A. Checa, J. Martínez, B. Hernández y A. Serrano
Jueves, 22 de febrero 2024
El infierno se desató sobre las calles de Campanar, Eran las cinco y media de la tarde. Las llamas se propagaron por la fachada de un bloque de dos torres de viviendas en la avenida de Maestro Rodrigo. Varias plantas de revestimiento cayeron a la calle. Gritos. Peticiones de auxilio. Vídeos virales del fuego y humo en las redes sociales. Y la tragedia se cebó con dos edificios, de 10 y 12 plantas de altura, con 137 viviendas en el cruce de las avenidas General Avilés y Maestro Rodrigo de la capital.
Publicidad
El drama empezó a gestarse en un balcón del séptimo piso. Allí comenzaron a brotar las primeras lenguas de fuego. La causa aún se desconoce, pero todo parece indicar que las llamas se propagaron al arder un todo. En menos de media hora, el fuego y el humo envolvían las dos torres con una veintena de vecinos atrapados. Pánico, sirenas, gritos y víctimas pidiendo auxilio en los balcones. Comenzaba la tragedia.
Pasada la media noche se confirmó el horror. Cuatro personas fallecidas en el incendio. Horas antes, un dron de los bomberos había grabado imágenes de cuatro cadáveres calcinados. Era un presagio de la tragedia. En el puesto de mando avanzado decidieron que no podían informar todavía a los periodistas del macabro hallazgo.
Y no descartaban que fueran más las víctimas mortales. Los policías y bomberos ya tenían una lista de hasta 19 personas desaparecidas, vecinos a los que sus familiares no lograban localizar. Los primeros agentes que llegaron al lugar empezaron a realizar el informe tras hablar con el portero y los vecinos que localizaron en la calle o por teléfono. Era la lista del milagro, la lista de la tragedia con muertos y supervivientes.
Las víctimas son cuatro vecinos que quedaron atrapados por las llamas y el humo. La fatalidad se empezó a vislumbrar pasadas las 11 de la noche. Fue entonces cuando los rostros se tornaron serios en el puesto de mando avanzado montado por policía y bomberos. Como adelantó LAS PROVINCIAS en su edición digital, el vuelo de un dron del Servicio Municipal de Bomberos de Valencia fue clave para localizar los primeros cadáveres, que estaban en un balcón y una de las viviendas destruidas por las llamas.
Publicidad
Los bomberos lucharon contra las llamas durante toda la noche, aunque no pudieron entrar en las viviendas donde se encuentran los cuerpos de las víctimas. Las enormes temperaturas alcanzadas en algunos puntos, con focos todavía activos, lo hacían imposible. No sólo eso: también por el más que posible riesgo de derrumbe. «Lo primero es la seguridad de los efectivos de extinción de incendios», como explicó en el lugar el subdirector de Emergencias.
Todos los que el jueves pasaron por las inmediaciones del infierno en que se convirtieron los dos bloques de viviendas de Campanar se sobrecogieron. Todos pensaron en la posibilidad de fallecidos mientras el fuego devoraba los inmuebles. En lo que ya es el peor incendio de un edificio de la historia de Valencia, una gigantesca bola de fuego devoró las dos torres. Con muchos vecinos haciendo la siesta. Con niños jugando dentro. Con familias enteras ajenas al horror que se les venía encima.
Publicidad
Noticia relacionada
La alta inflamabilidad de la fachada, recubierta al parecer de placas de poliuretano, y el enloquecido viento de poniente, que soplaba con rachas de hasta 60 kilómetros por hora, convirtió la extinción en una misión imposible. Decenas de equipos de bomberos municipales de Valencia, apoyados por unidades del Consorcio Provincial, se desplegaron en los alrededores del edificio en llamas. El tiempo corría en su contra. Las explosiones en el interior de los inmuebles se sucedían.
Los bomberos no lograban atacar con contundencia las llamas al separar el fuerte vendaval el agua de las fachadas golpeadas por el fuego. «¡Atrás, atrás!», se escuchó en sucesivas ocasiones entre el personal de emergencias encargado de combatir el siniestro. Uno de los bomberos tuvo que saltar a un colchón hinchable de rescate, desde la primera planta, para escapar de la encerrona de fuego.
Publicidad
El drama se vivía especialmente en un balcón del séptimo piso. Allí, una pareja gesticulaba, pedía auxilio y saltaba de su casa a otra terraza. Mientras, a su alrededor, las llamas casi les rozaban. Con las caras ennegrecidas extendían sus brazos para pedir la ayuda. Algunos bomberos arriesgaron sus vidas en los primeros momentos del incendio.
Fueron las dos horas más tensas. La escalera del vehículo de altura no lograba conectar con la vivienda por la virulencia de las llamas y las rachas de viento. Pero al final lo lograron. La escena fue recibida con aplausos y lágrimas de alegría por los vecinos que contemplaron la escena desde sus balcones y la calle.
Publicidad
Pero los bomberos no lograban controlar el fuego, que seguía arrasando la fachada. viviendas, medianeras, pasillos y rellanos. El infierno de Campanar iba dejando ya historias desgarradoras. Esperas eternas. Como la de Rocío, que no sabía nada de una amiga que vivía en una habitación alquilada en la segunda planta de una de las torres. «Llevo toda la tarde llamándola y no da señales de vida», lamentó.
