T. C. J.
Viernes, 10 de mayo 2019, 01:20
valencia. Guedes celebró a lo grande, con el puño cerrado y un grito de rabia, el primer tanto del Valencia. Intervino el portugués en el gol de Gameiro que apuntaba a una posible remontada blanquinegra ante el Arsenal. Marcelino había recuperado el dibujo habitual y el tanto, tras un contragolpe, hizo pensar al valencianismo que la apuesta era la correcta para llegar a la final. Sobre ese planteamiento, Guedes era imprescindible porque el luso suele ser determinante siempre que el rival concede espacios. Pero no.
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Guedes, el hombre de los 40 millones, fue desesperándose entre ocasiones falladas. En la segunda mitad, además de estamparse contra la defensa del Arsenal y perder muchos balones fruto de la precipitación, se 'olvidó' de echarle una mano a Gayà en defensa. Marcelino le echó más de una bronca aunque el técnico evitó pronunciarse al término del choque: «Estamos orgullosos de todos los futbolistas», dijo el técnico cuando le preguntaron por la actuación del portugués.
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