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–El 9 d'Octubre es una jornada reivindicativa para los valencianos. ¿Cuáles son los frentes que mantiene abiertos la Comunitat?
–Es más que ... reivindicativa, es de unión, de tradición y de futuro. Es verdad que este 9 d'Octubre llueve sobre mojado porque la reivindicación de lo valenciano empieza a ser urgente y ya hay unas cuantas gotas de hartazgo. Llevamos demasiados años hablando del Puerto de Valencia y sin ninguna solución. Si subimos unos kilómetros, el problema de la cerámica es extraordinariamente grave. Si bajamos otros kilómetros y hablamos de agua, tenemos un boquete y una deuda histórica, la del agua, que se suma a la de la financiación, las inversiones y las infraestructuras. Pero nadie nos va a quitar las ganas de alegría por sentirnos valencianos.
–Mencionaba el Puerto de Valencia. ¿El Consell está convencido de que Junts y ERC quieren bloquear su ampliación en beneficio del de Barcelona?
–Compromís y ERC lo han expresado reiteradamente. Consellers del Gobierno de Puig se fueron a Bruselas a intentar paralizar la ampliación del Puerto, igual que los socios del PSOE en el Congreso, ERC, Junts y Compromís. ¿Qué se supone que tenemos que pensar? Y con un hecho fundamental, que es que quien no está llevando al consejo de ministros este asunto, con todos los informes a favor, es el PSOE.
–¿Pero puede aportar pruebas?
–Lo que pongo sobre la mesa son los hechos que sí que han ocurrido, los que podemos demostrar. Y un hecho es que hay un estrangulamiento permanente de demasiados años de una ampliación que tiene todos los informes a favor y que solo necesita que nos pongamos a trabajar. Y tenemos toda una retahila de socios del PSOE que se han manifestado en contra.
–¿Y usted quiere poner el foco en esa situación?
–El problema es que hablamos de cuestiones que tendrían que estar resueltas hace mucho tiempo. ¿Es que no hemos demostrado con rigor la necesidad de la cerámica o del agua, o la urgencia y la necesidad para toda España de la ampliación del Puerto de Valencia? Estamos en la prórroga y si uno ya ha perdido demasiado tiempo tiene que sacar todos los delanteros o nos eliminan de la competición y nos quedaremos en segunda división.
–¿Piensa que existe el riesgo de que MSC se canse de esperar y se vaya a otra instalación?
–Lo que entiendo es que no hay nadie que espere 200 años a una inversión importante. Y cuando hay tráfico y capacidad de poder atender ese tráfico, si no sale por un lado, se tiene que plantear otras alternativas. La Comunitat Valenciana puede estar o no estar en el centro de las inversiones si se elimina la burocracia y los prejuicios, si se trabaja con rigor, si se bajan los impuestos. En estas primeras semanas de este Gobierno del cambio estamos recibiendo mucho interés de empresas internacionales por esta facilidad para atraer inversiones. Este retraso puede poner en riesgo una importante actividad logística que necesitamos para dar salida a todas esas actividades. Esta Comunitat quiere competir en las grandes ligas, y tenemos que dar todas las facilidades en el ámbito de la logística, que es el pentagrama del futuro.
–El anterior Consell reveló un supuesto interés de Tesla por ubicarse en la Comunitat. ¿Qué hay de cierto en aquel anuncio?
–Yo jamás cometeré la imprudencia y la irresponsabilidad de vulnerar acuerdos de confidencialidad que puedan poner en riesgo cualquier inversión de cualquier empresa relevante para la Comunitat.
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–¿Quiere decir que el anterior Consell fue irresponsable ante una inversión de este calado?
–Sí.
–¿Al Consell de Puig le faltó carácter para ser más exigente ante Sánchez?
–¿Lo tuvo alguna vez? Yo no se lo vi. Vi servilismo, mirar para otro lado, agachar la mirada ante Sánchez... Y el problema es que lo han notado los hectómetros cúbicos de agua o la financiación que no han venido a la Comunitat. Si no fuera porque es dramático tendría hasta gracia que lo máximo que hubiéramos conseguido en financiación se acabara llamando esqueleto. Aquí ha llegado a venir una ministra socialista a decir que el trasvase era una barbaridad y el presidente disimular o callar.
–Pedro Sánchez va a afrontar en las próximas semanas su proceso de investidura. ¿Usted cree que habrá amnistía a los impulsores del procés?
