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VALENCIA
Jueves, 10 de diciembre 2020, 17:31
En la actualidad siete de las 10 principales causas de muerte son enfermedades no transmisibles, según las Estadísticas Sanitarias Mundiales 2019 de la OMS, publicadas el 9 de diciembre de 2020, lo que constituye un aumento con respecto a 2000, año en que las enfermedades no transmisibles eran cuatro de las 10 principales causas de muerte. Los nuevos datos abarcan de 2000 a 2019, ambos inclusive.
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La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) causó tres millones de fallecimientos en 2016, mientras que el cáncer de pulmón, junto con los de tráquea y de bronquios, se llevó la vida de 1,7 millones de personas. La cifra de muertes por diabetes, que era inferior a un millón en 2000, alcanzó los 1,6 millones en 2016. Las muertes atribuibles a la demencia se duplicaron con creces entre 2000 y 2016, lo cual hizo que esta enfermedad se convierta en la quinta causa de muerte en el mundo en 2016.
Las infecciones de las vías respiratorias inferiores continúan siendo la enfermedad transmisible más letal; en 2016 causaron tres millones de defunciones en todo el mundo. La tasa de mortalidad por enfermedades diarreicas, que se redujo casi un millón entre 2000 y 2016, fue de 1,4 millones de muertes en 2016. También ha disminuido el número de muertes por tuberculosis durante el mismo periodo, pero esta enfermedad continúa siendo una de las 10 principales causas de muerte, con 1,3 millones de fallecimientos.
Los accidentes de tránsito se cobraron 1,4 millones de vidas en 2016; alrededor de tres cuartas partes de las víctimas (el 74%) fueron varones.
Las estimaciones revelan las tendencias de las dos últimas décadas en mortalidad y morbilidad por enfermedades y traumatismos. Asimismo, subrayan claramente la necesidad de prestar una mayor atención en el ámbito mundial a la prevención y el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, la diabetes y las neumopatías crónicas, y de reducir los traumatismos, en todas las regiones del mundo, tal como se establece en la agenda para los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.
«Estas nuevas estimaciones son otro recordatorio de que necesitamos intensificar rápidamente la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades no transmisibles», señaló el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la Organización Mundial de la Salud. «Ponen de relieve la urgencia de mejorar drásticamente la atención primaria de salud de manera equitativa e integral. Sin lugar a dudas la robustez de la atención primaria de salud es la base sobre la que descansa todo, desde la lucha contra las enfermedades no transmisibles hasta la gestión de una pandemia mundial».
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Las cardiopatías son desde hace 20 años la causa principal de mortalidad en todo el mundo, si bien ahora provocan más muertes que nunca. El número de muertes debidas a las cardiopatías ha aumentado desde 2000 en más de 2 millones de personas, hasta llegar a casi 9 millones de personas en 2019. Las cardiopatías representan en estos momentos el 16% del total de muertes debidas a todas las causas. Más de la mitad de los dos millones de muertes adicionales han ocurrido en la Región del Pacífico Occidental de la OMS. Por su parte, la Región de Europa ha experimentado una disminución relativa de las cardiopatías, con una disminución de las muertes del 15%.
La enfermedad de Alzheimer y otras formas de demencia se encuentran ahora entre las 10 principales causas de muerte en todo el mundo, y ocupan el tercer lugar tanto en las Américas como en Europa en 2019. Las mujeres se ven afectadas de forma desproporcionada: a nivel mundial, el 65% de las muertes por Alzheimer y otras formas de demencia corresponden a mujeres.
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Las muertes por diabetes aumentaron en un 70% a nivel mundial entre 2000 y 2019, con un aumento del 80% en el número de muertes por esa causa entre los hombres. En la Región del Mediterráneo Oriental, las muertes por diabetes se han más que duplicado y representan el mayor porcentaje de aumento de todas las regiones de la OMS.
