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La calle Colón de Catarroja, en la actualidad, 23 años después de la tragedia en las fiestas del Cristo. IRENE MARSILLA
Tragedia en Catarroja | El pueblo valenciano que acalló la pólvora tras una explosión

El pueblo valenciano que acalló la pólvora tras una explosión

VIDAS TRAS EL DESASTRE ·

En 1999, una despertà de los festeros del Cristo de Catarroja acabó en tragedia con una víctima mortal y once casas afectadas

ADA DASÍ

Lunes, 31 de octubre 2022, 00:08

Han pasado 23 años desde que la desgracia tiñó de rojo las fiestas del Cristo de Catarroja. Aún ahora los vecinos de la calle Colón no quieren hablar sobre el suceso que marcó sus vidas pero recuerdan como si fuera ayer la explosión pirotécnica que se llevó por delante once casas y la vida del joven Sergio García, de 17 años, además de siete heridos de diversa consideración.

Los festeros de 1999 no podían imaginar que cuando se reunieron para la despertà acabaría en una pesadilla. Sobre las siete y media de la mañana una carcasa golpeó en una cornisa y cayó accidentalmente en el carro de supermercado donde transportaban el material pirotécnico, provocando un estallido que todos recuerdan como «si fuera una bomba».

Efectos de la explosión. Manuel Lloret

Desde entonces, se acabó la pólvora en las celebraciones. El pueblo enmudeció y nadie quiso hacerse responsable de los actos pirotécnicos. Las mascletàs, las despertàs y los castillos de fuegos artificiales se silenciaron con restricciones. Y no era para menos ya que se inició un proceso judicial en el que hubieron 11 imputados, entre ellos el concejal de fiestas y el alcalde de la época, que acabaron todos exculpados.

Se dictó una indemnización de 100 millones de pesetas, para los damnificados pero la compañía aseguradora quebró y el caso continúa en los tribunales. Todavía hay vecinos que siguen pagando los préstamos que solicitaron para reparar sus casas y quizás ese sea el motivo por el que prefieren no hablar. El consistorio medió con los bancos y se hizo cargo de los intereses hasta la resolución judicial.

Jorge García tenía 19 años cuando ocurrieron los hechos. Su hermano Sergio, su mayoral, fue la única víctima mortal del accidente y se acuerda cada día de aquel fatídico momento. Él era el que llevaba el carro. «Me tiró al suelo la onda expansiva y a mi hermano lo alcanzó toda la metralla», relata, «no sentí nada, fue como si apagaran la luz y se volvió todo negro».

Manuel Lloret

Jorge sufrió quemaduras en el 70% de su cuerpo y estuvo en coma inducido varios días. Tras casi un mes, salió del hospital para iniciar su recuperación física pero también la más dura, la emocional. Un camino que no ha sido fácil pero que con el tiempo «he aprendido a vivir con ello». «Todos los días veo la cara de mi hermano en mi hijo, es como él», señala el joven.

Fue muy duro para todos los festeros enfrentarse a lo que estaba por venir, pero como apuntan, la desgracia se produjo por «un cúmulo de circunstancias». Unas circunstancias que también sufrieron los vecinos de la calle Colón, que sin quererlo vieron como en un momento sus casas volaron por los aires.

«Mi hijo tenía 18 meses cuando pasó y todavía hoy no duerme bien, esto no se supera», recuerda una de las afectadas La mujer recuerda como sucedió. «Estaba con el niño en la habitación y de repente sentí la explosión», explica, «tuve que apartar los escombros para poder salir con mi hijo en brazos, descalza y en camisón, y esquivar a un chico que estaba tirado en el suelo lleno de sangre». «Solo había humo, polvo y sangre», apunta, aunque salieron ilesos. La calle y el vecindario tardaron varios años en recuperarse y que todo volviera a la normalidad. Hoy los dos negocios afectados, el horno Colón y una carnicería, siguen abiertos y los vecinos viven en sus casas reconstruidas pero la herida sigue sangrando.

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