–Tenemos las peores sensaciones. Estamos esperando el momento en el que a alguien se le ocurra una frase brillante que le ponga un lazo a ese paquete bomba. Imagino que hablarán de paz, de evitar conflictos, del arcoiris en el que todo el mundo caminará de la mano.
–¿Qué piensa de la tibieza del PSPV con la amnistía?
–Probablemente sea uno de los mejores adjetivos que se le puedan adjudicar al PSPV. Hablábamos antes de la falta de carácter y ahora de tibieza. La tibieza es uno de los peores pecados que hay en política y cuando tienes que gestionar. Como cuando no se sabe si subir o bajar impuestos, o no sabes si te gusta la tasa turística o el Impuesto de Sucesiones. Esa tibieza del PSPV, ese no saber hacia donde van, es en mi opinión parte de lo que les ha costado la presidencia de la Generalitat.
–¿Cree que habrá referéndum de autodeterminación?
–No lo sé. Lo que hemos visto estos años es que el separatismo no tiene fin. Uno está dispuesto a delinquir, exige que se le perdone y sigue diciendo que está dispuesto a delinquir. Y además ahora sale más barato porque ya no hay delito. Y también con sus objetivos en la Comunitat, cuando nos han mandado a través de sus satélites un modelo educativo y lingüístico muy claro. Y como le ha faltado tiempo al presidente de la Generalitat de Cataluña para decir que si Mazón le quita las subvenciones nominativas a las entidades que abogan por los paísos catalans, les dará los recursos correspondientes.
–¿Sánchez debería viajar a Waterloo para firmar allí su pacto con Puigdemont?
–(Risas) Pues no lo sé. ¿Qué sainete vivimos en España como para plantearnos que un presidente del Gobierno se pueda ir a verse con un prófugo de la justicia? No sé si Sánchez acabará yendo a Waterloo, pero sí que ha mandado a su vicepresidenta a reunirse con Puigdemont y hacerle la ola.
–¿Coincide con su vicepresidente Barrera cuando dice que España «es un país secuestrado por una banda de mafiosos»?
–Lo que sí que es cierto es que la gobernabilidad de España en este momento está en manos de gente condenada. Y que esa condena no es solo por declarar románticamente la independencia desde una plaza catalana, sino también es por malversación, por haberse llevado nuestro dinero. Barrera lo puede haber dicho de forma más o menos castiza, pero no ha dejado de decir lo que mucha gente piensa.
–¿Cómo se puede ser de exigente frente a un Gobierno que tiene la llave del dinero que necesita esa CCAA?
–Con la fuerza de casi 5,3 millones de ciudadanos de la Comunitat Valenciana, que son españoles. Hay una frase del himno de la Comunitat que dice 'valencians en peu alcem-se', que vive en una misma letra en la que se habla de ofrenar noves glories a España. Las dos cosas son tan compatibles como necesarias. Pocas tierras en España son tan rentables para invertir como la valenciana, pocas generan en tan poco tiempo el impacto y el retorno de la valenciana, y pocas ofrecen la proyección internacional que España necesita como hacerlo desde la Comunitat Valenciana. Y quien más, como mucho empata con la valenciana.
–¿Pero sospecha que si Sánchez sigue en la Moncloa tratará de asfixiar económicamente al Consell de la Comunitat?
–No me voy a permitir el lujo de sospechar, lo que voy a hacer es cumplir con mi obligación de actuar. Los retos más importantes que tiene España en este momento se concentran en la Comunitat Valenciana, y si alguien no es capaz de entenderlo es que no se merece ser presidente del Gobierno.
–Se le han escuchado estos días distintas referencias al himno regional. ¿Diría que la sociedad valenciana ha estado anestesiada y tiene que recuperar su espíritu reivindicativo?
–No, bajo ningún concepto. ¿Cómo va a estar anestesiada una sociedad que es capaz de cultivar alcachofas sin agua? ¿O que a pesar de esta presión fiscal sigue construyendo empresas? La sociedad valenciana tiene grandes posibilidades y lo demuestra todos los dias. Pero nuestro gran deber no es solo levantar la persiana cada día aunque haya dificultades, es que nos coordinemos en estrategias y prioridades. Y en eso sí que tenemos un gran paso que dar.
–¿Anestesiada no, pero en bancarrota sí? Porque la deuda ya alcanza los 57.000 millones de euros.
