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Una odisea y un desafío a la paciencia. Adentrarse este miércoles en la ciudad de Valencia en coche para ir a trabajar o por cualquier otra necesidad significaba quedar atrapado en un colapso que, en suma, alcanzó los 20 kilómetros a primera hora de la mañana. Las retenciones afectaron a todos los accesos a la ciudad, de norte a sur, y el caos ha respondido a cuatro factores: las lluvias, un mayor número de desplazamientos por la huelga de taxis, obras en la ciudad y un accidente de tráfico en la Pista de Silla.
Esta última vía es la que ha sufrido los mayores problemas entre las 7.50 y las 10 horas, según fuentes de Tráfico. Primero fue la congestión habitual de entrada y luego se sumaba una colisión por alcance entre cuatro vehículos que circulaban en sentido a Valencia. El siniestro interrumpió dos carriles generando colas de hasta 9 kilómetros.
La circunvalación de la V-30 también se ha visto más colapsada de lo habitual, con retenciones que sumaron hasta cinco kilómetros en ambos sentidos entre las 7 y las 10.15 horas. La larga hilera de vehículos llegó a repercutir en la CV-30, que es la vía que enlaza Paterna con la V-30. Según Tráfico, ha soportado un kilómetro y medio de colas.
Caos también en el acceso a Valencia desde el norte. En la V-21, las colas a primera hora de la mañana alcanzaron los tres kilómetros entre Alboraya y la ciudad.
Llegar desde Torrent, Paiporta o Picanya también resultaba complicado. En la CV-36 los vehículos retenidos se extendían a lo largo de unos dos kilómetros. Una congestión similar se ha vivido en otro enlace del área metropolitana, la N-220 a su paso por Manises.
La Pista de Ademuz (CV-35) tampoco se ha librado del embrollo generalizado. Entre las 7.30 y las 10.15 horas, se formaron cuatro kilómetros de congestión entre Paterna, Burjassot y la entrada de Valencia.
El colapso generalizado ha tenido también su efecto en la ciudad. Sobre las 9.30 horas, la Sala de Gestión de Tráfico del Ayuntamiento de Valencia alertaba de nivel rojo por circulación parada en Archiduque Carlos, Ausiàs March, y Pío Baroja. Además, las obras atascaban la marcha de vehículos en la marginal derecha del antiguo cauce del Turia y los vehículos avanzaban a paso de tortuga en zonas como la avenida del Cid o la avenida Maestro Rodrigo.
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