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J. SANCHIS/Á. SERRANO
Miércoles, 7 de octubre 2020, 00:34
La idea de que unas Fallas al uso serán imposibles dentro de cinco meses comienza a calar en el Ayuntamiento de Valencia, que sin embargo mantiene vida la esperanza de que haya fiestas. Ayer fueron el alcalde, Joan Ribó, y el presidente de la Junta Central Fallera, Carlos Galiana, quienes admitieron que las Fallas de 2021 serán muy distintas a las de 2020, aunque esperan que se celebren. Mucho más contundente se mostró el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, quien subrayó que «sería una actitud irresponsable» afirmar que habrá fiestas en 2021, al desconocer cómo evolucionará la pandemia, reforzando así las declaraciones de la consellera de Sanidad, Ana Barceló, el pasado domingo en una entrevista en LAS PROVINCIAS y refrendadas por ella misma el lunes en rueda de prensa. Se dibuja de este modo un panorama con el que el Consistorio comienza a trabajar.
Ribó indicó que entre hacer «las Fallas de siempre y no hacerlas, hay muchas opciones». En este sentido, destacó que desde el Ayuntamiento con el concejal de Cultura Festiva a la cabeza se está trabajando en varias opciones. La condición básica es que se cumplan «estrictamente» las normas sanitarias. Por ello, «si podemos hacer algún tipo de manifestación o de fiesta, la haremos», indicó.
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Por su parte, Galiana mostró su apoyo a la Conselleria de Sanidad para luego soltar una carga de profundidad. A su juicio, «a cinco meses vista» de estas fiestas, «ciertos comentarios» que «se hacen con la mejor voluntad, suponen un terremoto en el mundo fallero» y «bajas indiscriminadas» de socios de las comisiones. Así, Galiana, que ayer presidió la sesión extraordinaria del Consejo Rector de la JCF, agregó que lo que se tiene que «intentar es que no suceda» eso. «Entiendo que ella hace su trabajo, como no puede ser de otra manera», dijo respecto a Barceló, al tiempo que apuntó que, «evidentemente, tiene que cuidar y velar por la salud de todos los valencianos». Asimismo, indicó que él hace también su trabajo, que «es ilusionar al mundo fallero» e «intentar planificar las mejores Fallas posibles dentro de las posibilidades». Galiana, que afirmó que él cumple «la normativa que marca la Conselleria de Sanidad», se refirió también al documento facilitado a las comisiones, «exclusivo para sedes festeras, donde se dice lo que se puede hacer y lo que no se puede hacer». El edil agradeció la difusión de ese texto «hecho por la conselleria de Sanidad» e indicó que es «un documento bastante claro que hasta ahora no existía».
Tras ello, sin embargo, insistió en que «incongruencias podemos sacar por todos lados» pero aseguró que no estaba en su ánimo «cuestionar en absoluto las medidas que está tomando la conselleria de Sanidad». «No voy a cuestionar si puedo ir en un avión pero luego no puedo estar en un casal», dejó caer de forma elocuente. Galiana, además, insistió en que desde el Consistorio están trabajando en el plan «a, el b y el c» de cara a marzo. Ya este año, cuando se cancelaron, hubo críticas por la falta de previsión del Ayuntamiento, que estuvo hasta el último momento funcionando con la previsión de que iban a celebrarse. Además, cabe recordar que los artistas falleros han tardado meses en poder sacar a las piezas de los monumentos falleros de sus talleres mientras Consistorio y Generalitat decidían quién iba a pagar el traslado de piezas a Feria Valencia. Las comisiones, por su parte, han perdido no sólo falleros, como dice Galiana, sino también miles y miles de euros. Lo mismo ha ocurrido con las pirotecnias. De Zarzoso, de hecho, acudieron el pasado mes al pleno de la Junta Central Fallera para pedir a las comisiones una ayuda por los gastos derivados del almacenaje de los tros de bac, que se hacen precisamente para las fiestas josefinas y, sobre todo, para las despertàs. Los petardos se han quedado sin utilizar.
La posición del Consistorio respecto a las Fallas es importante. El mundo fallero ha pedido en varias ocasiones al Ayuntameinto que actúe con la previsión de que las fiestas no pueden celebrarse de la misma manera. Eventos como las mascletaes o la Crida son impensables sin la vacuna, tal como reconoció ayer Galiana, aunque sí podrían plantearse de una forma distinta. El control de aforos en los casales también será importante, así como en los espacios abiertos o en los rondos de las demarcaciones en torno a las fallas de la Sección Especial.
Por su parte, el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, aseguró que le «encantaría» poder decir que en 2021 habrá fiestas de las Fallas, de los Moros y Cristianos, de las Hogueras o de La Magdalena, «pero sería una actitud irresponsable» porque se desconoce cómo evolucionará la pandemia.
Puig hizo hincapié en esta situación, durante Los Desayunos de la Agencia EFE en el Colegio de Abogados de Valencia, y destacó que «no se pueden generar falsas expectativas» sobre esta cuestión, porque si se hace así «lo único que puede pasar es que la frustración sea mayor», y apeló a actuar «con la máxima prudencia».
El presidente aseguró que comprende «la desesperación» de los sectores económicos vinculados a las fiestas, de los que ha dicho que están «en la peor de las situaciones», porque no ha habido actividad este año y es «muy previsible que haya dificultades el año que viene».
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