–Es indiscutible que soy el presidente de la Generalitat que ha recibido la peor herencia de su antecesor. El déficit más importante de toda España, 3.800 millones de euros, y una deuda que ha acabado siendo de 57.000 millones. No utilizaré el término que usted dice porque con la capacidad que tiene el pueblo valenciano de ponerse en marcha la bancarrota no llegará. Pero la situación es extraordinariamente complicada y se une a otro castigo, que es la nefasta gestión de fondos europeos del Gobierno del Botánico. En este momento corremos el riesgo grave de tener que devolver más de 3.000 millones de euros de fondos europeos que durante estos últimos años no se han ejecutado. Hay más de 1.500 millones que no sabemos dónde están ni en qué se han ejecutado.
–Su Consell ha anunciado que no incluirá ingresos ficticios en los próximos presupuestos. ¿Reclamar 800 millones por la atención a desplazados que no se van a pagar no es un poco lo mismo?
–Una cosa es una gestión de cobro más o menos probable y otra que no se haya producido el hecho imponible y que nos inventemos de cero un ingreso. Con la partida oficial de ingresos ficticios ¿qué factura podemos presentar? Este es el gran engaño del PSPV, que dice que si bajamos los impuestos no podremos reivindicar una financiación adecuada. Y no es así. Si usted engaña al Gobierno, si no baja el déficit o si no es capaz de dinamizar la economía es cuando usted no podrá exigir financiación.
–Ha anunciado diversas rebajas fiscales, pero en campaña también anunció la de la tarifa del IRPF. ¿Se va a aprobar?
–Está en la hoja de ruta para esta legislatura. La reforma fiscal acaba de empezar y hemos empezado por la prioridad. Todo a la vez es imposible, entre otras cosas porque seguimos teniendo un Gobierno de España que sigue sin darnos datos ciertos para poder hacer previsiones. No es que vayamos a ciegas, pero sí a tientas. La reforma fiscal es irreversible y vamos a demostrar que el gran mantra de la izquierda no funcionaba, porque vamos a recaudar más y mejor, de manera más justa, bajando impuestos y priorizando a los que más lo necesitan y además reactivando la economia.
–¿Nos puede explicar la frase «Madrid puede permitirse el lujo de una tributación baja y otros no» que dijo la directora de la Agencia Tributaria Valenciana?
–Estoy radicalmente en contra de esas declaraciones. Creo que se equivocó. Por su capacidad técnica y porque no somos un gobierno sectario creo que es bueno que haya gente preparada. Y quiero pensar que está en proceso de adaptación. Pero alguien que quiera mantener ese discurso no cabe en mi gobierno.
–Otro de los asuntos de debate en los últimos meses es el del valenciano. ¿Nos puede explicar cuál va a ser la política de su Consell sobre la lengua?
–Respetar a la Acadèmia y valencianizar los criterios lingüísticos de la Generalitat frente a la normalización procatalanista que impuso el Botánico sin contar con nadie. Acercar el valenciano de las instituciones al de la calle para que lo aplique en su día a día.
–¿Cuál es el valenciano de la calle?
–No soy yo el que lo va a determinar, igual que estoy en contra de que el anterior Consell lo determinara dos veces unilateralmente. Lo que sí hemos solicitado a la dirección general de Política Lingüística de acuerdo con la Acadèmia es que revalencianice los términos porque hay una realidad social que sí que palpa este Gobierno, en función de las últimas decisiones tomadas por el Botánico, que era restrictivo y catalanizante, y no se puede negar esto. Tenemos un diccionario de la AVL que es bastante amplio y que recoge muy bien nuestros térmimos genuinos, que el Consell de Ximo Puig decidió eliminar. Vamos a volver a demostrar, como hizo el PP en 1997, que es compatible la ciencia con la calle. Porque si se vive de espaldas estamos provocando quiebras en el día a día a los valencianos con nuestras propias señas de identidad, y no voy a pasar por ahí.
–LAS PROVINCIAS publicaba hace pocas fechas que el 83% de los alumnos de zonas castellanohablantes de la Comunitat pedía la exención de valenciano. ¿A qué se debe este rechazo?
