
Rafa Muñoz
Sábado, 27 de septiembre 2014, 20:41
Al menos durante unos meses la huerta y la ciudad mantendrán una tregua en el conflicto de una urbe acostumbrada a crecer hacia la periferia, dándose de bruces y derribando la huerta de los pueblos del área metropolitana de Valencia.
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El Ayuntamiento de Valencia ha decidido paralizar, temporalmente, la reclasificación de algunos sectores de huerta que iban a pasar a ser zonas residenciales, industriales o docentes. Aunque se espera que sea sólo por unos meses, esta tregua da un respiro a la huerta, y una oportunidad para que las voces que piden un planteamiento distinto se hagan escuchar.
Es un momento adecuado para repensar el planteamiento ortodoxo de la ciudad, aseguró David Estal, arquitecto y autor de La ciudad construida junto a Ramón Marrades y Chema Segovia. La huerta se ha convertido en un tapiz en blanco en el que la propia ciudad ha ido creciendo sobre el plano y sobre la realidad; deberíamos ver cómo conseguir lo contrario, incluso introducir la huerta en la propia ciudad, señaló el arquitecto valenciano en relación al barrio de Benimaclet.
La huerta es un terreno muy frágil y vulnerable, y es muy fácil destruirla; el poco valor que le damos, igual que a los parques naturales como LAlbufera, el parque del Turia y la Calderona, que no estén articulados con la propia huerta y que no sepamos transmitir su valor es un defecto de nuestra ciudad, destacó David Estal.
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