La muerte es un tema que, en algún momento, todos nos hemos planteado. ¿Cómo será? ¿Qué señales indicarán que el final está cerca? Aunque no hay certezas absolutas y cada experiencia es única, existen ciertos cambios comunes que pueden presentarse en la etapa final de la vida. Estas señales no son infalibles, pero pueden servir como una guía para entender mejor el proceso.
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La información sobre estas señales proviene de la Hospice Foundation of America, una organización dedicada a brindar cuidados paliativos y apoyo a personas al final de su vida. Esta fundación se enfoca en mejorar la calidad de vida de los pacientes terminales y sus familias a través de la educación, la promoción de políticas y el apoyo directo.
Así, desde la entidad destacan estas 7 señales que te ayudarán a saber que la muerte se acerca:
Una de las señales más evidentes de que la muerte se acerca es la disminución del nivel de actividad. A medida que una persona se acerca al final de su vida, es común que hable y se mueva menos, pasando la mayor parte del tiempo durmiendo. La resistencia a cualquier tipo de movimiento o actividad también aumenta. En estos momentos, es importante realizar cambios de posición con delicadeza para evitar problemas como la rigidez muscular y las lesiones en la piel por presión. Si la persona muestra señales de dolor al moverse, administrar medicación previa puede ayudar a aliviar el malestar.
Otra señal común es la pérdida de interés por el entorno. La persona puede mostrar un desapego notable, respondiendo menos a las preguntas y mostrando poco interés por actividades que antes disfrutaba. Este fenómeno, conocido como 'desapego', se manifiesta a medida que la persona se retira poco a poco de la vida. Mantener un entorno tranquilo, con iluminación tenue y música suave, puede ser reconfortante. Es crucial actuar siempre como si la persona estuviera consciente, ya que la escucha es uno de los últimos sentidos en fallar.
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La pérdida de apetito y sed es otra señal que indica que la muerte podría estar cerca. La persona puede tener dificultades para tragar, lo que aumenta el riesgo de asfixia y neumonía. En estos casos, no se debe forzar la alimentación o la bebida. Proveer cuidados de confort, como mantener la boca y los labios húmedos, puede ayudar a aliviar el malestar y proporcionar un cierto nivel de confort.
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Es común que la temperatura corporal baje, haciendo que las manos y la piel se sientan frías al tacto. En estos casos, una cobija caliente puede proporcionar confort. Algunas personas pueden presentar fiebre leve, y una toallita tibia en la frente puede ayudar a aliviar el malestar. Es importante evitar el uso de almohadillas eléctricas debido al riesgo de quemaduras en la piel frágil.
Cuando se acerca el final, las constantes vitales como la tensión arterial y la frecuencia cardíaca pueden fluctuar y volverse irregulares. Aunque estos cambios no siempre indican problemas, es importante comunicarlos a un especialista. Estos síntomas pueden acentuarse en los últimos días u horas antes de morir.
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La respiración puede volverse irregular, con períodos de respiraciones rápidas seguidos de apnea. Este patrón, conocido como respiración de Cheyne-Stokes, indica que la muerte está muy cerca. Cambiar de posición y elevar la cabeza y los hombros puede aliviar la respiración ruidosa. Aunque este tipo de respiración puede ser angustiante para los cuidadores, no necesariamente indica dolor o sufrimiento.
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