
Ver 17 fotos
Secciones
Servicios
Destacamos
Ver 17 fotos
Manuel García
Chulilla
Martes, 18 de abril 2023, 00:16
El balneario de Chulilla fue antaño un hervidero de actividad y un espacio donde relajarse. El paraje transmite tranquilidad. Miles de personas han pasado por ... sus habitaciones y han disfrutado de las aguas que brotan en la zona, de gran calidad y que sirven para mejorar una buena cantidad de dolencias.
La historia de este paraje es más que centenaria. El botánico Cavanilles, en pleno siglo XVIII, ya hablaba de las bondades de las aguas de la zona. Años después, en el siglo XIX, se construyó un balneario que fue refugio para disfrutar de la tranquilidad que se respira entre montañas y que hoy aún se mantiene.
Casi una década después de cerrar sus puertas debido a los problemas económicos, el panorama con respecto al estado de lo que fue el balneario es desolador. Y tal vez es un adjetivo que se queda corto porque el paisaje que hay en el recinto y el interior de los diferentes edificios que lo componen es más propio de una guerra.
«Sí. Me duele venir aquí y me da mucha impotencia verlo todo en este estado». Vicente Polo es el alcalde de la localidad y acompaña a LAS PROVINCIAS en un tour nada agradable, pero que quiere que sirva para llamar la atención sobre el deplorable estado de las instalaciones y la necesidad de recibir ayuda de las diferentes instituciones.
En el exterior del edificio destaca la piscina. Majestuosa en el pasado, hoy está llena. Pero casi de cualquier cosa antes que de agua. Televisores destrozados de las habitaciones, colchones, platos y vasos y un sinfín de objetos que confieren una imagen lamentable.
Acceder al edificio, que ocupa unos 5.000 metros cuadrados, supone toparse con una realidad apocalíptica. Hay un silencio extraño, sólo roto por las pisadas sobre los cristales rotos y por el agua que brota ajena a todo.
La mayoría de los techos están destrozados para arrasar con todo. Hay grafitis en diferentes muros e incluso las rejas metálicas de algunas habitaciones, las ventanas y las terrazas han desaparecido.
No queda casi nada por vandalizar. Además de la extracción de material, ya sea metal o cobre, para conseguir algo de dinero en el mercado negro, quienes han entrado en el balneario han destrozado puertas y ventanas, en muchos casos por el mero hecho de hacerlo.
Una placa en el exterior del edificio recuerda que en 1960, tres años después de que la riada de 1957 arrasara con el balneario, todo el pueblo arrimó el hombro e hizo que la instalación comenzara a vivir su época dorada.
Hoy, más de medio siglo después de aquel impulso popular, las cosas han cambiado. Desde el Ayuntamiento son conscientes que, con sus 600 habitantes censados y un presupuesto anual de 800.000 euros, frente a una inversión necesaria para reconstruirlo todo, que pondría rondar entre los cinco y los seis millones, las posibilidades pasan por la colaboración. Ya sea la de Fundación ART (iniciales de Asunción Robles Torrecilla), de las instituciones públicas o de la iniciativa privada.
Pero, por el momento, nada se ha concretado pese a la petición de ayudas efectuada desde el Ayuntamiento. Entre los caminos recorridos por el Consistorio de la localidad de los Serranos está la petición de ayudas del Plan Conviure, una iniciativa de la Generalitat que está prioritariamente destinada a las actuaciones de rehabilitación de inmuebles de patrimonio municipal que vayan a destinarse posteriormente a uso público.
El objetivo del alcalde sería que el balneario pudiese convertirse en un centro de día o en una residencia para mayores de la comarca además de albergar a quienes necesiten rehabilitarse por cualquier tipo de accidente.
El primer edil es consciente de que la mejora y recuperación del balneario, «lo que más nos ha quitado el sueño en la legislatura», se debe acometer por fases. Pero, para redondear el más difícil todavía, el Ayuntamiento espera, como una espada de Damocles sobre su cabeza, una sentencia sobre los salarios de los antiguos trabajadores.
Y es que en su época más brillante, entre 60 y 70 personas trabajaban aquí para dar servicio a los ocupantes de las aproximadamente 200 camas y a quienes llegaban hasta el balneario para poder disfrutar tanto de sus instalaciones como de su tranquilidad.
Hoy, la calma y el bienestar siguen respirándose en un espacio natural que es único en la provincia de Valencia pero que, sin embargo, requiere de una inversión millonaria para poder volver a ser lo que fue en el pasado: el sitio del recreo de muchas personas.
¿Ya eres suscriptor/a? Inicia sesión
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.