

Secciones
Servicios
Destacamos
Cuesta imaginar que las 38 piezas de la exposición 'Tota pedra fa paret' (Centro Arqueológico de la Almoina) estuvieran siglos escondidas en el subsuelo de Valencia, hasta que la fortuna quiso que una excavación diera con ellas. Y, como indica Pepa Pascual, una de las coordinadoras de la muestra del Ayuntamiento, reutilizadas para otros usos.
Esa falta de respeto por el pasado las salvó en cierto modo y ahora los visitantes pueden admirar el trabajo sobre la piedra de artesanos anónimos, que trazaron a fuerza de martillo y cincel motivos vegetales, fantásticos y hasta escenas completas como la que describe la pieza utilizada en el cartel de la muestra, la famosa Filis cabalgando sobre Aristóteles, de estilo gótico y aparecida en las excavaciones realizadas en la Almoina.
La muestra se ciñe al periodo que va del siglo XIII al XVI por una mera cuestión de espacio, señala Pascual, al indicar que el Ayuntamiento tiene fondos de sobra para realizar numerosas exposiciones de este tipo. Sólo con las del periodo romano, recordó, hay numerosos ejemplos de auténticas obras de arte en piedra.
Noticia Relacionada
Así, se eligieron los años que van desde la Conquista de Valencia hasta el Renacimiento. La parte gótica es más conocida seguramente, por lo que destacan piezas de otro estilo arquitectónico. La pieza que simboliza la exposición, la Filis cabalgando sobre Aristóteles, tampoco estaba por cierto en su lugar original.
«Todas estaban enterradas», recuerda, para citar que fueron reutilizadas sin excepción como material constructivo. Esto tiene su explicación y pasa porque en Valencia no abunda la piedra, más bien todo lo contrario en lo que se refiere al casco urbano medieval. De ahí que se reaprovecharan al máximo las piezas.
«Eso ha sido así siempre, desde la época romana. Traer la piedra a la ciudad tiene un coste, aunque las canteras estuvieran cerca como es el caso de la situada en Rocafort», en referencia a una de las más conocidas.
En la selección se ha querido elegir las más características, como las calizas. La piedra de Alcublas, indicó con un tono gris que la diferencia claramente del resto, al igual que pasa con alguna pieza gótica realizada con material de Girona.
El alabastro de Picassent es de lo que más llama la atención del público. «Hemos contado con el trabajo de especialistas, que han ayudado en todos los aspectos, como la identificación plena». El mármol de Carrara también aparece en otro ejemplo de la muestra, al igual que alguna pieza pequeña de piedra de Florencia. «Gris y pulida», señala acerca de una aportación procedente del palacio del Embajador Vich.
Este inmueble desaparecido es seguramente el mejor ejemplo de dispersión del patrimonio arquitectónico valenciano. El claustro se encuentra en el Museo de Bellas Artes, una portada en el Museo de París y numerosas piezas en colecciones privadas.
«El interés por conservar los mármoles del patio de la residencia de Jerónimo Vich en el momento de su derribo contrasta con la despreocupación por la magnífica portada renacentista en alabastro, de la que pervive únicamente uno de los pedestales laterales, aparecido en la excavación llevada a cabo en el solar», se apunta en el catálogo.
Entre los capiteles estandarizados góticos hay dos diseños principales que se repiten, los de «palmas» y los de «lirios». Todos los elementos iconográficos (la palma, el lirio y la rosa) tuvieron en la Edad Media un significado simbólico vinculado a la tradición cristiana. La palma recibe su nombre original del griego y en el antiguo Egipto, Persia y Caldea era considerada símbolo de riqueza, fecundidad y fortuna. El lirio se vincula con la pureza y la virginidad en la tradición cristiana, por lo que es frecuente su uso en imágenes de la Anunciación.
Mármol de Macael, una cantera de Almería, también está representado con dos piezas del siglo X reutilizadas en el siglo XIII en el Palacio Real. «Debían proceder de un taller cordobés», señaló la arqueóloga. Durante la inauguración, la concejala de Patrimonio y Recursos Culturales, Glòria Tello, habló del trabajo en equipo que ha permitido este tipo de descubrimientos, igual que destaca Pascual de la muestra.
«La arqueología urbana no es una disciplina solitaria, de avances espectaculares producto de investigaciones individuales. No lo es en ninguna ciencia y en el caso de la arqueología que se hace en nuestras ciudades tampoco», dijo la edil, para añadir que .
En cuanto al título elegido, además de citar la importancia de la reutilización de piezas, comentó que desde el punto de vista simbólico alude a una serie de «elementos lapidarios recuperados en excavaciones de nuestra ciudad, que se quedaron huérfanos de significado al ser retirados de los edificios a los que pertenecían y reutilizados como material constructivo».
¿Ya eres suscriptor/a? Inicia sesión
Publicidad
Publicidad
María Díaz y Álex Sánchez
Almudena Santos y Leticia Aróstegui
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.