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Carla Mansanet
Valencia
Martes, 8 de agosto 2023
Desde hace meses, echar un breve vistazo en Instagram, TikTok o Twitter significa un encuentro directo con cientos de consejos para ser lo más 'aesthetic' posible: rutinas para mantener la piel, planes para pasar el verano o tiendas donde comprar. Hace años, el 'cool' de la clase era el que más seguidores tenía en Tuenti, ahora es el que tiene el muro de Instagram más estéticamente bello. Pero ¿qué significa este concepto?
Los 'aesthetic' son los estetas de toda la vida, aquellos que anteponen la belleza formal a cualquier otro valor y cuidan en grado sumo la imagen de todos los aspectos de su vida. Sin embargo, con el paso del tiempo, se han visto en la obligación de adaptarse a la era digital e integrarse en las modas actuales. «Esta nueva tendencia permite cierta libertad de expresión a aquellas personas que no se identifican con un estilo concreto, pero que aun así quieren seguir una línea estética bella y visualmente agradable» señala Lucía Postigo, joven valenciana que acumula más de 14.000 seguidores en Instagram gracias a sus posts de este estilo.
El boom de este concepto, en 2021, llegó como una variante de la palabra 'estética', definida por la RAE como «el conjunto de elementos estilísticos y temáticos que caracterizan a un determinado movimiento». Sin embargo, el término que inicialmente abrazaba la libertad de expresión estilística, acabó reduciéndose a una única corriente. Al fin y al cabo, las grandes empersas no están interesadas en un abanico tan amplio de tendencias, sino que quieren una demanda más uniforme para producir una oferta masiva. Por esta razón, se estableció un 'aesthetic' predominante sobre las demás tipologías y sus características guían a la moda actual.
Hoy en día, el 'aesthetic' evolucionado o predominante, se puede considerar una subcultura por sí misma, e igual que los hippies de los 60 se identificaban por una serie de características definitorias, también lo hacen los seguidores de esta corriente. El término pivota en tres elementos: el gusto por lo bello a la vista, el soplo de aire vintage mezclado con el actual y la capacidad de integrar estos elementos con naturalidad. Además, han de extrapolarse a cada aspecto de la vida del usuario, pues cada parte de ella es una puesta en escena continua y siempre disponible para ser publicada en sus redes sociales. Lo 'aesthetic' lo condiciona todo.
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«La primera vez que escuché la palabra fue en TikTok y en Pinterest hace al menos dos años. Llamó mi atención» indica Lucía Postigo. El fenómeno es relativamente reciente, sí, pero lleva gestándose en la sombra desde 2011, con la plataforma Tumblr. Entonces, esta red social permitía compartir contenidos de 'microblogging' y, a través de ellos, consiguió definir la estética mundial de entre los años 2011 y 2017. Sus elementos más identificativos fueron la estética galáctica, los emojis y la gama de colores variada.
Desde el 2017 hasta el 2021, se inició un proceso transitorio hacia el 'aesthetic' tal y como se conoce hoy en día. Una vez el concepto adquirió peso, seguir esta tendencia se convirtió en objeto de deseo por muchos usuarios de diferentes redes sociales. Para conseguir integrarlo en su vida, debieron adaptarlo a su condición, intereses y entorno para que fuera lo más natural posible.
En Valencia, existen muchos callejones secretos y lugares escondidos que cumplen los requisitos adecuados para ser sitios de peregrinación para los amantes de la tendencia, tanto por los productos que venden como por su decoración o puesta en escena. Al fin y al cabo, 'aesthetic' además de serlo, hay que mostrarlo en redes sociales. Y estos lugares son parte importante.
Uno de los epicentros en la ciudad es la Librería Anticuaria de Rafael Solaz, situado en una desembocadura de la Calle San Vicente Mártir. «Los jóvenes que compran libros no solamente lo hacen por su contenido, sino por lo bello que es su encuadernado y otros detalles antiguos» dice Rafael Solaz, dueño de la librería. En ella vende libros de todos los géneros y, algunos, con más de 500 años de antigüedad. Uno de sus clientes, Pablo Cardona, es un auténtico bibliófilo de solamente 20 años que suele transitar la librería: «Me gusta mucho por la amplia variedad de libros que alberga en sus estanterías. No obstante, no es lo único que llamó mi atención la primera vez que entré».
Más allá de su variedad de libros, gran parte de su atractivo reside en su cuidada decoración, con un toque vintage y organizada de una manera muy armónica. Según su propietario «a veces, cuenta más el continente que el contenido» y sus clientes habituales lo corroboran. «Lienzos, cuadros, monedas, ornamentos de madera, sellos antiguos y muchas otras antigüedades acompañan el ambiente literario que se respira en la librería. De algún modo, entrar en ella es como remontarse muchos años atrás y lo expresa en cada detalle», añade Pablo Cardona.
Rafael Solaz
Propietario de la Librería Anticuaria Rafael Solaz
Este amor por lo bonito a la vista y el toque nostálgico que se respira en la atmósfera del anticuario es una clara expresión del auge del 'aesthetic'. Solaz conoce el potencial de su tienda y lo ensalza: «Siempre me ha encantado la decoración y trato de cuidar cada detalle de la librería. Me gusta crear 'micro-mundos' o pequeñas escenografías en cada rincón y sección para crear espacios bonitos». Como consecuencia del cuidado por el detalle, en ocasiones los jóvenes acuden a estos negocios para fotografiarse en ellos, pues esos pequeños matices son muy valiosos para conseguir la imagen que quieren crear. «Los adolescentes, especialmente mujeres, vienen a hacerse fotos, aunque no compren libros, sino porque les gusta el lugar y a mí no me importa que lo hagan, al fin y al cabo, lo entiendo», alega Rafael Solaz.
