P. MORENO
VALENCIA.
Martes, 19 de marzo 2019, 00:51
Fueron 33,8 segundos lo que duró ayer el terremoto final con el que Pirotecnia Valenciana asombró y asustó a las miles de personas que asistieron a la penúltima mascletà disparada en la plaza del Ayuntamiento. La medición realizada por la agencia Efe desde el balcón es uno de los datos más reveladores de un espectáculo casi inagotable.
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Pese a ser lunes, el aspecto de la plaza era monumental, con un gentío que esperaba uno de los mejores disparos de la temporada, una expectativa que José Manuel Crespo y su equipo cumplieron con creces. También hubo guiños al Valencia, que ayer estaba de centenario y lo celebraron también en el balcón municipal. Manolo, el más joven de la saga de pirotécnicos, fue quien tuvo la idea de poner nombre de futbolista a cada uno de los truenos que montaron para la mascletà, identificados con pegatinas. En total, un centenar de jugadores.
«La mascletà ha sido valenciana y fuerte, para sorprender a la gente. Había que pegar fuerte», comentó su padre acerca del resultado de los 303 kilos de material reglamentario repartidos por toda la explanada. «Estoy encantado y orgulloso de que sea el día del Valencia. ¡Amunt cien años más el Valencia y las Fallas!», exclamó.
En el espectáculo hubo algún guiño al club de fútbol, como el humo naranja que inundó el cielo en uno de los tramos. «El de hoy ha sido un día muy emocionante para todos los valencianistas, un día importante para honrar nuestra historia y mirar al futuro», dijo el presidente del Valencia, Anil Murthy. En la sede consistorial estaban también la presidenta del Congreso. Ana Pastor, así como el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, en un balcón apretujado donde se mezclaba la política con el deporte.
Las asistencias de Cruz Roja tuvieron que emplearse a fondo. Un total de 64 atendidos, con las habituales lipotimias (48 casos), así como dos crisis epilépticas, un cólico nefrítico y un traslado hospitalario por un caso psiquiátricos, entre otros motivos de servicios.
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«Los 30 segundos se han hecho larguísimos. Queda poco, un día y después a recuperar los tímpanos», Pese a la enorme sonoridad de la mascletà, la primera vez que se veía este año auténticas caras de preocupación en el balcón por la potencia, Crespo dijo que no «se trata de poner más o menos kilos, primero se diseña el espectáculo y lo otro viene después, pero no es importante para mí». Es más, el pirotécnico aseguró que el principio era lo que más le había gustado. «Es donde se ven los detalles del espectáculo», aseguró.
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