–El peor favor que le ha hecho el Botánico al valenciano es imponerlo donde no se habla. Nosotros hemos tomado ya algunas medidas, como que en las zonas castellanohablantes se siga dando la asignatura, pero que no se califique por ella y que no se den asignaturas troncales en valenciano. Cuando se impone el valenciano sin contar con la voluntad de los padres, se pone en riesgo de manera abrupta la propia competitividad de nuestros hijos y se perjudica al valenciano, porque cuanta más gente haya rechazándolo, peor. Este es un año de tránsito, vamos a cambiar la ley de plurilingüismo y a acabar con la policía lingüística. No se puede acabar con los inspectores educativos y sustituirlos por más de cuarenta agentes de la oficina lingüística. Por eso lo primero que ha hecho el conseller Rovira ha sido devolver a estos cuarenta señores a dar clase, que es donde deben de estar, en las aulas. Por cierto, nada que ver con el equipo de gestión y preparación del inicio del curso escolar, que se fue solito abandonando sus obligaciones.
–¿Un alumno que estudia valenciano desde Primaria hasta Bachiller no tiene la trayectoria suficiente para disponer del título de valenciano?
–Lo hemos comprometido y estamos en fase de anunciarlo. El título de valenciano va a tener un doble objetivo: primero, el de justicia para el que ha adquirido esos conocimientos, que no puede ser sólo el C1 porque el nivel que adquiere es muy superior. Y en segundo lugar, nos va a servir como una promoción para aquellos que puedan estar eligiendo asignaturas troncales en valenciano, para que sepan que con ese esfuerzo hay una recompensa por parte del Consell. Si convertimos el valenciano en un elemento de justicia para el que no lo habla, lo que hacemos es tratar el valenciano con el respeto que se merece. Lejos de la imposición, del sectarismo, de la catalanización y de la ideología.
–¿Es partidario de cambiar el acento al topónimo de Valencia en valenciano?
–Hace mucho tiempo que hago caso a la alcaldesa Catalá. Acierta con su planteamiento y tiene todo mi respaldo. Tiene muy claro cómo se aglutinan las voluntades en la ciudad.
–¿Y no es contradictorio pactar con la AVL la modificación de los criterios lingüísticos de la Generalitat y al tiempo imponer el cambio de acento de Valencia?
–La autonomía es municipal. Si un pueblo no puede decidir cómo se llama creo que tenemos un problema. Torrevieja ha decidido llamarse sólo Torrevieja, cuando le llaman Torrevella citan un nombre que no existe.
–Pero está es una zona castellanohablante.
–Sí, pero ha decidido llamarse Torrevieja. Mutxamel decidió llamarse solo Mutxamel y yo toda la vida le he llamado Muchamiel. Hay que respetar la autonomía municipal pero el diálogo con la Acadèmia siempre es bueno.
–¿Y si la AVL se pronuncia en contra de ese cambio, el Consell respetará el criterio de la Acadèmia o el de la alcaldesa?
–Creo que estamos en una fase de diálogo con la AVL y lo más acertado es evitar polémicas.
–¿Qué le parece que Vox quisiera declarar Alicante zona castellanohablante?
–El presidente de la Generalitat es de la ciudad de Alicante y le puede certificar a usted que allí se habla mayoritariamente castellano, lo que no quiere decir que no se hable también valenciano, aunque nosotros le decimos alicantino. Hacer polémica de eso es absurdo. Una cosa es que un municipio quiera poner encima de la mesa cuál es su lengua más habitual y otra que desde las normas y los estudios que se vayan a hacer se vaya a subvertir la ley de Uso y Enseñanza del Valenciano. Creo que es compatible la ley con recordar la lengua que se habla de forma mayoritaria.
–¿Feijóo ha salido reforzado de su investidura fallida?
–Sin ninguna duda. Ha manifestado determinación y firmeza durante todo el proceso y fue brillante en el debate de investidura. No sólo la coherencia con la que se ha expresado sino por las incoherencias ajenas que ha evidenciado. El partido está con Feijóo, España y la Comunitat lo necesitan sin duda, y lo veo muy fuerte y con ganas.
–¿Estuvo mejor en el debate de investidura que en la campaña electoral?
–No sé quien lo dice...
–Es una percepción extendida.
