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Agentes de la Policía Nacional detuvieron ayer a un varón de 29 años de origen español como presunto autor de un delito de descubrimiento y revelación de secretos. El sospechoso habría colocado una micro cámara de vídeo oculta en unos aseos femeninos de uno de los campus de la Universidad Politécnica de Valencia. Una usuaria de este baño público se percató en enero de la presencia del dispositivo, que estaba colocada en el portarrollos de papel higiénico. Así se lo advirtió a los empleados del centro, interponiéndose la correspondiente denuncia y entregando la cámara a los agentes.
Una vez analizada la cámara por los agentes de la Policía Nacional, se pudo observar que contenía vídeos grabados en el lugar en que fue instalada y grabaciones de prueba realizadas por el sospechoso en su domicilio, así como otras donde se podía visualizar parte de la vestimenta del autor en el momento de colocar el dispositivo en el aseo público.
Los agentes localizaron en el registro llevado a cabo en el domicilio del detenido algunas de las prendas de ropa supuestamente empleadas en el momento de colocar la cámara en el baño, así como el lugar donde se habría registrado la escena de prueba analizada por los agentes. Las investigaciones han permitido localizar al presunto responsable de los hechos y han culminado con su detención.
No es la primera vez que ocurre algo similar, ya que el mes pasado fue detenido un cardiólogo por grabar a una compañera en los vestuarios del Hospital Clínico de Valencia. La policía arrestó al médico cuando terminó su guardia en el hospital tras reconocer que había colocado su teléfono móvil detrás de una rejilla de ventilación.
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Fue arrestado por un delito contra la intimidad y cuando la policía terminó de realizar las diligencias, el médico quedó en libertad a la espera de la correspondiente citación. La médico que descubrió los hechos presentó una denuncia en la comisaría. Los investigadores intervinieron el teléfono móvil del galeno para analizarlo y comprobar si había grabado vídeos en otras ocasiones en el cuarto de baño de los vestuarios femeninos.
Hace tres meses, la Audiencia Provincial de Navarra confirmó una sentencia de dos años de prisión para un hombre condenado por un delito continuado contra la intimidad. El individuo de 46 años grababa imágenes de mujeres en el cuarto de baño de un bar tras ocultar su móvil, con la cámara de vídeo encendida, en el dispensador de papel higiénico. Una clienta del local descubrió el teléfono y pidió explicaciones al camarero, que huyó y fue detenido.
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