J. A. M.
Miércoles, 25 de junio 2014, 00:00
Mustafá Alí, el ciclista de 39 años que murió hace una semana atropellado en la ronda norte de Valencia, permanecía ayer en una de las cámaras del tanatorio municipal de la ciudad. Tras la autopsia, ningún familiar se ha hecho cargo por el momento del inmigrante de Ghana, que subsistía como temporero y habitaba en una fábrica abandonada de las afueras de la ciudad.
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Según fuentes policiales, existen algunas sospechas de donde pueden residir los familiares de Mustafá basadas en la documentación que portaba la víctima. Al parecer, tiene un tío en Ghana, otro en Tenerife, una hermana en Alemania y su madre reside en Estados Unidos. Pero los agentes de la Policía Local todavía aguardan a comunicarles el fallecimiento a falta de una confirmación fehaciente por parte de la Policía Nacional sobre la identidad del hombre.
Mientras continúen las pesquisas, el cuerpo de la víctima permanecerá en el tanatorio a disposición del juzgado encargado del caso. Si finalmente no se localizan a los familiares o estos no pueden hacerse cargo de la sepultura, incineración o traslado, se le practicará un entierro de beneficencia.
Y es que Mustafá llevaba una vida difícil marcada por la dificultad económica. De hecho, cuando fue atropellado portaba una garrafa de 30 litros con agua de una fuente para poder ducharse antes de ir a trabajar al campo. Al parecer, cruzó en rojo. Posiblemente pensó que le daba tiempo a llegar al otro lado, pero la garrafa le restó estabilidad y velocidad. Su vida se esfumó tristemente en el asfalto.
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