–Pues no lo sé. Cuando acaban las campañas aparecen muchas opiniones sobre las estrategias electorales. A veces acertamos y otras no, yo el primero. A Feijóo no le vi errores, pero el enemigo jugaba con muchas armas que no esperábamos. Jamás se me hubiera ocurrido que un presidente del Gobierno no respetara a su país desde el punto de vista institucional como para poner boca abajo la Presidencia Europea o tratar de influir en la constitución democrática de los ayuntamientos y las comunidades autómomas con unas generales. La irresponsabilidad institucional es de tal envergadura que nos sorprendió a todos.
–¿Usted ve necesarios cambios en la cúpula del PP?
–Lo que veo necesario es que nos coordinemos todos por el bien de España. Ahora tenemos unos gobiernos que se están poniendo en marcha. Antes había que coordinar a cuatro comunidades autónomas para exhibir un modelo ante Frankenstein y ahora somos 14 autonomías las que tenemos que organizarnos. El liderazgo de Núñez Feijóo es inmejorable porque él viene de una autonomía, conoce la España constitucional y para este momento creo que no se nos podría brindar mejor líder.
–Díaz Ayuso estuvo en el Foro ABC que usted protagonizó hace pocos días. Hay quien dice que se le ve cada vez más cerca de la presidenta madrileña.
–Es cierto. Y también dirán de mí que estoy cerca de Juanma Moreno, porque tenemos una financiación que hay que reivindicar. Con López Miras es fácil porque me han visto cerca siempre. Y hay quien dice que cada vez me ven más cerca de Jorge Azcón, y es así sin duda porque tenemos que coordinarnos con los retos logísticos que tenemos. Con Ayuso y con Mañueco tenemos la alianza del Puerto de Valencia porque es la salida natural del centro de España hacia el Mediterráneo y tenemos esa conjura. Claro que se me va a ver al lado de un modelo de gobernar en España que es distinto al que se está pasteleando ahora mismo.
–¿Cuándo vio por última vez a Teo García Egea?
–Hace muy poco.
–¿Y qué tal su relación?
–Muy buena, le tengo mucho cariño. Es un gran trabajador y siempre he dicho que es un superdotado. Estoy muy agradecido por toda la confianza que siempre me ha demostrado.
–Se ha conocido un presunto caso de acoso sexual en la Agencia Antifraude. ¿No echa de menos una explicación de su director?
–Sí, la echo de menos. Pero tengo entendido que ha solicitado comparecer en Les Corts.
–Hay cosas que quizá no se deban demorar.
–Dentro del respeto a la separación de poderes soy libre de tener una opinión y echo de menos alguna explicación. Sí que me alegro que haya solicitado comparecer y estaremos atentos y la respuesta debe ser clara.
–¿Se plantea pedir al Gobierno la transferencia de la red de Cercanías?
–Yo creo que es un brindis al sol. Algunos también quieren que pidamos las de puertos. La coordinación nacional de una serie de infraestructuras es buena para todos. Puig anunció hace dos debates de política general en la Comunitat que iba a solicitar la competencia de Cercanías y sus compañeros del PSOE en el Senado tardaron 15 días en votar en contra. Lo que tienen que hacer las Cercanías es funcionar. Esto no se arregla pidiendo más competencias para parecer más 'indepe'.
–¿Es partidario de cambiar el acento al topónimo de Valencia en valenciano?
–Hace mucho tiempo que hago caso a la alcaldesa Catalá. Acierta con su planteamiento y tiene todo mi respaldo. Tiene muy claro cómo se aglutinan las voluntades en la ciudad.
–¿Y no es contradictorio pactar con la AVL la modificación de los criterios lingüísticos de la Generalitat y al tiempo imponer el cambio de acento de Valencia?
–La autonomía es municipal. Si un pueblo no puede decidir cómo se llama creo que tenemos un problema. Torrevieja ha decidido llamarse sólo Torrevieja, cuando le llaman Torrevella citan un nombre que no existe.
–Pero está es una zona castellanohablante.
–Sí, pero ha decidido llamarse Torrevieja. Mutxamel decidió llamarse solo Mutxamel y yo toda la vida le he llamado Muchamiel. Hay que respetar la autonomía municipal pero el diálogo con la Acadèmia siempre es bueno.
–¿Y si la AVL se pronuncia en contra de ese cambio, el Consell respetará el criterio de la Acadèmia o el de la alcaldesa?
–Creo que estamos en una fase de diálogo con la AVL y lo más acertado es evitar polémicas.
–¿Qué le parece que Vox quisiera declarar Alicante zona castellanohablante?
