impacto físico y social del cáncer de colon es bajo, no se ve», apuntó el doctor Blas Flor y «eso, sumado a que afecta mayoritariamente a personas mayores, influyen directamente en la baja participación», explicó, apoyando así las declaraciones de su compañero de mesa.
Y, sin embargo, los datos son contundentes: las urgencias hospitalarias por cáncer de colon se han reducido del 25% al 7-8% gracias al cribado. «Detectar y extirpar un pólipo puede suponer salvar una vida durante al menos diez años», insistió el doctor Cervantes. La detección temprana transforma el pronóstico, estuvieron de acuerdo los ponentes en afirmar.
Otro de los grandes desafíos que abordaron los expertos fue el cambio de perfil del paciente. «Cada vez vemos más casos en personas jóvenes, de entre 35 y 45 años», advirtió el doctor Melián. Este aumento, aun sin una causa única identificada, está asociado a hábitos alimentarios actuales, la industrialización de los alimentos y factores ambientales como la presencia de microplásticos. Llegado este tema, los tres doctores coincidieron en señalar que no existe un factor de riesgo único como el tabaco en el cáncer de pulmón. Lo que sí señalaron es que hay un conjunto de hábitos que predisponen a padecer la enfermedad como puede ser el consumo de carne roja, alimentos ultraprocesados, sedentarismo y una dieta alejada del modelo mediterráneo. «Somos lo que comemos, y el intestino es el primer órgano que lo sufre», sentenció Melián, por lo que «tenemos que promover una vida saludable, no solo por el cáncer, también por el riesgo cardiovascular y otras enfermedades».
La prevención y la detección precoz son los puntos claves para comenzar a vencer a esta temida enfermedad. No obstante, todavía es necesario realizar una reflexión sobre las barreras sociales y culturales que impiden llegar a altos índices de penetración de los cribados. «Todavía hay cierto tabú en la sociedad. Es cierto que está cambiando, pero es complicado. En los años 80, fumar era normal, hasta en los hospitales», recordó Cervantes, sin embargo, «hoy, ver a alguien fumar en una película antigua nos choca. Eso es un triunfo de las ciencias sociales». El cáncer de colon necesita una transformación social similar. Actualmente, no existen campañas públicas masivas para el cribado de colon. No hay anuncios en televisión, ni mensajes en redes que inciten a realizar el test de heces. «Recibimos cada año una carta, pero muchos la tiran sin abrir», lamentó el doctor Blas Flor. A esta falta de concienciación se suma el tabú de manipular las heces, ya que, aunque sea mínimamente, sigue provocando rechazo. «Si el test fuera de sangre, aunque menos eficaz, quizás habría más aceptación», sugirió el doctor Cervantes, afirmación que el doctor Melián reforzó con la idea de que la población «considera más fidedigno el resultado de la analítica y actúa en consecuencia. Igual de esta forma se conseguiría esa mayor concienciación social. Debemos facilitar las cosas a la población». A lo dicho, el médico adjunto del servicio de Oncología Médica del IVO apuntó que consideraba que, igual, «era un problema de confianza de la sociedad respecto a estos resultados, pero también de desconocimiento y tabú como ya se ha comentado. Primero la analítica o el test de sangre oculta en heces. Si el resultado es positivo, se realiza una colonoscopia, un procedimiento que debemos desmitificar. El ciudadano le tiene mucho 'miedo', pero ahora se realiza con una sedación superficial que permite una experiencia de usuario mucho más positiva, sin dolor y que el endoscopista tenga tiempo de realizar una exploración completa y correcta tanto tanto en la introducción del endoscopio como en su retirada. Por lo que los diagnósticos son mucho más acertados». A lo comentado, los tres estuvieron de acuerdo en señalar que este tipo de prueba ha avanzado con el tiempo porque uno de los problemas con los que se encontraban es la escasa colaboración del paciente durante la prueba y esto llevaba a que la exploración no se pudiera realizar correctamente.
A lo largo de la mesa de expertos, se habló de la evolución de las terapias, de la innovación y la investigación oncológica, ya que, afortunadamente, el campo médico no ha dejado de avanzar. «Hemos vivido una revolución tecnológica en los últimos 20 años», explicó el doctor Flor, refiriéndose al paso de la cirugía abierta a la laparoscopia y, más recientemente, al uso de cirugía robótica y la Inteligencia Artificial. Hoy, una operación puede realizarse con incisiones mínimas, menos dolor y mejores resultados.
Pero más allá de la técnica, lo que cambia el paradigma es el enfoque: el tratamiento ya no lo decide un solo médico. «Los comités multidisciplinares compuestos por oncólogos, cirujanos, nutricionistas, psicólogos... permiten diseñar un tratamiento personalizado para cada paciente», subrayó Melián. Esto mejora la toma de decisiones, la coordinación y, en última instancia, la supervivencia del paciente.
Todo esto ha evolucionado a una medicina de precisión que también se impone en los tratamientos. Algunos subtipos de cáncer de colon responden mejor a la inmunoterapia. «Hay pacientes que pueden evitar la cirugía gracias a estos avances», destacó el doctor Cervantes. «Incluso la prevención puede personalizarse según los antecedentes familiares y el perfil genético».
Respecto a la investigación, y pese a que en España hay excelentes investigadores, la inversión todavía es mucho menor en comparación con otros países. A pesar de los avances, los ponentes coincidieron en una crítica recurrente: la escasa inversión en investigación. «España dedica menos del 1% del PIB a I+D, mientras que países como Alemania superan el 5%», denunció el director Científico del Instituto de Investigación Sanitaria incliva y añadió que «gastamos en tratamiento lo que otros gastan en prevención».
La comunidad científica en general está de acuerdo en señalar que los ensayos clínicos son el motor del cambio. «Desde los años 2000 hemos pasado de tener solo quimioterapia a contar con inmunoterapia, terapias dirigidas, anticuerpos biespecíficos y ahora terapias celulares para tumores sólidos», enumeró el investigador. Pero sin una base sólida en prevención, estos avances corren el riesgo de ser solo «parches», recalcó el doctor Cervantes.
En las conclusiones, los tres expertos ofrecieron una visión esperanzadora pero exigente. «Vamos hacia una medicina centrada en el paciente, con tratamientos personalizados y más efectivos», señaló el doctor Andrés Cervantes. «Pero no podemos perder de vista la prevención: si subiera la participación en el cribado al 90%, como en el cáncer de mama, operaríamos mucho menos», remarcó el doctor Blas Flor.
No debemos olvidar que «la especialización quirúrgica, los comités multidisciplinares y la tecnología son esenciales, pero el verdadero salto será cultural», concluyó Melián. Un salto que debe darse desde la educación sanitaria en la escuela, hasta la implicación de los medios de comunicación y las políticas públicas.
Los tres quisieron lanzar un mensaje y señalaron que el cáncer de colon no se presenta con grandes síntomas. No da la cara hasta que es tarde. Pero está ahí y es prevenible, detectable y curable si se actúa a tiempo. «El test de heces salva vidas», insistieron «y está en nuestras manos aprovecharlo».
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