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Los promotores estiman que habrá que demoler viviendas hechas durante la crisis

Cerca de 114.000 pisos de la Comunitat podrían tener que enfrentarse a la piqueta por no encontrar comprador, según fuentes del sector

EP

Miércoles, 7 de diciembre 2016, 00:38

Una parte del 'stock' de pisos terminados y sin vender que se generó cuando en 2008 estalló la 'burbuja' inmobiliaria y comenzó la crisis deberá demolerse, dado que no podrá ser absorbido por el mercado, al no encajar con lo que la demanda de vivienda busca actualmente.

Así lo estima el presidente de la patronal de promotores inmobiliarios APCE, Juan Antonio Gómez-Pintado que, no obstante, aún ve posibilidad de que el mercado asuma una parte de ese parque de vivienda.

«El ciudadano prefiere las promociones nuevas, que tienen medidas medioambientales, que están construidas con otros materiales y que están concebidas de forma distinta a las que se hicieron hace diez años», indica el presidente de los promotores en al revista del Colegio de Registradores. Según Gómez-Pintado, el 'stock' se está consumiendo «en determinadas áreas geográficas, pero no en otras», y achaca esta situación a que el desarrollo de esas viviendas «fue planificado por quienes no deben planificarlo, que son los ayuntamientos».

Según datos de Servihabitat, al cierre de 2016 el excedente de pisos pendientes aún de vender al consumidor final desde el inicio de la crisis se situará en el entorno de las 388.000 viviendas, si bien bajará un 20% en 2017, hasta las 315.000 unidades.

No obstante, se trata de menos de una tercera parte del casi millón de pisos sin vender que se llegó acumular en años anteriores.

La firma de análisis de esta empresa señala la diferente distribución de este remanente de casas por las distintas zonas del territorio español, de forma que mientras que en Madrid ya apenas existe 'stock', en la Comunitat Valenciana es de 228 pisos por cada 10.000 habitantes.

A partir de ese cálculo, en el caso valenciano se trataría de unas 114.000 viviendas que tendrían que enfrentarse a la piqueta, al no ser posible encontrar compradores para ellas.

En su mayoría son promociones residenciales para las que no hay población ni demanda turística suficiente en las poblaciones en las que se construyeron.

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