–El presidente de la Generalitat es de la ciudad de Alicante y le puede certificar a usted que allí se habla mayoritariamente castellano, lo que no quiere decir que no se hable también valenciano, aunque nosotros le decimos alicantino. Hacer polémica de eso es absurdo. Una cosa es que un municipio quiera poner encima de la mesa cuál es su lengua más habitual y otra que desde las normas y los estudios que se vayan a hacer se vaya a subvertir la ley de Uso y Enseñanza del Valenciano. Creo que es compatible la ley con recordar la lengua que se habla de forma mayoritaria.
–¿Feijóo ha salido reforzado de su investidura fallida?
–Sin ninguna duda. Ha manifestado determinación y firmeza durante todo el proceso y fue brillante en el debate de investidura. No sólo la coherencia con la que se ha expresado sino por las incoherencias ajenas que ha evidenciado. El partido está con Feijóo, España y la Comunitat lo necesitan sin duda, y lo veo muy fuerte y con ganas.
–¿Estuvo mejor en el debate de investidura que en la campaña electoral?
–No sé quien lo dice...
–Es una percepción extendida.
–Pues no lo sé. Cuando acaban las campañas aparecen muchas opiniones sobre las estrategias electorales. A veces acertamos y otras no, yo el primero. A Feijóo no le vi errores, pero el enemigo jugaba con muchas armas que no esperábamos. Jamás se me hubiera ocurrido que un presidente del Gobierno no respetara a su país desde el punto de vista institucional como para poner boca abajo la Presidencia Europea o tratar de influir en la constitución democrática de los ayuntamientos y las comunidades autómomas con unas generales. La irresponsabilidad institucional es de tal envergadura que nos sorprendió a todos.
–¿Usted ve necesarios cambios en la cúpula del PP?
–Lo que veo necesario es que nos coordinemos todos por el bien de España. Ahora tenemos unos gobiernos que se están poniendo en marcha. Antes había que coordinar a cuatro comunidades autónomas para exhibir un modelo ante Frankenstein y ahora somos 14 autonomías las que tenemos que organizarnos. El liderazgo de Núñez Feijóo es inmejorable porque él viene de una autonomía, conoce la España constitucional y para este momento creo que no se nos podría brindar mejor líder.
–Díaz Ayuso estuvo en el Foro ABC que usted protagonizó hace pocos días. Hay quien dice que se le ve cada vez más cerca de la presidenta madrileña.
–Es cierto. Y también dirán de mí que estoy cerca de Juanma Moreno, porque tenemos una financiación que hay que reivindicar. Con López Miras es fácil porque me han visto cerca siempre. Y hay quien dice que cada vez me ven más cerca de Jorge Azcón, y es así sin duda porque tenemos que coordinarnos con los retos logísticos que tenemos. Con Ayuso y con Mañueco tenemos la alianza del Puerto de Valencia porque es la salida natural del centro de España hacia el Mediterráneo y tenemos esa conjura. Claro que se me va a ver al lado de un modelo de gobernar en España que es distinto al que se está pasteleando ahora mismo.
–¿Cuándo vio por última vez a Teo García Egea?
–Hace muy poco.
–¿Y qué tal su relación?
–Muy buena, le tengo mucho cariño. Es un gran trabajador y siempre he dicho que es un superdotado. Estoy muy agradecido por toda la confianza que siempre me ha demostrado.
–Se ha conocido un presunto caso de acoso sexual en la Agencia Antifraude. ¿No echa de menos una explicación de su director?
–Sí, la echo de menos. Pero tengo entendido que ha solicitado comparecer en Les Corts.
–Hay cosas que quizá no se deban demorar.
–Dentro del respeto a la separación de poderes soy libre de tener una opinión y echo de menos alguna explicación. Sí que me alegro que haya solicitado comparecer y estaremos atentos y la respuesta debe ser clara.
–¿Se plantea pedir al Gobierno la transferencia de la red de Cercanías?
–Yo creo que es un brindis al sol. Algunos también quieren que pidamos las de puertos. La coordinación nacional de una serie de infraestructuras es buena para todos. Puig anunció hace dos debates de política general en la Comunitat que iba a solicitar la competencia de Cercanías y sus compañeros del PSOE en el Senado tardaron 15 días en votar en contra. Lo que tienen que hacer las Cercanías es funcionar. Esto no se arregla pidiendo más competencias para parecer más 'indepe'.
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