Otro de los lugares que representan esta estética en Valencia es Devil Records. Está situado cerca de la anterior librería y su propietario suele visitarlo: «Tanto mi librería como Devil Records son sitios antiguos pero actuales a la vez». Es una tienda de discos centrada en la venta de vinilos, CD's y merchandising de bandas de música desde el año 1999. Vinilos como los de Arctic Monkeys, Queen, Radiohead o The Smiths son muy seductores para los 'aesthetic', pues es la música que marca el compás de la corriente. De hecho, Lucía Postigo, una de las seguidoras de esta tendencia, adora la música que vende el establecimiento: «Aquí hay muchos de mis álbumes favoritos. El rock alternativo de The Smiths me encanta».
La estética del local, regentado por Vicente López, está inspirada en las antiguas tiendas de vinilos del siglo XX y la decoración sigue esta línea. Sus paredes, compuestas por un mosaico de discos, crean una puesta en escena perfecta para hacer una bonita foto para Instagram. La combinación de la oferta musical en conjunción a la decoración de Devil Records, es muy seductora para los jóvenes: «Mi clientela más joven mantiene su primer contacto con la tienda a los 15 y 16 años, y en los últimos años son cada vez más porque el mundo de las antigüedades es un mercado en alza», comenta el propietario.
Además, Devil Records es un reflejo de uno de los elementos más representativos del 'aesthetic': la ráfaga nostálgica combinada con la modernidad. En el local se pueden encontrar elementos antiguos y contemporáneos paralelamente, tanto en su decoración como en los propios productos a la venta. Por esta razón, la corriente está vinculada con lo vintage pero no significa exactamente lo mismo. Lo vintage se enfoca en una década concreta del pasado e imita su estilo, mientras que el 'aesthetic' adopta ciertos elementos de cualquier época anterior y los integra en la actualidad
Tanto el cuidado por lo bello a la vista como la combinación de la contemporaneidad con la antigüedad son elementos entorno a los que gira la la esencia del 'aesthetic'. Sin embargo, para conseguir que cristalicen se requiere un último matiz: la naturalidad. En ambas tiendas se trabaja minuciosamente para conseguir esta estética, al igual que se esfuerzan los jóvenes para que cada aspecto de su vida se adapte a ella. La idea es que el esfuerzo que se ha tomado en crear ese universo no se demuestre, es decir, crear la imagen de que, realmente, la vida de la persona es así de manera natural. Ser 'aesthetic' no debe parecer algo intencionado, sino una parte más de la personalidad.
Paula Castillo
También se respira esta tendencia en la Alessandra Cola Art Studio & Gallery, situada cerca de la Plaza del Negrito. Alessandra es una artista romana de aprendizaje autodidacto que abrió la galería cuando se mudó a Valencia hace menos de dos años. Ahí vende su arte en forma de cuadros, camisetas, libretas o 'tote bags'. En el local, se refleja una naturalidad muy 'aesthetic', al fin y al cabo, su arte es un reflejo de todo aquello que vivió, sintió, aprendió y amó. «Es como si el cuerpo me pidiera crear escenarios bellos porque para mí la vida es bella y es mi manera de ver las cosas», explica Alessandra Cola y ejemplifica el significado de la naturalidad. Una filosofía que comparten sus clientes
«Entrar en la galería de Alessandra es como entrar en su casa, desprende un aura tan natural que llamó mi atención desde el primer instante. Al verla pintar en directo, sentí que estaba viendo su alma al desnudo» comenta Paula Castillo, una bohemia estudiante de filosofía amante del arte y de la tienda. Sin embargo, la naturalidad con la que Alessandra crea la belleza no tacha el gran trabajo que lleva detrás, pues para cada cuadro puede invertir unas 30 horas medias, aunque depende del tamaño.
«Mi casa y mi galería están decoradas de una manera muy parecida» dice la pintora, que presta mucha atención a cada detalle que compone la tienda. Según Paula Castillo: «Más allá de la maravillosa producción de Alessandra Cola, la manera en la que está organizada la tienda también es muy especial; cada rincón expresa cierta esencia y se nota cómo cada detalle está muy cuidado. Parece que cada pequeño objeto de la tienda está posando para una foto y lo hace sin querer». Este universo narrativo es muy atrayente para aquellos jóvenes cuyo 'aesthetic' se apoye en su vertiente más artística, pues según la pintora: «Los más interesados en la obra son los estudiantes de arte, música y fotografía, de hecho, les gusta mucho venir y tomar fotos de mis cuadros, especialmente los más 'locos' y atrevidos».
El mundo 'aesthetic' todavía está lleno de territorios prácticamente inexplorados, no porque sean desconocidos por la sociedad, sino porque son tan grandes que todavía no hemos descubierto ni la mitad. El movimiento está viviendo un proceso de expansión que ha llegado a todos los lugares del mundo, y su viaje no parece tener una fecha final definida. La belleza visual, la mezcla de lo vintage con lo actual y la naturalidad están dando pisadas cada vez más fuertes y su conexión con las redes sociales está ayudando a su popularización. Como todas las tendencias, lo que alguna vez estuvo en la cima pasará de moda, ya sea por la aparición de nuevas tendencias o por agotamiento. Sin embargo, por ahora, el 'aesthetic' parece haber llegado para quedarse unos años más.
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