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Lola Soriano
Valencia
Viernes, 4 de septiembre 2020, 00:05
Hace buen tiempo, las temperaturas todavía invitan a acudir a la playa, pasear o darse un baño, pero las playas del norte de Valencia, entre la Malvarrosa, Cabanyal y Grao, se están quedando sin bañistas, algo inédito porque esta semana todavía no se ha producido la vuelta al colegio de los niños.
Una de las imágenes que mejor refleja la situación que se está viviendo en primera línea de playa es que las hamacas están apiladas, sin que los clientes reclamen este servicio tan demandado en otras temporadas estivales.
La gerente de la empresa Mar y Sombra, entidad concesionaria del Ayuntamiento de Valencia del servicio de sombrillas y zonas de descanso, Esther Calero, asegura que es una situación inaudita. Como reconoce «llevamos muchos años prestando esta atención en la playa de Valencia y no habíamos visto la playa tan vacía en 27 años. Es la primera vez».
Como argumenta, en vista de que no hay casi gente en la playa, «pues tenemos que apilar las hamacas y las tenemos en grupos recogidas. Otros años están la mayoría puestas porque hay demanda, pero ahora en septiembre se ha producido un bajón muy importante».
A la hora de dar datos, detalla que en estos primeros días de septiembre la afluencia ha bajado un 98%, y reconoce que así es muy complicado trabajar. «No sabemos si será cosa de los primeros días, pero como esto siga así, el mes de septiembre está perdido». Por eso indica que si la situación de falta de bañistas persiste estos días, «seguramente tendremos que acabar antes de lo previsto».
Según Calero, «ahora vamos viendo el día a día, pero veremos cómo aguantamos la primera quincena de septiembre y si la cosa persiste, tendremos que cerrar y desmontar».
Cabe recordar que este servicio que se presta junto a la orilla del mar, otros años ha comenzado en abril, pero ya este año se tuvo que retrasar a junio, debido a las fases del estado de alarma marcadas por el Gobierno Central. «En abril todos los años tenemos ya mucho trabajo, por la Pascua, ya que suele hacer buen tiempo, pero este año por la pandemia del Covid-19 ya no pudimos montar los quioscos, sombrillas y hamacas hasta junio, por lo tanto, con dos meses de retraso», indican en Mar y Sombra.
Ahora no sólo es que empezaron más tarde, temen tener que cerrar a mitad de este mes, «ya que otros años estamos hasta pasado el puente de octubre, pero si sigue la afluencia de este mes, es imposible», añade Calero.
En el caso de la playa de Pinedo, donde también ofrecen este servicio, ya tienen claro que este fin de semana es el último que estarán. «Otros años aguantamos hasta el 15 ó 20 de septiembre, pero ahora no es viable». Lo que sí mantienen hasta el día 30 es la oferta de la playacan destinada en Pinedo a estos animales de compañía.
Si esta ha sido la situación de septiembre, el panorama en julio o agosto tampoco ha sido brillante. «Hemos tenido menos de la mitad de usuarios porque no han llegado casi turistas a España. En agosto vinieron algunos franceses en sus propios coches, nada de avión, algo de holandeses y alemanes, pero ingleses este año no han venido». Y explica que durante el confinamiento «tuvimos a 30 personas en ERTE y poco a poco las fuimos recuperando para agosto y añadimos 10 más, pero este año hemos tenido la mitad de personal que otros años. En otras campañas habrán sido unos cien y ahora menos de la mitad».
El panorama en los restaurantes del paseo de la Malvarrosa y en el de Neptuno, junto al hotel de Las Arenas, tampoco ha sido para lanzar cohetes. Como explica el presidente de los empresarios de hostelería de la Malvarrosa, José Miralles, «desde el 1 de septiembre, la gente ha desaparecido de la playa como el turrón tras la Navidad. Hay un bajón tremendo». Calcula que estos días está habiendo una disminución de afluencia del 90% «porque no llegan turistas, pero pensábamos que íbamos a tener los últimos coletazos de familias, porque los niños aún no van a clase».
Añade que en julio y agosto, «hemos tenido una ocupación del 80% gracias a los valencianos que nos han mostrado su apoyo y a turistas nacionales».
Miralles añade que «veníamos de un 2019 fenomenal de récords de visitantes en los locales, y ahora se ha notado». Como anécdota, recuerda que «siempre hemos hecho paellas desde las 12 horas y hasta la hora de cierre. Era normal hacer paellas a las 19 horas para la cena de los extranjeros y este verano no hemos hecho esas paellas por las tardes, sólo al mediodía». Detalla que van a seguir abiertos, «pero vamos a tener que prescindir de personal este mes».
José Miguel Bielsa de la asociación de hoteleros y restauradores del paseo de Neptuno, también reconoce que en julio y agosto «no ha habido lleno como otros años. Hemos trabajado al 70%, pero en septiembre la caída es precisamente del 80% o del 90% y en los hoteles se han tenido que bajar los precios». Opina que es necesario tomar medidas y que concedan ayudas.
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