Los tramposos carcomen el maravilloso universo de las carreras populares. Algo queque parece una travesura, como fotocopiar un dorsal, llevarse un par de botellas de agua de más, saltar una valla... que no perjudica a nadie, ¡pues sí perjudica! Primero a la organización, que debe pagar por unos servicios que el pillo no ha contribuido a costear... y después el corredor que sí cumple las normas y se queda sin algo por lo que sí ha realizado su aportación. A esto hay que añadirle el ingrediente del Covid-19 y la situación se agrava, aunque siga sin parecerlo, bastante.
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En este reportaje vamos a tratar dos trampas, una de las cuales se pueden prever y otra que ya ha visto este periodista y corredor en su tiempo libre. Hablo de la falsificación de dorsales y de saltar la valla para acceder al cajón de salida. Esto último no deja de fascinarme. El domingo pasado, en la carrera de 'Ponle freno' vi a un hombre cómo trataba de retirar la estructura metálica por no andar 200 metros... ¡200 metros cuando en 5 minutos iba a correr 10 kilómetros!
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El señor, que accedió a la zona de partida a la altura del arco, acompañado de otros dos amigos, se había cansado de caminar. Se le hacía largo el trasiego hasta el punto de control de temperatura. Yo, que caminaba detrás de ellos, observé cómo primero trató de retirar una valla (desistió por lo fuertemente anclada que estaba) y luego intentó convencer a un voluntario. Aplauso para esta última persona que se mantuvo firme en invitarle a completar el paseo.
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FILI NAVARRETE | FMG VALENCIA
Al final, un par de minutos antes que yo, el hombre y sus dos amigos pasó la zona de control de temperatura, le pusieron gel hidroalcohólico y se colocó en la salida con tiempo suficiente para escuchar el '¡adelanteeeee!' de Joxe. Esta va de protocolos: que nos pueden parecer más o menos necesarios, pero las organizaciones necesitan cumplirlos. ¿Por qué? Primero, para mantenernos seguros. Y después, para estar ellas a salvo en el caso de que se produjera algún brote. Al final, si las instituciones han abierto la mano ha sido con unas reglas del juego que todos debemos cumplir. Como mantener la distancia de seguridad o la mascarilla, tanto antes de la carrera como justo después de alcanzar la meta.
Hablaba en reportajes anteriores de la necesidad de que los corredores seamos responsables. Esto se trata de sentido común. Mantengo que las organizaciones pueden llegar hasta cierto control... pero la seguridad es responsabilidad de todos. Por ejemplo, ¿me retiro la mascarilla nada más pasar por el arco de salida? Pues igual muchos nos sentimos más seguros manteniéndola hasta que haya menos concentración de gente... Esto, y más desde el 26 de junio, va a ser una elección personal. Lo de cumplir los protocolos es más una obligación.
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Y ya ni hablemos de la falsificación de dorsales. El Maratón Valencia Trinidad Alfonso EDP, cuando hace unas semanas anunció que pedirá a los corredores que acrediten que están sanos, también subrayó que intensificará su ofensiva contra los tramposos. Correr con uno fotocopiado o perteneciente o otra edición saldrá caro. ¿Por que? Pues la primera razón reside en lo que contaba al principio: el polizón disfruta de unos servicios por los que no ha pagado y que a alguien le cuesta dinero. ¿Que el running es un negocio? Nadie obliga a abonar por estar el día D y a la hora H en un punto, correr, coger los avituallamientos y pasar por el impresionante arco de meta en la Ciudad de las Artes. Cualquiera puede correr gratis 42.195 metros por la superficie de suelo público que desee...
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Luego está la segunda razón de siempre: quien no consta como inscrito, corre sin seguridad y en caso de necesitar atención médica le puede salir la broma por un pico. Pero la tercera me la contaba el otro día una persona de organización de carreras: con esto de la pandemia, con la limitación de participantes, si hay corredores de más, eleva la complicación a los gestores a la hora de cumplir los protocolos en materia de distancias de seguridad o de evitar que se generen concentraciones.
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En definitiva, si te he hecho leer hasta aquí y no has hecho nunca trampas... sigue así. Si las has hecho o estabas tentado a hacerlas, espero que este texto te haya servido para recapacitar. En estos tiempos, el pillaje es una zancadilla al running... estamos en un momento de correr todos hacia una misma meta: a reactivar a pleno rendimiento lo que hasta enero de 2020 nos regalaba tanta felicidad. Y volverá a hacerlo.
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