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Como si el resultado todavía estuviese por decidir, miles de personas ataviadas con bufandas y banderas del Valencia aguardan a entrar al Cine Coliseum. No van a ver ningún último estreno de Hollywood. Es lunes, o tal vez martes, y en la sala ubicada en la Gran Vía Germanies de la capital va a proyectarse el partido que se ha disputado lejos de Mestalla el fin de semana anterior.
Los 60 llegaban a su fin y antes de que arrancase 1970. Lluís Miquel Campos conoció a un comercial de San Sebastián apellidado Ferreiro. «Un día me llamó y me dijo: 'He tenido una idea y es que podríamos ir a grabar los partidos del Valencia que juegue fuera de casa y los podemos proyectar en el cine. He hablado con el club y me han dicho que les parece bien'», así lo recordaba en el programa 'La Represa' de la UPV. Campos (Valencia, 6 de marzo de 1944-25 de mayo de 2023) fue un cantante, actor de doblaje, productor musical y empresario considerado como un referente de la música y culturas valencianas y en valenciano que reconocía nunca haberse planteado una experiencia como aquella.
En aquellos años, los partidos se disputaban sábado o domingo, pero no era hasta el miércoles cuando, en la televisión pública, se emitía un programa en el que había resúmenes de la jornada con los goles y poco más. Ferreiro pensó que, con esta iniciativa, los aficionados en este caso del Valencia podían ir ver a su equipo a Mestalla una semana y, a la siguiente, al cine. En el aire estaba saber si incluso conociendo el resultado la afición blanquinegra iba a responder a una propuesta tan innovadora.
Pese a la incertidumbre, Campos recogió el órdago de Ferreiro. Compraron el material, con películas de 16 milímetros, y empezó aquella andadura: «Nos subíamos al coche y nos íbamos, por ejemplo a Bilbao. Poníamos cuatro cámaras, dos en el medio y luego una detrás de cada portería». Las baterías sólo duraban de diez a doce minutos, es por ello que, cuando terminaba la de una y mientras se cambiaba, se ponía a grabar la otra. Y así durante todo el partido.
Las que se encontraban en los fondos filmaban en el campo en el que atacaba el Valencia y se activaban cuando había una jugada de ataque. «De vuelta de Bilbao parábamos en Madrid, allí había un lugar donde positivar estas películas. Esperábamos y después poníamos rumbo a Valencia. Esa misma noche, en el cine, las montábamos, que por aquel entonces suponía ir cortando de un lado y del otro. A la mañana siguiente la sonorizábamos y por la tarde la pasábamos en el Coliseum con un gran proyector que también compramos», relataba. La cita ineludible para los valencianistas era los lunes y también los martes a las 16:30 horas, tal y como puntualizaba en la grabación.
En su interior creían que aquella inédita iniciativa iba a funcionar, sin embargo, en el primer pase quedaron impresionados: «Íbamos con el coche de camino al cine con parte del material y ya en la plaza de Toros empezamos a ver una cola enorme con gente con bufandas, banderas… hasta la puerta del cine. Fue increíble».
Lo que se vivía dentro de la sala era parecido a lo que ocurría en el campo de fútbol: cuestionar decisiones arbitrales, y protestarlas incluso con pañuelos al viento, lamentar los goles en contra y, cómo no, gritar hasta quedarse afónicos con las ocasiones y tantos del Valencia.
Pero pronto empezaron a tener algunos problemas. Unas pocas jornadas más tarde, hubo críticos a estas proyecciones. Sus impulsores llegaron a un acuerdo con la Asociación para la Lucha contra el Cáncer para recaudar los beneficios y evitar especulaciones y cuestiones relacionadas con los derechos de imagen. Campos y Ferreiro no siempre cogían sus vehículos para acudir a los partidos, de hecho llegaron a viajar en algunas ocasiones con la expedición oficial del Valencia, subiéndose al autobús en el que se desplazaban. El cap i casal no tenía la exclusividad para que se proyectaran los partidos del club blanquinegro. La entidad siempre ha contado con una potente y fiel masa de aficionados en gran parte de las comarcas de nuestro territorio.
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Desde las comarcas más cercanas, como l'Horta Sud y Nord hasta el resto de la Comunitat de norte a sur. Recordaba Campos que proyectaron partidos en zonas como La Safor: «No sólo pasábamos las películas en Valencia, también íbamos por pueblos con un fuerte arraigo valencianista como podía ser Gandia».
El éxito de aquella iniciativa sólo se vio truncada por el cierre del Coliseum. En ese momento, las cámaras que habían registrado la conquista de la Liga del 71, entre otros partidos históricos, pasaron a grabar cine de autor. Esas cintas, aseguraba Campos, fueron obsequiadas al Valencia. A día de hoy, desde el departamento de Patrimonio-Museo VCF de la Fundación del club de Mestalla aseguran que no tienen constancia de que estas grabaciones estén en su archivo.
Cabe recordar que durante muchos años el patrimonio histórico del Valencia estuvo guardado literalmente en un sótano. No fue hasta el año 2011, con la creación de un departamento específico, cuando se entendió que se necesitaba tratar de manera profesional toda esa parte de la historia de la entidad: trofeos, banderas, así como documentos... sólo hay que recordar cómo se recuperó la enseña fundacional del club, que estuvo desaparecida por más de dos décadas.
De cine a edificio de viviendas
Las filmaciones, que ojalá aparezcan algún día aunque sea de forma misteriosa, recogen una temporada inolvidable como la 70-71. Aquel verano se presentaba al nuevo entrenador, Alfredo Di Stefano. Pese a la euforia por tener al argentino en el banquillo, la marcha de futbolistas que ya eran leyendas como Waldo Machado o Vicente Guillot provocaron reticencias en parte de los aficionados. Del Mestalla subieron Claramunt II, Cota y Forment y en la quinta jornada de un inicio de liga un tanto titubeante debutó Óscar Rubén Valdez. El resto de aquella temporada ya es historia. El gol precisamente del chaval de Almenara el 28 de marzo de aquel 71 o las tracas de Sarrià el 18 de abril al certificarse el título de campeones de Liga, el cuarto, 24 años después forman parte del imaginario colectivo de un club que también fue subcampeón de Copa en esa exitosa campaña. Algunos de estos vídeos sí que se pueden ver en plataformas como Youtube, donde hace alrededor de un año subieron la proyección correspondiente al primer partido de la temporada entre el Real Madrid y el Valencia. El cine Coliseum se vio obligado a cerrar en 1972. El motivo, según se recoge en el libro 'Els cines de València', escrito por Miguel Tejedor y publicado por el Ayuntamiento de la ciudad, apunta a la falta de rentabilidad de esta sala. Sus dueños decidieron cedérselo a una inmobiliaria, que levantó un gran edificio de viviendas.
La sala, a la que comúnmente se le conocía como el Coli, llegó a ser una de las más grandes de España con 2.627 butacas, 1.707 de patio y, el resto, de general. Corría 1932 cuando se impulsó el proyecto y, en su construcción, se tuvieron en cuenta las nuevas técnicas sobre acústica «y para el diseño de la distribución de los asientos se dotó el suelo de la casa de una pendiente calculada para mejorar la visibilidad», tal y como se manifiesta en la obra recientemente revisada y publicada de Miguel Tejedor.
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