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Leticia Valera, propietaria de una casa de más de setenta años que se ha reformado a su gusto. eduardo peris

La casa inspirada en África de Leticia Valera

Los elementos de artesanía tradicional, que le dan una energía especial, conviven con piezas actuales en un hogar acogedor rodeado por un jardín mediterráneo con alberca

Elena Meléndez

Valencia

Martes, 10 de agosto 2021, 00:00

Lo primero que uno percibe al entrar en la casa de Leticia Valera es la profusión de colores vibrantes que le reciben en forma de tapizados, alfombras, cortinas e incluso paredes. Esta explosión colorida es fruto de la estrecha relación que Leticia mantiene con ... el continente africano, pues desde hace casi dos décadas es la presidenta y fundadora de Kassumay, una oenegé muy valorada y querida entre la sociedad valenciana, y que contribuye a mejorar las condiciones de vida de los habitantes de Senegal, sobre todo mujeres y niños.

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Además, esta experta en protocolo imparte clases en Barreira y está centrada en la expansión de su marca de 'ethical fashion' Leticia Valera. «Tengo tantas cosas africanas porque medio corazón mío está en ese continente y he querido plasmar aquí la esencia y la intensidad del lugar, y a la vez recordar esa parte mía de cooperante y a esas mujeres de Senegal a las que tanto admiro», explica.

La casa debe tener alrededor de setenta y cinco años y hace treinta, cuando Leticia entró por primera vez, las tuberías eran de plomo y la luz estaba a 125. «La distribución es la que era, lo que hemos hecho es poner mucho color y mucha tela africana, el suelo que restauramos es de barro cocido, los muebles son todos reciclados comprados en el rastro y restaurados»».

El instinto de Leticia para adivinar el potencial de los elementos de mobiliario y decoración, en apariencia sencillos, le han ayudado a generar un hogar personal donde conviven artesas antiguas para hornear transformadas en mesas con piezas vanguardistas. «Tenemos desde una medida de grano que he puesto en el suelo con ceniceros y revistas hasta sillas típicas de caña de los años cincuenta o butacones fraileros reconvertidos con telas…lo hemos ido haciendo muy poco a poco», revela Valera, a la que le encanta el diseño y la decoración.

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La cocina, un espacio singular en tonos de azul y rojo que transmite calma, es la única parte de la casa que está reformada, pues le añadieron una habitación para hacerla más grande. En ella toma el protagonismo una mesa rústica, una pantalla, unas sillas tapizadas y la pared, pintada de manera que combina con el resto.

Una de las zonas favoritas de Leticia, además del salón, es la agradable pinada que rodea la casa y que conservaron intacta añadiendo algunas plantas como las adelfas, que se adaptan muy bien al clima. «La casa está orientada hacia el este donde está el mar, con lo cual al caer la tarde hay una brisa deliciosa. Las noches aquí son muy agradables, perfectas para tener buenas tertulias y desconectar. La alberca la construimos más tarde; en verano es nuestro pequeño oasis».

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Para Leticia, el éxito de una casa es vivirla y que una vez que estás dentro ir adaptándola hasta que te encuentres a gusto. «Aquí en Rocafort los veranos son tranquilos, con mucha lectura, cocina y horas de sueño. Este verano me apetece mucho desconectar».

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