Rocío explicó que la mujer desaparecida, de nacionalidad colombiana, es muy amiga suya. «Si no me hago con ella iré a buscarla por los hospitales... o por donde sea», afirmó con angustia.
Tras identificar a la mayoría de las personas que viven en los dos edificios, empezó el recuento de heridos, supervivientes y desaparecidos. Seis bomberos sufrieron lesiones durante la extinción, dos de ellos graves, uno ingresó en la unidad de cuidados intensivos (UCI) por inhalación de humo y otro sufrió heridas graves en las manos. En total, 14 personas heridas.
Noticia Patrocinada
Una cifra que se antoja incluso baja viendo el terrible alcance del humo y las llamas. En total, los servicios médicos desplazados por el Centro de Información y Coordinación de Urgencias (CICU) asistieron a nueve hombres (seis de ellos bomberos), de entre 25 y 57 años; cuatro mujeres de entre 27 y 81 años; y un menor de siete años. A excepción de dos mujeres, que fueron atendidas en el lugar, el resto fueron trasladados al Hospital General, La Fe y 9 de Octubre.
En el lugar se desplegaron dos hospitales de campaña. En las tiendas situadas en las inmediaciones del corazón del dolor, entre ellas un supermercado, empezaron a asistir con mantas, alimentos y agua a los desalojados y también a los bomberos heridos. La orden de no asomarse a los balcones de las viviendas anexas llevó al desalojo de algunos pisos situados en la dirección que el viento llevaba las llamas.
Publicidad
La Policía Nacional y los bomberos iniciaron la más delicada de las labores. Recontar a los vecinos. Saber cuántos de ellos estaban a salvo y cuántos podían estar en el interior de las casas. Otra carrera contrarreloj contra la fatalidad. Con caras ansiosas como la de Rocío, la angustiada mujer sin noticias de su amiga.
Ese fue el trabajo paralelo al que se desarrollaba de combate contra las llamas. La llamada de alerta llegó incluso a la Unidad Militar de Emergencias (UME) por parte del Gobierno valenciano. Una columna de vehículos de la UME acudió a Campanar para ayudar en las labores de extinción.
Publicidad
Al lugar acudieron numerosas autoridades: el presidente de la Generalitat, la delegada del Gobierno, la alcaldesa de Valencia, concejales, conseller de Sanidad, consellera de Justicia e Interior... y muchos más. Todos con rostros compungidos. El Gobierno valenciano y otras administraciones anunciaron que suspenden toda la agenda para el día de hoy.
La alcaldesa de Valencia, María José Catalá, manifestó que el Ayuntamiento decretará tres días de luto por la tragedia. En el horizonte, la Crida que debía tener lugar este domingo, y que será suspendida, junto al resto de actos falleros, por el drama y la tristeza.
Publicidad
Mientras los bomberos luchaban contra el fuego, llegaron los primeros análisis de lo que podía haber ocurrido. ¿Cómo puede cebarse el fuego de manera tan fulminante con un edificio de dos torres? Una especialista que peritó el edificio hace unos años, Esther Puchades, arrojó algo de luz: la fachada contenía poliuretano, que es altamente inflamable, «y eso es lo que ha ocasionado que el edificio ardiera en menos de media hora».
El posible detonante de un cortocircuito planeó también sobre el lugar del siniestro. Mientras un espeso olor a plástico quemado inundaba Campanar y buena parte de Valencia, algunos vecinos de los edificios cercanos recordaban el caso de inquilinos de las torres siniestradas que se habrían marchado del lugar por los constantes fallos eléctricos en los bloques de viviendas.
Más de una veintena de equipos de bomberos llegaron a juntarse en el barrio de Campanar a medida que la noche avanzaba, y mientras tanto, las almas de los valencianos se encogían más y más por la llegada de malas noticias. Bomberos, policías locales, policías nacionales y sanitarios entristecieron cuando trascendió el hallazgo de los primeros cadáveres. Muchos de ellos con los ojos bañados por las lágrimas. Desolados.
Varios bomberos accedieron al interior del edificio cuando el fuego bajó de intensidad, e incluso comprobaron si había víctimas en algunas de las viviendas, pero un pequeño colapso estructural y el riesgo de derrumbes obligó a los bomberos a salir de las torres.
Publicidad
La labor se retomará cuando el incendio se sofoque, lo que ocurrirá en las próximas horas. «Hay que dejar que arda todo», explican fuentes del Servicio Municipal de Bomberos. Las labores de extinción se centraron en refrescar el exterior durante toda la noche para que la Policía Científica iniciara la desagradable labor de buscar a los desaparecidos.
Mientras tanto, los psicólogos han empezado también a atender a los supervivientes y familiares de las víctimas. Lo que quedará ya grabado en la memoria de todos los valencianos y de toda España es la negra fecha del 22 de febrero de 2024, el día que un coloso en llamas enmudeció la ciudad de Valencia.
Suscríbete a Las Provincias: 3 meses por 1€
¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión
Te puede interesar
Publicidad
Utilizamos “cookies” propias y de terceros para elaborar información estadística y mostrarle publicidad, contenidos y servicios personalizados a través del análisis de su navegación.
Si continúa navegando acepta su uso. ¿Permites el uso de tus datos privados de navegación en este sitio web?. Más información y cambio de configuración.