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Perro de la raza Beagle. J. Castillo
Adiós a los perros de siempre: los científicos detectan una evolución y avisan de que hay que ponerse las pilas

Adiós a los perros de siempre: los científicos detectan una evolución y avisan de que hay que ponerse las pilas

Las preferencias de los humanos han derivado en cambios biológicos y de comportamiento que están siendo analizados por la ciencia

Martes, 1 de abril 2025, 01:50

Los perros han acompañado al ser humano desde tiempos inmemoriales, adaptándose a su entorno y evolucionando junto a él. Sin embargo, los científicos han detectado que estamos asistiendo a un nuevo cambio en su proceso de domesticación, una especie de 'tercera ola' que está transformando la forma en que estos animales interactúan con nosotros y con el mundo que los rodea.

Si en el pasado los perros eran fundamentales para la caza, la protección del hogar o el pastoreo del ganado, hoy su papel se centra en la compañía. La preferencia de los humanos por canes más tranquilos y sociables ha derivado en cambios biológicos y de comportamiento que están siendo analizados por la ciencia.

El papel de la oxitocina

Un estudio realizado por la Universidad de Linköping, en Suecia, y compartido por el portar 'Huffington Post', sugiere que la oxitocina, la hormona del apego, juega un papel clave en esta evolución. Los investigadores han descubierto que los niveles de esta hormona han aumentado en los perros modernos, especialmente en los de servicio, reforzando el vínculo con sus dueños y su capacidad para pedir ayuda en situaciones de dificultad.

Para analizar este fenómeno, el equipo estudió a 60 golden retrievers en un experimento donde los perros debían intentar abrir un frasco de golosinas imposible de destapar. Se observó cuánto tardaban en buscar la ayuda de su dueño y cómo respondían tras recibir una dosis de oxitocina en aerosol. Los resultados revelaron que aquellos con una variante específica en el receptor de oxitocina mostraban una mayor dependencia de los humanos.

«Los perros con una variante genética particular del receptor tenían una reacción más fuerte al aerosol de oxitocina que otros perros, y que la dosis de oxitocina los hacía más propensos a pedir ayuda que la dosis de solución salina», concluye el estudio.

En este contexto, los hallazgos sugieren que la domesticación canina no solo ha cambiado la apariencia y el temperamento de los perros, sino que también ha modificado su composición genética en lo que respecta a sus habilidades sociales. Los investigadores explican que este proceso ha ocurrido en distintas fases. La primera tuvo lugar hace entre 40.000 y 14.000 años, cuando los lobos comenzaron a acercarse a los asentamientos humanos en busca de alimento.

La segunda se dio tras la Revolución Industrial, cuando la clase media empezó a criar perros como símbolo de estatus. Ahora, con una sociedad cada vez más urbanita y sedentaria, los perros están evolucionando hacia una nueva dimensión en la que la dependencia emocional y la interacción con los humanos son más importantes que nunca.

No obstante, este cambio plantea desafíos. Los expertos advierten que algunos rasgos de los perros actuales pueden volverse contraproducentes si no se gestionan adecuadamente. «Proteger a un perro de personas y animales extraños puede hacer que sea más difícil caminar por el vecindario, por lo que se queda atrapado en un patio pequeño o en un apartamento con toneladas de energía reprimida», alertan los especialistas. Asimosmo, los perros con temperamentos más activos, ansiosos o temerosos tienen más probabilidades de ser abandonados en refugios, lo que refuerza la necesidad de comprender mejor su evolución y adaptar la forma en que los criamos y educamos.

«La solución no es sencilla»

Los científicos insisten en que la solución pasa por equilibrar el papel del perro en la sociedad actual. No se trata solo de seleccionar una raza 'hipoalergénica' o 'inteligente', sino de proporcionarles un entorno en el que puedan expresar su comportamiento natural sin generar problemas de convivencia. «La solución no es sencilla, pero quizás pase por replantearnos su papel como mascotas sedentarias», concluyen los expertos.

A medida que la ciencia avanza en la comprensión de esta 'tercera ola' de domesticación, el reto será encontrar un equilibrio entre la vida urbana y las necesidades naturales de los perros, asegurando que su evolución siga un camino compatible con el bienestar tanto humano como animal.

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