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«Las diputaciones son una institución anclada en el siglo XIX». Así lo veía Ximo Puig en 2015, cuando publicó su libro 'El problema ... valenciano tiene solución', un compendio con sus contribuciones al pensamiento y la gestión política contemporánea. El presidente de la Generalitat consideraba que las corporaciones provinciales difuminan la responsabilidad de su gestión política, su diseño competencial es ineficiente, gozan de un injusto exceso de recursos respecto a otras administraciones y fomentan el clientelismo. Todo mal. Por ello, Puig afirmó que «nuestra postura es clara». Sin embargo, los socialistas, que la próxima semana debatirán la hoja de ruta municipalista del partido, van ahora en el sentido completamente contrario al expresado por Puig.
«En el caso de la Comunitat, mi criterio es que (las diputaciones) deben ser subsidiarias de los ayuntamientos, coordinadas desde la Generalitat y minimizado su coste político», subrayaba Puig en su libro. Por todo ello, el líder socialista prometía que si en 2015 se convertía en lo que, efectivamente, es desde entonces, maniataría los presupuestos de las diputaciones, eliminaría cargos y mejoraría su eficiencia. Ocho años después, todo este manto de sospechas y malas vibraciones en torno a las diputaciones se ha volatilizado. El ideario de Puig no se tradujo en hechos.
El camino que recorre el PSOE en relación a las instituciones provinciales es justo el contrario del propuesto por Puig. El año en el que el tripartito se instaló en la diputación provincial, la institución contaba con un presupuesto de 445 millones. ¿Y ahora? Ocho años después, 646 millones de euros. Es decir, un 45% más. Los socialistas plasmarán ese ideario que enmienda de cabo a rabo las teorías del líder del PSPV en la propia Valencia la próxima semana.
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El PSOE plantea potenciar las diputaciones provinciales dotándolas con más medios económicos y más personal, teniendo incluso participación en los tributos de las comunidades autónomas y suprimiendo la regla de gasto. Más dinero, más grandes, más importantes y menos controladas económicamente. Bingo completo. Como si hubieran leído a Puig, pero con el libro boca abajo. Así consta en el documento de 'Bases para el debate del programa marco municipal 2023' de cara al 28 de mayo, que los socialistas debatirán los próximos 14, 15 y 16 de abril en la convención municipal que celebrarán en Valencia y al que ha tenido acceso Europa Press.
Puig, en 2015 no hacía otra cosa que subirse a la ola del pensamiento socialista reinante a partir de la crisis económica de la década pasada. El entonces secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, afirmó que las diputaciones sobraban y que su supresión supondría «un ahorro de 1.000 millones de euros y de 1.000 cargos políticos». Ahora, el PSOE de Pedro Sánchez las considera, junto con Cabildos y Consejos Insulares, «indispensables» para la vertebración y cohesión del territorio.
Y para que cumplan este papel, proponen una nueva legislación reguladora de la Administración Local que refuerce la autonomía municipal y potencie el papel de las Diputaciones. El objetivo es dotarlas de «competencias propias» como parte de gobierno local para vertebrar y cohesionar el territorio «concertando, cooperando y asistiendo económica, técnica y materialmente a pequeños y medianos ayuntamientos».
Además, el PSOE quiere aumentar la dotación financiera para las Diputaciones a través de «medidas legislativas que supriman la regla de gasto y la limitación de reposición de efectivos en las plantillas», permitiendo de esta manera que dispongan de más medios materiales y personales, que consideran «necesarios para el buen ejercicio de sus competencias».
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