Descenso mundial en el número de muertes por enfermedades transmisibles, que siguen siendo un desafío importante en los países de ingresos bajos y medianos
En 2019, la neumonía y otras infecciones de las vías respiratorias inferiores fueron el grupo más mortífero de enfermedades transmisibles y en conjunto se clasificaron como la cuarta causa principal de muerte. Ahora bien, en comparación con 2000, esas infecciones se cobran menos vidas que en el pasado, ya que el número mundial de muertes por esa causa ha disminuido en casi medio millón.
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Esta reducción va en consonancia con una disminución mundial general en el porcentaje de muertes causadas por enfermedades transmisibles. Por ejemplo, el VIH/sida pasó de ser la octava causa de muerte en 2000 a la decimonovena en 2019, lo que refleja el éxito de las iniciativas para prevenir la infección, detectar el virus mediante pruebas y tratar la enfermedad en las dos últimas décadas. Si bien sigue siendo la cuarta causa de muerte en Africa, el número de muertes ha disminuido en más de la mitad, pasando de más de 1 millón en 2000 a 435 000 en 2019 en Africa.
La tuberculosis ya no figura entre las 10 principales causas mundiales, al pasar del séptimo lugar en 2000 al decimotercero en 2019, con una reducción del 30% en las muertes mundiales. Con todo, sigue siendo una de las 10 causas principales de muerte en las regiones de África y Asia Sudoriental, donde es la octava y quinta causa principal, respectivamente. África experimentó un aumento de la mortalidad por tuberculosis después de 2000, si bien ello ha empezado a remitir en los últimos años.
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Las nuevas estimaciones también ponen de relieve las vidas que las enfermedades transmisibles siguen cobrándose en los países de ingresos bajos: seis de las 10 principales causas de muerte en los países de ingresos bajos siguen siendo enfermedades transmisibles: paludismo (sexta causa), tuberculosis (octava) y VIH/sida (novena). Por su parte, en los últimos años, los informes de la OMS apuntan a una desaceleración o estancamiento general de los progresos contra enfermedades infecciosas como el VIH, la tuberculosis y el paludismo.
Las estimaciones corroboran la tendencia creciente de la longevidad: en 2019, las personas vivían más de 6 años más que en 2000, con un promedio mundial de más de 73 años en 2019 en comparación con casi 67 en 2000. Ahora bien, de media solo 5 de esos años adicionales se vivieron gozando de buena salud.
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En efecto, la discapacidad va en aumento. En gran medida, las enfermedades y las afecciones de salud que más muertes causan son las que provocan el mayor número de años de vida saludable perdidos. Las cardiopatías, la diabetes, los accidentes cerebrovasculares, el cáncer de pulmón y la neumopatía obstructiva crónica provocaron en conjunto 100 millones más de años de vida saludable perdidos en 2019, en comparación con 2000.
Los traumatismos son otra importante causa de discapacidad y muerte: se ha registrado un aumento considerable de los traumatismos debidos al tránsito en la Región de África desde 2000, con un aumento de casi el 50 % en el número de muertes y en los años de vida saludable perdidos. Aumentos similares pero ligeramente inferiores (alrededor del 40%) se observaron también en la Región del Mediterráneo Oriental. A nivel mundial, las muertes debidas a traumatismos causados por el tránsito corresponden en un 75% de los casos a hombres.
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En las Américas, el consumo de drogas ha surgido como un factor importante que contribuye a la discapacidad y al número de muertes. En esa Región, entre 2000 y 2019, casi se triplicó el número de muertes debidas a trastornos por consumo de drogas. La Región de las Américas es también la única en la que el trastorno por consumo de drogas es uno de los 10 principales factores que contribuye a la pérdida de años de vida saludable debido a muertes prematuras y discapacidad, mientras que en todas las demás regiones, el consumo de drogas ni siquiera aparece entre las 25 causas principales.
A día de hoy, la COVID-19 se ha cobrado trágicamente más de 1,5 millones de vidas. Las personas que viven con afecciones de salud preexistentes (como cardiopatías, diabetes y afecciones respiratorias) corren un mayor riesgo de tener complicaciones y morir debido a la COVID-19.
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