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PLANTILLA. Parte de los empleados de Casa Insa en una imagen del siglo pasado. /LP
Casa Insa lega dos siglos de historia
Valencia

Casa Insa lega dos siglos de historia

El Museu Valencià d'Etnologia de la Diputación recuperará la indumentaria del centenario comercio Más de 2.000 trajes del XIX y XX serán rescatados

C. FERNÁNDEZ

Domingo, 25 de octubre 2009, 10:42

Toda una vida entregada a su gran pasión: la costura y con la satisfacción de haber conseguido hacer felices a miles de personas con sus trajes, Carmen Ferrés, la propietaria de Casa Insa, está asumiendo la decisión más dura de su vida; desprenderse de sus creaciones, que son verdaderas obras de arte.

Emocionada y con gran pesar, Carmen Ferrés relataba a LAS PROVINCIAS que ha decidido donar todo el patrimonio de Casa Insa al Museu Valencià d'Etnologia de la Diputación de Valencia para evitar su pérdida. «No quería que se echaran a perder y como sé que estarán en un lugar seguro y los valencianos lo podrán ver pues estoy más tranquila», explicaba Carmen, sentada en unos de los salones del edificio palaciego donde atendía a sus clientes.

Las hermanas del Rey, las infantas doña Pilar y doña Margarita, la duquesa Cayetana de Alba, Concha Piquer o Carmen Martínez- Bordiú han sido algunas de las personalidades que han confiado en las manos de Carmen para lucir trajes de valenciana.

Prendas guardadas en baúles, arcones y en ingentes armarios que serán minuciosamente elegidas para formar parte de los fondos patrimoniales de la Diputación de Valencia.

Estos días un equipo dirigido por los conservadores Salvador Calabuig y Flaminia Guallart están recogiendo todo el material para posteriormente inventariarlo, recuperarlo y conservarlo. «Sin duda, este palacio guarda más que un vestuario, alberga la historia de la ciudad, un modelo de comercio que ha desaparecido y sin duda forman parte de los usos y las costumbres de Valencia», comentaba ayer Salvador Calabuig, conservador del museo Valencià d' Etnologia de la Diputación.

La Gran Dama del Carmen, como muchos conocen a Carmen Ferrés, asume con una abrumadora sencillez su trabajo. Empresaria donde las haya se hizo cargo de un legado que no sólo mantuvo, sino que enriqueció y consiguió mantener a Casa Insa como la institución y referente del alquiler y venta de trajes regionales y de disfraces.

«La verdad es que durante estos años han sido muchas las personas a las que he vestido y son muchos los recuerdos que conservo», explicaba Carmen a sus envidiables y lúcidos 88 años, mientras mostraba algunas fotos en Roma y en el Palacio del Pardo con Carmen Franco.

Todos los que la conocen coinciden en la sencillez, dulzura y gran altura humana de doña Carmen que se muestra orgullosa de ser la imagen del Corpus. Todos los años 400 trajes que lucen los Amics del Corpus salen de las manos de Casa Insa, así como los gigantes y cabezudos y los vestidos bíblicos que forman parte de la histórica tradición. «Aunque Casa Insa cierre, mis sobrinos continuarán aportando la indumentaria del Corpus. Eso se conservará y lo harán muy bien», añadía Ferrés.

Durante los próximos días, el personal de Diputación recogerá todo el material y ya en las dependencias de Bétera estudiarán uno por uno todas las prendas y los objetos recuperados con el fin de analizar qué tratamiento tendrán. «La verdad es que hay un gran patrimonio, todavía no sabemos cuántas prendas nos quedaremos, de momento calculamos que recuperaremos unos 2.000 vestidos», explicaba Salvador, en el palacete ubicado en la calle Baja número 48 del Carmen.

Nuevos negocios

La globalización, las cadenas comerciales y el abaratamiento de las prendas, ha cambiado radicalmente los negocios. Con el cierre de Casa Insa muere un comercio centenario con sabor a la historia y la vida valenciana. Casa Insa comenzó con una modesta tienda de alquiler de disfraces, donde Miguel Insa ingresó como aprendiz cuando era casi un crío. Tras conocer de cerca el negocio y con unos ahorros adquirió la roperería en 1859.

Miguel Insa y su mujer Teresa Pastor trasladaron la tienda al noble palacete asentado en una construcción del siglo XVI, posiblemente la que fue la casa del pintor Juan de Juanes.

Desde aquella época Insa ha sido el cuño de las exaltaciones de las Falleras Mayores e infantiles, de la ornamentación en la Feria de Julio y el engalanaje de la Lonja, el Ayuntamiento o el Palau de la Generalitat para importantes actos y recepciones. «Hemos hecho de todo y todo lo guardamos, la verdad es que estoy contenta de que alguien se preocupe de conservarlos», decía Carmen Ferrés.

Pero si la indumentaria fallera y las celebraciones institucionales es sinónimo de casa Insa, también es una institución en el teatro. Juan Ferrés Insa fue quien tomó las riendas del negocio y comenzó a aceptar encargos de Enrique Rambal y empezaron a cobrar fama por el vestuario de las obras que el actor-director concebía con efectos especiales y que fueron muy aplaudidos en España y en Latinoamérica como el conde de Montecristo, Miguel Strogoff, el jorobado de Notre Dame.

Junto a estas obras, Casa Insa también realizó indumentarias para zarzuelas y en la postguerra fue requerida en los estudios CEA de Madrid para varias películas el Huésped del sevillano, la Gitanilla o Pequeñeces.

Entre las prendas que rescatarán los conservadores van desde el siglo XIX hasta las primeras décadas del siglo XX. «En muchos casos hay series con los mismos trajes, aunque de diferentes tallas, por eso en esos casos cogeremos sólo un par», explicaba Salvador Calabuig.

Todos los días este equipo de conservadores busca con gran respeto y mucho tiento gran parte de la vida de doña Carmen. «La verdad es que es una situación muy complicada es como si se llevaran parte de mi, pero lo dejo en buenas manos», comentaba Carmen mientras hablaba con la conservadora Flaminia Guallart, que todos cada día acude al palacete y escucha maravillada cada una de las anécdotas de cada traje y cada prenda colgada en los amplios armarios distribuidos en las tres plantas del noble edificio que ahora quedará sin uso.

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